Escritoras peruanas han sido discriminadas por la historiografía literaria

La promotora cultural Claudia Salazar Jiménez, de Perú, país invitado de honor de la FIL 2021, dictó conferencia magistral de manera virtual previa al arranque de la feria de los libros

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 Luego de la aparición de una generación de escritoras antes de la Guerra del Pacífico en 1879, que enfrentó a Perú con Chile y Bolivia (generación que incluye a Clorinda Matto de TurnerMercedes Cabello), se da una sucesión de décadas donde la historiografía peruana incluye a muy pocos nombres de escritoras, afirmó la autora y promotora cultural peruana Claudia Salazar Jiménez.

Apenas se nombra a Magda Portal (1900-1989), por ejemplo, quien aparece como una figura insular hasta una explosión de publicaciones escritas por mujeres en la década de los 90, donde destaca la novela Ximena de dos caminos (1994), escrita por Laura Riesco.

Salazar Jiménez impartió la conferencia magistral “Antes de las contemporáneas: narradoras peruanas del siglo XX”, actividad previa a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que tiene como país invitado de honor a Perú.

La conferencia fue transmitida a través del Facebook Live del Centro Documental de Literatura Iberoamericana Carmen Balcells, este viernes 26 de noviembre.

En su charla denunció que los intelectuales de la generación de 1900 impusieron un canon y borraron de la historiografía literaria a las mujeres, argumentando que no eran buenas en el campo literario, a raíz de lo cual sus pares oligarcas no les reconocían ningún valor.

Un ejemplo del prejuicio hacia la literatura escrita por mujeres peruanas está en los criterios del crítico y político Luis Alberto Sánchez, quien publica Introducción crítica a la literatura peruana en 1974 y donde sólo uno de sus 68 capítulos está dedicado a las mujeres, enfocado sobre todo en el siglo XIX y nombra a muy pocas del siglo XX. Las presenta, además, desde una mirada condescendiente, como si lo que ellas hubieran escrito no diera la talla.

En el caso específico de Rosa Macedo, quien publicó durante la década de los 40 y asumió además el papel de intelectual pública, Sánchez la menciona al final de la lista y sobre ella dice lo siguiente: “Es otra narradora natural”.

El adjetivo “natural” alude a una escritora que no se enfoca demasiado en las escrituras narrativas, como si escribir para ella fuera muy diferente a los trabajos de los varones, quienes para Sánchez, obviamente, sí serían considerados conscientes de las técnicas narrativas.

Salazar Jiménez destacó que después de los 90 el feminismo como movimiento social, su influencia y expansión, y el hecho de que las mujeres empiezan a tener mayor conciencia de su situación, abre el camino para que las escritoras peruanas sean más difundidas.

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