Empleo en los Call centers, precariedad disfrazada

Este tipo de actividad se difundió a finales del siglo pasado en el Occidente de México, al ofrecer una oportunidad de trabajo flexible y con prestaciones. Sin embargo, estudio de la UdeG revela que este tipo de empleos está en el límite de la formalidad, con salarios bajos y contratos temporales

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Los Call centers son una fórmula de precariedad laboral disfrazada de formalidad que ha proliferado en los últimos años en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Si bien ofrecen prestaciones, el truco está en que el salario es muy bajo y para alcanzar un ingreso más o menos decente se requiere de obtener bonos de competitividad, casi siempre inalcanzables. A esto se suma que los contratos se renuevan cada tres meses y no se cuenta con representación sindical.

Estos son algunos de los hallazgos del estudio realizado por Juan José Morales Márquez y Elena de la Paz Hernández Águila, investigadores del Departamento de Estudios Socio-Urbanos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). Para analizar este tipo de empleos que se mueven en una delgada línea entre la formalidad y la precariedad, los catedráticos acuñaron el término “precariedad flexible” o flexiprecariedad.

“Existe una gran cantidad de trabajos que presentan diversas carencias, algunos quizá tienen aguinaldo, pero no utilidades. Las prestaciones de la precariedad son muchas y la sufre de forma distinta cada sector laboral. En el caso de los Call center, en la gran mayoría ofrecen un salario base, pero sí hemos encontrado en este caso distintos tipos de precariedad”, explica en entrevista para Gaceta UdeG, Juan José  Morales Márquez.

Estos Call centers se han convertido en una opción para jóvenes estudiantes que cursan preparatoria o licenciatura y en ocasiones incluso con carrera terminada. El problema es que ante la falta de oportunidades en el mercado profesional, terminan quedándose más tiempo del que calculaban, a veces por años.

“Ellos tienen la necesidad de emplearse y muchos de ellos llegan a esos espacios. Este tipo de empleos en los Call center tienen la ventaja de que se puede faltar algún día si ellos tienen un examen. Son empleos que deberían ser temporales, pero terminan durando más tiempo que el que ellos preveían. Son trabajos que les permiten seguir estudiando, y la idea es terminar la carrera y buscar una opción diferente, pero la falta de empleos de calidad obliga a permanecer más tiempo. No te queda de otra porque no encuentras el empleo de calidad que necesitabas”.

La llegada de los Call Centers

De acuerdo con el estudio de Márquez y De la Paz, estos Call centers se instalaron en la Zona Metropolitana desde mediados de la década de los noventa del siglo XX. Eligieron esta ciudad porque hay personal calificado, con manejo de un segundo idioma, principalmente el inglés.

“Cuando los usuarios de Call center requieren información de un servicio llaman a este servicio que casi siempre se encuentra en otro país, donde es más barato pagar salarios. Ellos atienden las dudas de empresas de tecnología o telefonía, por ejemplo. Nosotros encontramos que algunos de los empleados de estos Call centers incluso eran jóvenes que se habían criado en Estados Unidos y fueron deportados, y al llegar aquí sacaron ese provecho del dominio del inglés en este empleo”.

Otros Call centers también ofrecen servicio a instituciones bancarias o empresas de telefonía y de televisión por cable, en México, ya sea para resolver dudas o buscar clientes ofreciendo tarjetas de crédito o contratación de nuevas líneas. Algunos otros están enfocados a la cobranza de créditos vencidos.

Esto además de representar un ahorro para las empresas, amplía la posibilidad de colocar productos en el mercado. Los bonos casi siempre tienen que ver con el número de clientes captados, tarjetas de crédito colocadas o recuperación de cartera vencida.

La precariedad disfrazada

En Jalisco, al menos el 45 % de los trabajadores laboran sin un contrato por escrito y sin derecho a prestaciones sociales. Por ello los Call centers son atractivos, ya que ofrecen seguridad social, aunque los contratos son temporales y los sueldos exiguos.

“Encontramos cuestiones de salario base, más bono de premios por metas conseguidas, y generalmente esas metas no eran logradas, y casi siempre eran metas a conseguir en un solo día; por ejemplo tienes que colocar 30 tarjetas de crédito cada día y si nada más colocabas 28 perdías el bono y tenías que comenzar dese cero. Pocos eran quienes lograban conseguir los bonos y los salarios son bajos”.

En el año 2019, cuando se publicó el trabajo, los salarios ofrecidos variaban de acuerdo a la actividad realizada; de esta forma, en los Call centers los trabajadores que no hablan inglés ganaban entre 3 mil 200 y los 5 mil pesos mensuales, mientras los bilingües, entre 6 mil y 8 mil pesos. Llegó la pandemia y no se ha actualizado la cifra, pero lo más probable es que no hayan variado mucho.

“Sí ofrecen prestaciones de ley, pero no generan antigüedad y no había posibilidad de ascenso, no se cuenta con representación sindical ni contrato colectivo de trabajo, no hay representación que pudiera defenderte si te violan derechos, sólo se tienen contratos individuales. Es así como se trata de un trabajo formal con precariedad”.

A todo esto se suman las condiciones físicas de los espacios donde trabajan, en algunos casos hacinados. En estos espacios se le da preferencia a los equipos antes que a la persona, los aires acondicionados funcionan al tope para que no se dañen las computadoras y las sillas no siempre son ergonómicas.

Morales Márquez concluye que este tipo de empleos genera una nueva clase de precariedad laboral, y se requiere de reformas legales para contemplarles y mejorarles.

“Esos empleos van a seguir desarrollándose en la ciudad y son empleos que de no legislarse adecuadamente seguirán siendo precarios”.

Esta investigación forma parte de la publicación «Estudios sobre precariedad y trabajo en la región centro-occidente de México», coordinada por Morales Márquez y De la Paz Hernández Águila.

El texto presenta otras investigaciones como: La comercialización por catálogo en la industria del calzado. Estrategia de permanencia en el mercado; Trabajo y subjetividad: el caso de trabajadores de Nissan Aguascalientes, y La histéresis del habitus; una propuesta de análisis de las relaciones sociales en empresas multiculturales. El caso de thl.

El libro editado en 2019 puede consultarse en: http://148.202.6.72/apoyoeditorial/sites/default/files/precariedad1era_falta_isbn.pdf