Efigie tapatía

922

Desde el siglo XIX, Guadalajara ya se había convertido en una ciudad próspera. La vida cotidiana de la gente, sus costumbres llenas de encanto, sus propias tradiciones, sus calles, edificios y mercados, los grandes personajes y sucesos que le dieron vida e historia, todo ello aparece en No me alcanzará la vida, la primera novela de la doctora en historia Celia del Palacio, quien por más de 25 años ha investigado a fondo la vida de esta ciudad.
No me alcanzará la vida es un gran fresco donde la autora plasma la cruel batalla por la separación entre Iglesia y Estado. Para dar cuenta de este corte histórico la autora divide la novela, a manera de reflejo, en dos tiempos: el pasado, durante los años 1849 a 1859, y el presente. Así, les concede voz a sus dos protagonistas femeninas. En el pasado, Sofía Trujillo, esposa de Miguel Cruz-Aedo; en el presente S., la investigadora que se encarga de indagar en la vida de Miguel.
Con capítulos alternados, la autora ahonda en la obsesión de S. por la vida del literato, político y militar Miguel Cruz-Aedo, el personaje principal del libro. Pequeñas pistas hacen que S. bordeé el periplo de este personaje histórico poco conocido y que, sin embargo, jugó uno de los papeles principales durante la Guerra de Reforma.
De la mano de Sofía, el lector inicia un recorrido maravilloso por la ciudad de aquel tiempo. Se realiza un recorrido por la calle de San Francisco con los jóvenes pulcros y las señoras de amplios vestidos. Aparecen los portales donde indias de enaguas brillantes muestran su perecedera mercancía. Vemos cómo en la plaza de Armas, mendigos andrajosos piden la consabida limosna para sobrevivir.
Celia del Palacio nació en la ciudad de México en 1960, es licenciada en letras y doctora en historia por la UNAM. Ha publicado en diversas revistas y suplementos literarios de Guadalajara, Veracruz, Torreón, Sinaloa y el Distrito Federal. En el terreno de la poesía algunos de sus libros son: Otra bugambilia en la ventana, Espirales del deseo y Manantial de arena.

Artículo anteriorPaula Islas
Artículo siguienteMás basura por nuestra culpa