Transformación en el mercado de trabajo: legislación y teletrabajo

Recuperar la posibilidad de tener un empleo digno y decente es una prioridad para el ser humano, en particular ante un escenario incierto que implica la resiliencia y el aprendizaje de esquemas laborales poco convencionales

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A partir de las restricciones a la convivencia para evitar la propagación de contagios del SARS-CoV-2 en casi todo el mundo, se desencadenó un proceso de transformación en el mercado laboral para continuar con la operación de las organizaciones.

La priorización de actividades llevó a que se estableciera una clasificación y definición de las mismas en esenciales y no esenciales, es decir, aquellas que requerían de la atención presencial para llevarse a cabo y las que se atenderían vía remota mediante la modalidad del teletrabajo.

Otra acción que se estableció fue una adecuación de los horarios laborales para evitar la concentración de las personas, tanto en los sitios públicos como en las instalaciones de las propias compañías. Además, se ampliaron los protocolos de seguridad y salud, con medidas de protección al personal durante el ingreso y permanencia en los lugares de trabajo, se adaptaron los espacios para garantizar el distanciamiento social y, en algunos casos, también se buscaron mecanismos para atender cuestiones de salud mental.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que uno de cada cinco trabajadores de la salud informó haber tenido síntomas de depresión y ansiedad durante la pandemia y que un 65% de las empresas encuestadas refirió que ha sido difícil mantener el buen estado de ánimo de los trabajadores que realizan sus actividades vía remota.

Estos cambios han llevado a crear o modificar la legislación para garantizar condiciones laborales favorables en un entorno de incertidumbre. Es así que en México se reformó el Artículo 311 y se adicionó el capítulo XII Bis de la Ley Federal del Trabajo, para establecer los derechos y obligaciones en la modalidad de teletrabajo, la cual aplica solamente para las relaciones laborales que se desarrollan más del 40% del tiempo en el domicilio de la persona trabajadora o en algún domicilio elegido por ésta.

Algunas de las condiciones que se consideraron en la modificación fueron el derecho a la desconexión de las personas al término de la jornada laboral, la capacitación en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, y la elaboración de contratos colectivos con perspectiva de género.

Por otra parte, en la transformación del mercado laboral también se observa un cambio en el comportamiento del consumidor, al incrementarse el uso de las plataformas digitales para las compras en línea, lo cual generó nuevas ocupaciones, por ejemplo, en el área de programación, los canales de distribución y el personal de atención y seguimiento de las adquisiciones, lo que rompió el esquema del personal tradicional en una tienda física, para trasladar el escenario a la atención telefónica y en línea.

The Ciu (Competitive Intelligence Unit), menciona que hubo un incremento de 13.1% del comercio en línea en el país para el tercer trimestre de 2020 respecto a 2019, y este aumento se reflejó principalmente en aquellos bienes y servicios considerados esenciales, tales como el transporte privado o taxis, que pasó del 9.7% en el segundo trimestre de 2019 a 17.8% en 2020, el pago de servicios de 6.1% a 14.2% y la comida de 2.9% a 11.3%, para el mismo periodo.

En el Día Internacional del Trabajo, que se conmemora cada 1 de mayo desde 1889, no debe perderse de vista que la pandemia trajo muchas lecciones, ya que evidenció la vulnerabilidad sanitaria dentro de los espacios laborales, obligó a una acelerada adopción de la tecnología, demandó la creatividad para la subsistencia de las empresas y de los trabajadores para adaptarse a otras formas de trabajo; asimismo, se generaron regulaciones para el teletrabajo y la protección laboral.

Sin embargo, también hubo consecuencias en la pérdida de fuentes de trabajo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) menciona que América Latina perdió 26 millones de empleos en el año 2020, de los cuáles un 80% salió de la fuerza de trabajo y se acrecentaron las brechas laborales y salariales, ya que la recuperación se observa en las ocupaciones informales.

La brecha de género también se amplió debido a la alta tasa de participación de las mujeres en los sectores más afectados, como son la hotelería, los restaurantes y, en el sector informal, con el trabajo doméstico.

Recuperar la posibilidad de tener un empleo digno y decente es una prioridad para el ser humano, en particular ante un escenario incierto que implica la resiliencia y el aprendizaje de esquemas laborales poco convencionales.