Un bosque de chasises

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El escultor tapatío Jorge Jurado ganó la I Bienal de Escultura Internacional que organizó el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara. La escultura llamada Bosque In-Móvil simula los troncos de dos árboles que sostienen a siete automóviles Volkswagen, mejor conocidos como vochos.
La obra de Jorge Jurado gustó debido a que no sólo se trata de una escultura, sino también de un espacio en el que el observador puede interactuar con la pieza.
Además, Bosque In-Móvil protege del sol y brinda abrigo; ofrece un discurso contemporáneo sobre el desperdicio que genera nuestra sociedad y la preocupación por la ecología. Rescata elementos del pasado en su escala natural, y proporciona una referencia identificable, el vocho como icono que se sostiene en un arbolado.
Jorge Jurado ganó 15 mil dólares y estuvo por encima de 45 proyectos que fueron presentados por participantes de 23 países. La obra se construirá en grandes dimensiones en un espacio público de la ciudad. Aún se desconoce la locación y la inversión requerida, pero a Jorge Jurado le gustaría que se coloque cerca del Auditorio Telmex, por donde él vive; además de que es un lugar que se presta para que la gente aprecie la obra.
Jurado dice que de niño le ayudaba a su padre en un taller de restauración, e inspirado por la talla de la madera decidió estudiar escultura en el CUAAD. Actualmente tiene 17 años trabajando escultura en madera, placas de acero, mármol y fibra de vidrio.
Acompañado de su padre para recibir el premio, el escultor de 38 años, nacido un 12 de octubre, sonríe muy a menudo, dice que trabaja por lo menos ocho horas al día y que algunas de sus obras pueden ser vistas en la galería Luis Tinajero. “He hecho piezas de hasta dos metros, pero Bosque In-Móvil será la más grande, medirá 10 metros”.
Las menciones honoríficas del certamen fueron para la escultura Gota, del venezolano Carlos Medina; Sea Wind, del tailandés Tawatchai Puntusawasdi. La favorita del público fue Corazón de la pirámide, del colombiano Germán Botero.
El jurado estuvo conformado por: Idurre Alonso, del Museum of Latin American Art; Sam Chermayeff, del Architects, de Japón; Roberto Dávalos, de Constructora Cautín, en Guadalajara; Mauricio de Font-Reaulx, de la Universidad de Guadalajara; Juan Palomar Verea, de Planeación Urbana; Rodolfo Rivera González, de Museografía Contemporánea Alternativa; Guillermo Sepúlveda, curador y museógrafo de la Galería Arte Actual Mexicano, de Monterrey; y Rafael Zamarrita, de la Universidad de Colima.
La I Bienal de Escultura tuvo como objetivo resignificar espacios urbanos a través de esculturas monumentales que enriquezcan la vida de habitantes y visitantes de la ciudad.
La obra ganadora Bosque In-Móvil representa una oportunidad de crear un espacio en el que los jóvenes puedan encontrar un punto de referencia, así como una pieza propositiva con la que se identifican varias generaciones. Se estima que para marzo del próximo año arranque la II Bienal de Escultura a consecuencia del éxito de esta primera edición.