Las inconsistencias del abstencionismo

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JMM011 120205 LOCAL COMIENZO DE VOTACIONES ELECTORALES, PARA LAS ELECCIONES INTERNAS DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL EN EL PARQUE HUNDIDO EN LA COLONIA JARDINES DEL COUNTRY GUADALAJARA,

Factores como la inseguridad que se vive en varias regiones del estado, la desconfianza de los ciudadanos para con la clase política e incluso la guerra sucia que se ha dado entre candidatos, son factores que podrían inhibir la participación electoral el próximo 7 de junio y fomentar el abstencionismo, el voto anulado o el voto en blanco.

“Generalmente las elecciones intermedias tienen menos participación que las elecciones presidenciales”, explica el académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Jaime Preciado Coronado. Y en cuanto al abstencionismo, agrega que “en 2009 fue muy significativo porque alcanzó un promedio nacional cercano al ocho por ciento, más que muchos  partidos. Y en estas elecciones, hay pronósticos de que estará rondando el diez por ciento, cifra que es preocupante, porque los partidos chicos no alcanzan ni el 2.5 o tres por ciento. Y un abstencionismo que gane tres veces más de lo que se necesita para registrar a un partido es preocupante”.

El especialista explica que si bien en los sondeos que se han hecho aún no aparecen como variables significativas, también hay que distinguir que a veces la no participación o el anulismo no siempre son producto de la apatía por el divorcio entre sociedad y políticos, sino que en algunas regiones es una forma de protesta ante lo que consideran un escenario de pocas alternativas.

“Y también hay quienes tienden al boicot. No solamente abstenerse sino también impedir que se hagan las elecciones. Hay regiones en varios estados, donde habrá acciones significativas que impidan votar”, señala.

Y amplía su reflexión: “Hay una abstención por el hartazgo y la desconfianza, y máxime que esa desconfianza está también fundada sobre cuestiones que son preocupantes y que en estas elecciones se están exacerbando. Por ejemplo, la guerra sucia, que no sólo es normal, sino a veces hasta deseable cuando haya denuncias de aspectos que tienen que ver con la corrupción de candidatos. Pero a eso se añade algo que crece, como las amenazas de muerte para candidatos que resultan incómodos a sectores del poder o del crimen organizado. Está muy crispado y enrarecido el ambiente tanto en zonas donde hay una fuerte competitividad como donde la presencia del crimen organizado está queriendo escoger a los candidatos”.

El presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, Guillermo Alcaraz Cross, es optimista, y explica que en Jalisco instalarán el cien por ciento de las casillas.

“Nosotros como entidad siempre hemos estado arriba de la media en el país. Los antecedentes nos han dicho que ha variado la participación entre el 52 y el 54 por ciento. Nuestra aspiración es que logremos ese 52 por ciento. Nosotros iniciamos una campaña intensa de promoción del voto en el que involucramos diferentes medios. Salimos inclusive a la calle a volantear y me parece que esto puede cambiar la percepción de algunas personas. Yo creo que eso garantiza que superemos el  50 por ciento de la participación”.

De acuerdo a datos del mismo IEPC, en 1985 se tuvo la participación más baja para una elección intermedia, con el 40.2 por ciento de la lista nominal. En 1992, fue del 52.4 por ciento; en 1997 se tuvo el histórico de 60.48 por ciento; en 2003, fue del 53.87 por ciento y en 2009, del 52.02 por ciento. La participación más alta fue para una elección de gobernador, en 1995, con el 67.48  por ciento —y en aquella ocasión cambió el partido en el poder.

Respecto a factores que podrían desalentar la participación en las urnas, como la inseguridad, el hartazgo ciudadano o incluso el partido de futbol entre las selecciones de México y Brasil, Alcaraz Cross confía en que no inhibirán la presencia de ciudadanos en las casillas.

“Que la ciudadanía se sienta confiada es un factor importante para que la gente salga a votar. En cuanto al partido de futbol, yo creo que somos lo suficientemente responsables como para ver el partido y luego ir a votar. El asunto de la inseguridad será resuelto, yo creo que va en vías de resolución, no veo algún factor que nos permita creer que será inhibidor. Debemos convertir ese temor en fortaleza”.

Abstenerse o anular sigue siendo inútil
En términos de la Ley Electoral, anular y abstenerse beneficia a los partidos políticos con mayor voto duro (que tienen una base de fieles simpatizantes que siempre vota por tal o cual color sin importar a quién postulen). No hay consecuencias tangibles para las expresiones de insatisfacción mediante el voto en blanco, anulado o la abstención, ya que los partidos políticos se reparten el pastel de acuerdo a la votación válida. Las rebanadas son las prerrogativas, diputaciones plurinominales y tiempos en radio y televisión.

Aunque no sirven para reducir las canonjías de la clase política, para Preciado Coronado el abstencionismo y el anulismo no se pueden satanizar de facto: “En las zonas competitivas es perjudicial a la elección. Pero hay otras zonas donde no hay condiciones para unas elecciones competitivas y el voto anulado puede convertirse en una herramienta de protesta. Habría que verlo en algunos casos, de un municipio donde están asesinando personas y hay corrupción vinculada con algunos candidatos y elementos que den desconfianza al votante, quizá ahí sí sea valido ejercer una forma de presión. Lo que sí, yo creo que ahora, a diferencia de 2009, no lo podemos ver como una estrategia nacional, sino más como producto de las diferencias que tenemos en las distintas zonas del país”.

Recuerda, además, que cada vez le cuesta más trabajo a los partidos “grandes” mantener su voto duro: “Tampoco es tan mecánico el hecho de que con menor abstención ganan más fácil. En cualquiera de los dos escenarios, de alta competitividad o de abstencionismo, se les está dificultando obtener ya un respaldo como antes lo hacían. Antes eran más los que tenían un voto incondicional para todos los cargos que se elegían. Ahora hay votos cruzados, para una elección determinada para un partido y para otro. El llamado voto duro ahora hay que verlo con lupa”.