Una pizca de cine

Los foodies son legión alrededor del mundo. Locos por la cocina, tienen en las películas con temas culinarios, recetas para la vida diaria

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Aunque distintas son las razones por las que se aprende a cocinar, el cine con temas gastronómicos así como un buen número de títulos editoriales pueden ser una buena inspiración para experimentar en los fogones. Ejemplo de ello son los llamados foodies: snobs gastronómicos que después de haber visto filmes como Chocolat, El olor de la papaya verde, Julie & Julia, o releído Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, Afrodita: cuentos, recetas y otros afrodisíacos, de Isabel Allende o Tomates verdes fritos, de Fannie Flagg, se interesan cada vez más por el arte de la cocina.

El término foodie fue creado en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan, en su libro The Official Foodie Handbook (El manual oficial para los foodies), para definir a los amateurs que además de aprender a elaborar desde lo típico hasta platillos más refinados, disfrutan cocinar para ellos y los demás: comer y jugar con los sabores.

Tita, Julia Child, Babette, Vianne Rocher, Remy no son sólo algunos personajes de filmes o novelas, son ejemplos de foodies, principiantes, amantes de la cocina, antagónicos del gourmet.

«El secreto de cocinar está en hacerlo con amor», le decía Tita a Paquita Lobo en la novela Como agua para chocolate; Mastering the art of French cuisine «es un libro de cocina fácil para desorientados», refiere Julie, en el filme Julie & Julia y en Ratatouille, Remy pone en práctica las recetas del chef Auguste Gusteau con la ayuda de Alfredo Linguini.

Cocinar para ellos es un sentimiento, una forma de pensar y, sobre todo: una filosofía. Por otra parte, tomates verdes fritos de aperitivo, suflé de queso al estilo Sabrina, Codornices con pétalos de rosa de Como agua para chocolate de segundo y, de postre, un Tiramisú Norma de El Hijo de la Novia es tan sólo un menú combinado de distintos filmes, pero también un menú del libro Cine a la carta, de la cocinera española Helena García Ulldemolins y de Pablo Mérida, escritor español especializado en el cine.

Editado en España y con un precio de 20 euros, es promocionado para iniciar a los niños a disfrutar de la comida y del cine. En consecuencia, foodies en potencia. Sumergirse en el cine gastronómico es recorrer las cocinas del mundo, descubrir sensaciones y la significación, a veces mágica, de ingredientes utilizados para preparar suculentos platillos.

Un caso es El sabor de la vida (2003) del director griego Tassos Boulmetis. El abuelo Vassilis inicia a su nieto Fanis en el mundo culinario, y relaciona la gastronomía con la astronomía, refiriéndole, por ejemplo, que la sal es identificada con el poder rector del sol y la canela con la dulzura de Venus.

Qué decir de la fiesta de los tres días que organizó François Vatel, en honor al Rey Sol en el Palacio de Chantilly, en 1671, y en el que cada platillo inventado fue personalizado de acuerdo al sibarita a quien eran dirigidos. Gérard Depardieu protagonizó a Vatel en una película del año 2000.

Otros filmes con referencias gastronómicas, son: El Festin de Babette (1987), director Gabriel Alex; Tomates verde fritos (1991), director Jon Avnet; Entre copas (2004), director Alexander Payne; El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989) director Peter Greenaway; y Comer, beber y amar (1994), del director Ang Lee.

Ser foodie es más que un objetivo. Es una realidad, tanto que se unen a una sociedad de intrépidos foodies (http://www.foodieclub.com/); crean redes sociales en facebook (WCFoodies; Project-Foodie; foodies organic supplies), colocan videos en YouTube: Foodies tv, y organizan festivales como es Cinegourland que es realizado en España, y en el que además de proyecciones de películas, por lo regular estrenos pasados, y documentales temáticos, se organizan fiestas, exposiciones, y la entrega de los premios «Cinéfilos & Gourmets». Entre las cintas que han sido exhibidas están Tampopo (1985), comedia japonesa del director Juzo Itami, que tenía como hilo conductor el arte de realizar la sopa de fideos; Yo serví al rey de Inglaterra (2006), de Jirí Menzel, Premio FIPRESCI en el Festival de Berlín en 2007, o Usted primero (2003), de Pierre Salvadori.

Más cine gastronómico

Cocina y cine se mezclan en este subgénero del cine, en el que más allá de ver los fogones en ebullición, o toparse con clases al estilo de Chepina Peralta, momentos, recuerdos y sentimientos se manifiestan entre el arte culinario y la cocina o el restaurante como espacio social de cada historia proyectada en la pantalla grande y que podrán seguirse disfrutando, en cintas de reciente manufactura.

Dieta mediterránea del director español Joaquín Oristrell, es una comedia alrededor de la mesa, en la que según reseñas, podrán apreciar, además de la vida entre amigos, la preparación de platillos como atún con cerezas, jamón con piña y sardinas con chocolate.

En México todavía no hay fecha de estreno, pero puede conseguirse por internet en 35 dólares. Otro filme es Bon Appetit, dirigida por David Pinillos. Una cooproducción entre España, Suiza, Italia y Alemania, estrenada apenas el pasado mes de marzo en el Festival de Málaga 2010. Por su parte, Soul Kitchen (2009) es una película de un icono del cine alemán, Fatih Akin. Este tercer filme del director turco-alemán es una comedia filmada en Hamburgo, donde la gastronomía y el soul son la mezcla perfecta.

Nota publicada en la edición 609