Samuel Meléndrez

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Una permanente atracción por descubrir refugios dentro de la ciudad y rescatar recuerdos. De esta manera, Samuel Meléndrez nutre sus pinturas del pasado y la melancolía para crear visiones que pretenden constituirse en un antitóxico frente al desconcierto. Con una trayectoria profesional de dos décadas, posee diversos premios en el ámbito nacional y ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Apasionado de la fotografía, el cine y la música, Meléndrez se encuentra listo para la exposición La ciudad y la memoria, una retrospectiva que incluye su serie más reciente, trabajo que explora los laberintos de la política y la pornografía, y que será inaugurada el próximo 27 de julio, en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara.

ciudad
En mi trabajo intento construir un remanso, una forma de refugiarse ante lo caótico y violento. Mis cuadros son un intermedio en el que rindo homenaje a la memoria. Siempre miro hacia el pasado. Es algo que me obsesiona. Estoy detrás de la nostalgia, de los momentos felices y difíciles, aquellos que se pierden. La ciudad está cargada de vivencias y recuerdos: es una especie de contenedor de experiencia vital.

Imagen
A través del tiempo adquieres madurez y construyes un lenguaje. Mi relación con la fotografía es íntima. Me preocupo por registrar la cotidianeidad, por traer una cámara para estar capturando imágenes y trasladarlas al lienzo. Aprendí a pintar observando fotografías y en la paz del estudio logré establecer un diálogo. Igualmente me siento cercano al cine. Cuando observo alguna película es como si me transportara hacia la cámara. De repente me capturan ciertas imágenes para hacer una buena composición. Lo que intento es realizar una traducción del lenguaje cinematográfico.

Política y pornografía
Las últimas series son una consecuencia natural de mi reflexión en torno a la ausencia. Sólo fue necesario dar un paso para que aparecieran las figuras explícitamente. En el cuadro de la botarga que baja del avión, represento una sátira política. Es una forma de expresar mi sentimiento de asco, insatisfacción e ira ante la podredumbre de la situación política y social en la que estamos. La imagen está inspirada en las secuencias de cine en las que los presidentes bajan de sus aviones. Es un grito de protesta, es decirles: “Estoy hasta la madre”. En otro cuadro aparece una chica viendo pornografía. Está inspirado en textos de Roman Gubern, sobre la obsesión de la sociedad por las imágenes pornográficas, una atracción patológica que a todos nos captura. En el caso de México estamos en una ignorancia absoluta, y debe reflexionarse. No se educa sexualmente, pero los medios saturan a las personas de imágenes con alto contenido sexual. Esto genera una esquizofrenia y un malentendido de lo que es la sexualidad.

Música
Todo el día la escucho. Me interesa investigar sobre nuevas bandas, y recopilar el trabajo de grupos seminales. Soy melómano al cien por ciento. La música es el mejor alimento para mantener un buen estado de ánimo, para reflexionar y aprender. Valoro toda clase de música, siempre y cuando sea de calidad. Mis gustos van desde música clásica al rock en español y en inglés. Prefiero ser ecléctico. Quiero escuchar toda la música que se produce, aunque no me alcanzará la vida, pero haré un esfuerzo.