Déjí  vu en verano

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No hay una que no. Todo lo seleccionado por el Cineforo como “Lo mejor del primer semestre 2008” es digno de verse, disfrutarse y recomendarse otra vez. Directores como Paul Thomas Anderson con There will be blood y Ethan y Joel Coen con No country for old men, engalanan la cartelera y hacen del verano algo más allá del cine de palomitas. Alejados de un Hulk o un Batman que saturan las pantallas comerciales por estos días, en el Cineforo podemos ver auténticos antihéroes encarnados por actores como Daniel Day Lewis y Javier Bardem.
Eastern promises de David Cronenberg es también una de las calificadas por la crítica como “imprescindible”. Quienes conocen el cine del director canadiense (La mosca, Spider, Crash, Desayuno al desnudo, Una historia de violencia, etcétera), saben de sus debilidades de por la violencia, la mutación y la identidad, elementos que volvemos a reconocer en este drama de mafia. Cronenberg logra sembrar el suspenso y la brutalidad desde las primeras escenas. Conforme avanza la historia, Londres se vuelve una ciudad inquietante tanto para el personaje de la enfermera Anna (Naomi Watts), como para el enigmático Nikolai (Viggo Mortensen), quien aparentemente tiene todo calculado. La traición y el engaño están presentes durante toda la película, pero es en la secuencia de los baños turcos que aparecen de manera magistral, al grado de instalarse para siempre en la memoria de los espectadores.
Adolescencia sin drama
Tres adolescentes sobreviven a la realidad sin tanto drama. Alex, (protagonista de XXY de Lucía Puenzo), vive en Uruguay, tiene 15 años, es precoz, de comentarios ácidos y es hermafrodita. Mientras sus padres se quiebran la cabeza y el corazón al intentar decidir su futuro, Alex ve la vida con desenfado, le gusta la playa y lo que más quiere en ese momento es experimentar su sexualidad con el chico que está de visita en su casa.
Por su parte, Juno (en Juno, dirigida por Jason Reitman), una chica de secundaria y embarazada por error, decide tener al bebé y darlo en adopción. Juno vive en Minnesota, camina al ritmo de The Stooges, le gustan los filmes de terror y la cultura pop. La película es protagonizada por Ellen Page (Hard candy) y cuenta con una interesante banda sonora que incluye desde grupos independientes como The Moldy Peaches o Cat Power, hasta clásicos como The Kinks o Sonic Youth.
El tercer adolescente también se llama Alex, es un aficionado a la patineta y es el protagonista de Paranoid Park del director Gus Van Sant. A diferencia de los otros dos adolescentes, este Alex no sufre transformaciones físicas en su cuerpo, su dolor es interno, pero tampoco hace un drama de lo que le pasa. Tiene 16 años, vive en Portland y un día de manera accidental mata a un guardia de seguridad en los alrededores de Paranoid Park, un parque público para patinar. Gus Van Sant (Elephant, Last days), logra una película visualmente bella, la velocidad de los movimientos en patineta se alargan como pinceladas, al ser captados por una cámara lenta que se mece en cada rampa y en cada salto ejecutado por los skaters, todo esto bajo el grano abierto de una fotografía rodada en súper 8 bajo las órdenes de Rain Kathy Li. El resto de la película se filmó en 35mm con la participación del fotógrafo Christopher Doyle. Paranoid park provoca, inquieta con forma y contenido, la linealidad no existe, se rompe, la historia va y viene con saltos temporales. La culpabilidad y el remordimiento no se separan de Alex y van con él por los pasillos de la escuela, por las calles de un Portland desolado donde no se antoja vivir.
Love made in Asia
Cuando de amor y pasión se trata hay que fijarse en Asia. Directores como Ang Lee (Taiwán 1954), Wong Kar Wai (Shangai 1958), o Kim Ki-duk (Boghwa 1960), se han destacado por contar historias intimistas cuando se abordan las relaciones de pareja: menos diálogo, más acción, imágenes que sugieren, que se vuelven sensación. Ang Lee (Banquete de bodas, 1992; Sense and sensibility 1995, Brockeback mountain 2006), llega al Cineforo con Lujuria y traición (2007), hablada en mandarín y ubicada a principios de los años cuarenta, en la China ocupada por los japoneses, cuenta la historia de unos jóvenes estudiantes de teatro que al no poder combatir directamente al ejército japonés, deciden hacerlo a su manera y castigar a uno de los traidores que trabaja para el gobierno. Se trata del señor Yee quien es casado y vive en la opulencia. Los jóvenes montan toda una obra teatral y se hacen pasar por hombres de negocios: rentan una casa en un lindo barrio y utilizan como carnada a una de las chicas del grupo. Pronto Yee se siente atraído hacia la joven Wang y la relación entre ellos avanza con intensidad. Ang Lee muestra al espectador varios encuentros sexuales de la pareja, siendo el primero uno de los más significativos de la película por la ausencia de diálogos, así como por la brutalidad y violencia que descarga Yee en Wang, como una forma de demostrar su poder y posición dominante. Los encuentros sexuales en la habitación de hotel o en la casa de Yee son los únicos momentos de interacción entre estos personajes, donde la palabra hablada prácticamente no existe.
Sobre Wong Kar Wai hay que decir, que si ya se vio Chunking express (1994), Deseando amar (2000) o el corto Hand como parte de el largometraje Eros (2005), My blueberry nights no es la película más erótica, ni la más romántica o apasionada que haya hecho este director radicado en Hong Kong desde la infancia. Sin embargo, es una cinta llena de aciertos como tener en el lugar protagónico a la cantante Norah Jones, el ritmo y los movimientos de cámara conservan el sello de sus otros filmes, así como la fotografía y dirección actoral. My blueberry nights es la primera película de Wong Kar Wai hablada en inglés. El amor, la soledad, la búsqueda, los viajes, y la complejidad de las relaciones humanas, vuelven a hacer parte fundamental del cine de este director.
Los falsificadores; 4 meses, 3 semanas; 2 días, La vida en Rosa, I´m Not there, Párpados azules y El hombre de su vida, completan “Lo mejor del primer semestre de 2008”.