Enrique Magaña

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Mesa de vidrio y sillas amarillas en un limbo de paredes blancas y piso de concreto. El edificio de avenida Aztecas 955 es sencillo y esbelto, lleno de luz. Lo ha diseñado él mismo: su pintura también es una pura composición de espacios. La planta baja es Acqua Gallery, un lugar para mercar y mirar el arte local. Es mediodía, entra el ruido de los coches y la brisa húmeda de las lluvias que se insinúan. Enrique Magaña es tranquilo y sonriente. Nació en Zamora, Michoacán y vino a estudiar en la Escuela de Artes Plásticas en 1966. Cierra los ojos cuando habla de sus cuadros. Acaba de ser nombrado miembro de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Francia, tras ganar la medalla de bronce en 2007 y la de plata en 2008. La planta alta es un jardín que sigue la pendiente del terreno, un estanque de nenúfares y peces, una casa llena de plantas, y su estudio. Ahí pasa sus días. Saca un lienzo, lo cuelga, lo mira, lo trabaja. A veces no lo toca. A veces lo embarra de blanco y lo tira. Hay un cuadro en el fondo, junto a la jaula de un periquito. No sabe si ya está terminado, por eso está ahí, a la vista, desde hace seis meses. Parece un campo de trigo unido a un cielo azul. Dice que sí, ¿por qué no?, depende de quién lo mire.

paisaje
Por más inusual o pasado de moda que se quiera ver el tema del paisaje, yo creo que si vas al campo y te sientes a gusto te olvidas de la modernidad, tratas de integrarte aunque sea unos segundos a ese paisaje. Incluso en un simple jardín, si te unes a la naturaleza, las tendencias y los sismos te salen sobrando. Estás en tus orígenes: la vida.

acrílico
La acuarela, la foto y el dibujo los tomo más como bocetos, como borradores. Un tiempo hice gobelinos, tenía cuando viví en Tonalá hace ya como 15 años y así iba sacando mis pinturas en versión textil. Pero para obras formales uso siempre el lienzo. Y prefiero el acrílico porque es muy noble, se seca muy rápido y puedes hacer muchas capas. Con el óleo necesitas más paciencia. Además, no me gusta el olor del aguarrás.

formato
Creo que son etapas. Durante mucho tiempo trabajé con marcos más chicos (50 x 40 aproximadamente). Luego quieres soltar más la mano y esos son de mucho detallito, la muñeca… éstos (120 x 80 aproximadamente) te dejan mover el brazo, te metes más. Y ya más grandes lo he hecho, pero como que me pierdo. De todos modos no es importante el tamaño, sino el tema, los colores, la textura. Te tardas lo mismo.

louvre
La pintura primero es para uno, para el que la hace. Pero hay algunas personas que se interesan, sienten algo… En París, estaba mi colección —eran cinco cuadros muy minimalistas— y yo veía que algunas personas se paraban simplemente, sin hablar, sin comentar. Y duraban 10, 15, 20 minutos nada más viendo. Después ya me atreví a preguntarle a una japonesa que no se iba y no se iba… y me dijo que no necesitaba hablar, para ella fue una experiencia meterse a los cuadros, como una meditación.

figura
Me gusta mucho la figura humana. Es algo que quisiera lograr como logro el paisaje, pero no he podido. Lo he intentado y lo sigo intentando. Ojalá algún día lo pueda hacer, es una de mis metas. Es algo que verás en las próximas exposiciones. El tema ahora lo tomo de una persona, aunque no existe como figura sino como abstracción. No hago retratos. La gente no queda contenta y yo tampoco.

semiosis
El ser humano es el que le da sentido y significado a todo. Tiene que haber un receptor para que existan las cosas, para que exista la pintura, para que existan las personas. Nadie piensa en ti hasta que comunicas. Existes para ti pero no para otras personas, como una pieza de arte.

abstracción
Me gusta transmitir la emoción del momento en que estuve en algún lugar. Pero es un mero pretexto, porque luego ya nada más queda el color, la línea, la mancha. Lo que estabas viendo con tus ojos ya es algo totalmente diferente a lo que transformas como procesador, a lo que ya tu mano hace en el lienzo.