Melodías resplandecientes

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Ampersan es una agrupación que conjuga tenues pinceladas de electrónica y de rock atmosférico, pero que también centra sus propósitos en la incorporación de sonidos relacionados con la tradición mexicana. Fundado en 2007 por Zindu Cano y Kevin García, la mancuerna posee dos álbumes que le han permitido explorar el lado más luminoso de la canción, además de aventurarse en la construcción de una identidad que flirtea entre los ecos del folclor y un oscilante paisaje de modernidad. Flor de biznaga y Autorreverse —este último disco editado a finales del año pasado— sintetizan una no tan joven trayectoria que se solidifica cada vez más.

Concebida como una grabación de corte personal, aunque no se limita en las posibilidades de alcance ni en el contenido, el segundo álbum de Ampersan mantiene la postura de la experimentación y las melodías resplandecientes. “En el disco está presente el respeto por la vida. Frente a tanta violencia queremos brindar espacios de luz, espacios de esperanza. Este puede ser el hilo conductor del álbum”, dice Cano, quien es vocalista del grupo, además de que toca la jarana, la guitarra y el sintetizador.

A través de su trabajo musical, Ampersan persigue una revaloración de raíces y un encuentro con la cotidianidad de México, incluso un cruce de ideas más allá de esta región. “Nos interesa imprimir el tema de la identidad. Es algo que vemos en muchos proyectos que están emergiendo en Latinoamérica. Nosotros nos sentimos parte de un movimiento que crece en esta parte del continente, que está logrando que otros países, principalmente de Europa, volteen hacia Latinoamérica”, dice García, quien se encarga de la guitarra eléctrica, del sintetizador y de los samplers.

Kevin García añade que Ampersan no busca lo pretencioso ni lo original. “Tratamos de integrar las cosas que nos gustan o nos llaman la atención. Sabemos que mucha de la música que nos atrae tiene años efectuándose”. Referente al proceso de composición, Zindu Cano comenta: “Algunas composiciones son de mi autoría, las trabajo en lo íntimo, para después compartirlas con los otros integrantes (en el grupo también participan Vico Díaz y Jorge Medina). Entre todos hacemos los arreglos, digamos que las canciones se forman a través de un juego y de probar con diferentes cosas, hasta que finalmente nos convencen”.

Ampersan diversifica su labor colaborando en la creación de música para cortometrajes y documentales. Pronto participarán en una producción de María Novaro, directora de la película Danzón, algo que se suma al trabajo hecho en Nos pintamos solas, un testimonial que expone distintos casos de reclusas de Santa Marta Acatitla. “Colaborar en otras disciplinas artísticas nos permite crecer y aprender. Trabajamos con actores, bailarines y poetas. De alguna manera esto funciona para revisar lo que hacemos, nos ayuda para ver hacia dónde nos dirigimos”, indica la cantante de Ampersan.

Pese a que el grupo fue fundando en Guadalajara, ambos músicos tomaron la decisión de radicar en la Ciudad de México, una opción que repiten otras agrupaciones locales, y que no sólo vuelve a acentuar el centralismo, sino que también expone la carencia que tiene esta ciudad para ofrecer continuidad y desarrollo a los proyectos musicales, sin la necesidad de recurrir o depender de organismos gubernamentales o de instituciones de cultura que intentan vender propuestas que muchas veces persiguen otros propósitos o son únicamente utilizadas.

“Hay grupos buenos en Guadalajara que no tienen exposición nacional y sencillamente no logran salir o escapar de los mismos foros. Nosotros tratamos de utilizar a la Ciudad de México como una plataforma para movernos. Es una especie de trampolín”, dice García. “Para nosotros los primeros años fueron como estar en el mar y dejarnos llevar por la corriente. Ahora considero que, con la fuerza que ha tomado el grupo, comienza a nadar hacia donde nosotros queremos”.