Entre el místico y el erotómano

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En un barco rumbo a América, Jung le confiesa a Freud otro de sus sueños, mientras contemplan el mar a media noche. El malestar que la interpretación del maestro del psicoanálisis ha causado en Jung es evidente y sin posibilidades de disimulo, así que éste cuestiona al viejo sobre sus propias experiencias oníricas. La respuesta de Freud es definitiva y monolítica: “Me encantaría contarlo, pero creo que no debería porque correría el riesgo de perder mi autoridad”.
Esta sola escena de A Dangerous Method, la reciente cinta de David Cronenberg, engloba el camino explorado por el cineasta alrededor de la personalidad de quien ha sido considerado el padre del psicoanálisis, y del conflicto surgido con el alumno que decidió oponerse a heredar las teorías y la fama de oficio apoyado en el paternalismo de Freud. Ello y la vena sexual abordada en la relación sadomasoquista entre Jung y Sabina Spielrein, completan lo que es eminentemente una película al estilo del director canadiense, donde lo que priva es la psicología atormentada de los personajes, la enfermedad y el sexo, aunque alejado del obsceno tratamiento de sus otros filmes.
Basada en el libro de John Kerr, que indaga sobre a relación triangular entre Freud, Jung y Spielrein, que dio lugar a la obra de teatro The talking cure de Christopher Hampton, quien a la vez fue requerido para la adaptación cinematográfica de Cronenberg, es una película que plantea no una historia de erudición científica que busque deshilvanar o validar los vericuetos del psicoanálisis. Los esbozos que de ello se da cuenta son los mismos y sobados por todos: la pulsión sexual como factor determinante de la psique, la posibilidad de la represión de los instintos o su desboque, con sus respectivas afectaciones de la conducta, y por ello mismo, la característica imperdonable en Freud por sus detractores, es decir, la imposición del pansexualismo como absoluto fundamento del comportamiento humano.
No, lo que importa a Cronenberg a partir de esas cuantas líneas sobre las teorías psicológicas es establecer la confrontación, o la disputa como en la cinta se le alude, entre Jung y Freud, y el escurridizo pero decisivo puente que Spielrein tiende sobre ellos. Un objeto de deseo y de estudio respectivamente, que se sobrepone a la catalogación y a la gravitación de sus mentores, para aportar su propia argumentación científica.
La capacidad de admiración de Jung sobre el patriarca Freud se fue desgastando. Primero fue aquello de “debo tener cuidado de no permitir que me impresione y convenza con sus afirmaciones”, pero ante la insinuación de indagar otras vías de estudio que sólo la sexual, la intolerancia del viejo fue exasperante: “En el momento en que se abandone el terreno firme de la teoría sexual, seremos atacados por nuestros enemigos”. Y aquello de su “postura protestante” por no haber notado que el círculo psicoanalista de Viena es judío suena tan petrificado como lo dicho a Spielrein sobre Jung: no confíe en los arios, nosotros somos judíos y siempre lo seremos”. Quizá al final fue bueno que el propio Freud rompiera ese delgado hilo como lo llamó que los unía, en una relación en la que trataba a sus amigos, como si fueran sus malditos pacientes.
Sin embargo, pese a este conflicto ideológico y emocional que pudiera rayar en una simple superficialidad melodramática, subyace en A Dangerous Method la misma temática que Cronenberg ha dispuesto en toda su filmografía, en ocasiones a través de sus grotescas narraciones y a veces con las taras mentales de sus personajes, y es la de la latente posibilidad de una sociedad que se degrada y enferma moral y físicamente.
Dice David Cronenberg: “Freud nunca fue tan relevante, porque de su comprensión de lo que son los seres humanos y la insistencia en la realidad nosotros no podemos escapar. Freud insiste en que los hombres actúan tal y como son y no como quisieran ser. Es duro de aceptar, pero sigue pasando” Para él, la oportunidad de descender al barbarismo y al tribalismo es potencial en cada guerra que “puede recordarnos que puede suceder otra vez”.