Letras hechas canción

500
GDL71130084. La tarde de hoy dentro del la Feria internacional del libro de Guadalajara, después de la charla sobre "Canción: Palabra escrita", donde participó Julieta Venegas, Arnaldo Antunes, Andrea Echeverri y bruno Galindo. NOTIMEX/FOTO/LUIS MORENO/FRE/ACE/

Las mesas Canción, palabra escrita evidenciaron de una manera no habitual en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el poder de penetración de la música, que se abrió paso entre la literatura para reivindicar su estatus frente a ésta, porque “ese vehículo artístico sublime, misterioso y muy grande, que en tres minutos debe contener algo creíble, emocionante y maravilloso”, que es la canción, provocó ovaciones y acosos sólo imputables al rock.
Lleguemos al momento de mayor devoción. Nacho Vegas toma la guitarra y canta “Brujita”, que contiene fragmentos de los poemas del asturiano íngel Guache, “Brujita” y “MalÅ“”. “Tal vez esté escrita / mi vida, brujita. / Tal vez te llegue a perder. / Pero ¡cuánto te quiero, / mi amor verdadero!”. Su solemnidad fue correspondida. Silencio y recitación clerical.
“La canción se compone de letra, música e interpretación. Para mí, el mayor valor lo tiene la interpretación. Por eso, sin ser músicos ni letristas, admiro a Elvis Presley y Frank Sinatra”, dijo momentos antes el cantautor español, uno más de los tantos argumentos que nadie quiso o pudo retomar, porque en los dos días de sesiones (viernes 30 de noviembre y sábado 1 de diciembre), unos hablaron de composición, otros de sus escritores favoritos y no faltó quien leyera versos.
Los invitados a las mesas ofrecieron momentos históricos –para los fans, claro–, como el deambular anónimo por los pasillos de la FIL del compositor brasileño Arnaldo Antunes (el más referenciado por el resto de los participantes) o la cantidad de alcohol y tabaco consumida en la mesa en la que estuvieron, rigurosamente vestidos de negro, los cantautores José Manuel Aguilera (mexicano), Nacho Vegas, Javier Corcobado y el periodista Bruno Galindo (todos ellos españoles), moderados por el ex Maldita Vecindad, José Luis Paredes “Pacho”.
Para el resto de la enunciación volvamos a Arnaldo Antunes, quien el viernes, día de la primera mesa, estuvo acompañado por la colombiana Andrea Echeverri y por la mexicana Julieta Venegas, en un auditorio lleno gracias a la fama de la autora de “Eres para mí”.
Fue atrayente oír hablar de la canción, pero más, escucharla, lo que sucedió en las dos mesas. Entonces las potentes gargantas de la muchachada (preparatorianos en su mayoría) se destaparon: “¡otra, otra, otra!”. Pero no es lo mismo la chica más popular, que el compositor más inventivo. Locuaz como su corte de cabello, a coco arriba de las orejas, Antunes interpretó una pieza imposible de citar aquí, en la que mencionó a personajes que han utilizado al miedo como argumento: Bush, Satanás y Saddam Hussein.
Al día siguiente –porque fue invitado a unirse con los hombres de negro–, a capela y con voz cavernosa, hizo un recuento de la herencia cultural de la humanidad, pasando por griegos y africanos. No pudo ser correspondido más que con la estupefacción.
Para este amante del funk, reggae, maracatu y música africana, la canción y la literatura constituyen dos lenguajes distintivos, cuyas fronteras son móviles. Explicó que el mensaje y los efectos de la canción pueden transmitirse independientemente de la comprensión de lo que se afirma. La música es capaz de cambiar la sensibilidad y la conciencia. No tiene otra responsabilidad más que liberar el espíritu.
Echeverri otorgó a la canción un poder curativo. Actualmente lee al escritor de culto Alejandro Jodorowsky. Está muy interesada en el ejercicio del empoderamiento del músico, ese “atrevimiento de pararse acá y decir cómo son las cosas”. La música debe recuperar su sentido ritual, debe fortalecerse, tener corazón. Porque lo masivo es feo, “excepto su merced” (dirigiéndose a Julieta Venegas), rectificó de prisa para salvar el tropezón.

Mentadas de madre
“Esta guitarra tiene demasiadas cuerdas”. Y del público llegó otra volando para que Aguilera se arrancara con “Estallido interno”, corte del álbum Rueda de los tiempos (2000). “Y todos los amantes se besaron en mi alma…”.
Algunos tragos atrás, contó: “Lo ideal es que la letra y la melodía surjan al mismo tiempo, a la hora de la composición, aunque esto casi nunca sucede”. Cada canción contiene sus propias reglas, y el meollo del asunto es encontrarlas. Al principio ni siquiera debes tener algo qué decir, y se refirió a las fórmulas que existen para componer un son, una ranchera o un tango, y que si las usas demasiado, te aburres, secundó Corcobado.
De vez en cuando Vegas superaba su gesto huraño: “El principio es algo mágico. La canción tiene que ser algo vivo, imperfecto. Por eso requieres disciplina para terminarla”.
En la sesión de preguntas, Aguilera contó que al asistir a un homenaje al escritor jalisciense Juan José Arreola, el corte “Kalenda maya”, del álbum Denzura (2003), nació con un texto recitado. Pensaba modificar su estructura al servicio de la música, pero fue el texto el que terminó por quedar en su formato original, al que le adaptaron las secuencias.
José Luis Paredes “Pacho”, que fungía como moderador, contó su experiencia como ex integrante de la Maldita Vecindad. La banda se ponía a palomear y luego se preguntaban ¿a qué suena esto? Esto suena muy pachuco, y los versos que componía los adecuaban a la métrica de la música. “Un poco esquizofrénico, creo”, dijo “Pacho”.
Aguilera recordó la leyenda de que ílex Lora, líder de El Tri, compone sus melodías con puras mentadas de madre, y ya armada la canción, las va eliminando, aunque no del todo.

Chamarras de cuero letradas
Bob Dylan fue el más señalado como ejemplo de autor de canción literaria, aunque el único al que consideraron por derecho propio tanto músico como poeta, fue a Leonard Cohen. “Es una insensatez que a Dylan se le considere candidato al premio Nobel de Literatura”, dijo Vegas, aunque acepta que le hayan dado este año el premio en artes Príncipe de Asturias, por ser más genérico.
Que las letras de una canción tengan un valor propio al presentarlas en formato de libro, tuvo diversas opiniones. Vegas recordó cuando Tom Waits dijo que publicar en un libro sus composiciones era como arrancar la cabeza a un pájaro.
Si por Aguilera fuera, el Nobel de Literatura se lo deberían dar a Caetano Veloso, que suele sustraer fragmentos de piezas literarias que luego incluye, ya musicalizadas, en sus discos.
Javier Corcobado comenzó musicalizando sus poemas, que escribe desde los 17 años –“esos actos fisiológicos que nacen como reacción a la enfermedad de la poesía, ¿de dónde cojones vienen esas sensaciones fantasmales? Somos transmisores divinos, filtros”–. Esta práctica, este “acto infantil y puro”, es el más común en su discografía. A su entender, la poesía está más emparentada con la musicalidad. Puso de ejemplo la ópera.
El compositor y guitarrista mexicano José Manuel Aguilera, matizó: lo poético de una canción no necesariamente recae en las letras. Como ejemplo puso la versión que hizo Jimi Hendrix de “All along the watchtower”, de Bob Dylan, en la que el sonido del guitarrista es sublime.
Corcobado ahora intenta hacer canciones clásicas, que perduren, desde su posición de aprendiz solitario “entre la multitud devoradora de basura”. En tono sarcástico aseguró que en el futuro las canciones durarán un mes, en esa búsqueda de la serenidad y paciencia que necesita la gente.
Antunes espera que ese instinto primitivo por cantar nunca se pierda, y que la próxima composición sea la mejor.

Autores compuestos

JOSÉ MANUEL AGUILERA
“Te amo, esa frase tan trillada, puede resultar sublime con música”, dijo. El guitarrista y compositor mexicano se inspira para componer en Alberto Blanco, José Agustín y Pessoa, entre otros escritores. Fundó y es parte de La Barranca, desde 1994. Antes fue integrante de Jaguares, Nine Rain y Sangre Azteca. Es reconocido por sus colaboraciones con Jaime López en los discos Odio fonky (1993) y No más héroes por favor (2006). www.labarranca.com.mx/

JAVIER CORCOBADO
Está enamorado de la “voz opiacea” de Agustín Lara. En México la gente canta en los conciertos, pero esto no sucede en Europa. ¿Qué significa esto?, se preguntó. Joseph Conrad es bueno para enseñarse a escribir novelas. Otros dignos de mención: Orwell, Faulkner, Bukowski. Poeta, músico y novelista español. Con bandas como Mar Otra Vez, Los Chatarreros de Sangre y Cielo y Manta Ray ha forjado su sonido ruidoso y tremendista. Aficionado a los boleros, ha escrito los poemarios Chatarra de sangre y cielo y El sudor de la pistola 13. Su último disco como solista es Editor de sueños (2006). Su única novela se titula El amor no está en el tiempo (2005). www.javiercorcobado.es

ANDREA ECHEVERRI
Sus amores musicales hoy son Café Tacuba, Tribalistas (que escucha mucho su hija de cinco años), Petrona Martínez y Carlos Vives. Dijo que si una canción le agrada a un niño, es buena. Lee literatura infantil (El mago de Oz, El principito) y sobre yoga y meditación, porque no se le dan las clases. Compositora y vocalista de la banda colombiana Aterciopelados. En 2005 sacó su disco como solista, en el que cuenta su experiencia materna. www.aterciopelados.com

NACHO VEGAS
Funámbulo, trapecista, literato. Para él, uno de los mejores, Sam Shepard. Otros: Melville, Bret Easton Ellis. “Como poeta debes ser frío, tomar distancia”. Le gusta ver a su libro Política de hechos consumados como un complemento de sus canciones. Actualmente escribe su primera novela. Su más reciente disco fue El tiempo de las cerezas, producido con Enrique Bunbury. En los noventa formó parte de Manta Ray. www.limbostarr.com/nachovegas.html

BRUNO GALINDO
Escritor y periodista. Por no ser músico, uno de sus vehículos de expresión es el spoken word, una suerte de recitación musicalizada. Sus referencias: Antunes, Burroughs y Klaus Kinski. Colaboró en el homenaje al poeta español Leopoldo María Panero, con Bunbury y otros. En su libro Vasos comunicantes pregunta a 200 compositores ¿cómo se escribe una canción?

JULIETA VENEGAS
Nació leyendo. Sin salir de su Tijuana natal, conoció el mundo mediante los libros. Clarice Lispector, Rosario Castellanos y Elena Garro, entre sus menciones. Escucha a Café Tacuba, Juana Molina, Caetano Veloso, José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel. Cantautora mexicana. Ha colaborado con Lenine, Vicentico y Miguel Bosé. Entre sus discos están Sí (2003) y Limón y sal (2006). www.julietavenegas.net