Compromiso con el reciclaje

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En México se recolectan 86 mil 343 toneladas de basura al día, cifra que equivale a poco más de 750 gramos por persona, pero en zonas urbanas puede llegar a más de un kilogramo, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El organismo señala que entre las siete entidades que mayor número de desperdicios generan se encuentra Jalisco, donde se producen siete mil 692 toneladas de residuos sólidos urbanos (RSU).

De acuerdo al documento “La Universidad de Guadalajara y la gestión sustentable de los residuos en Jalisco”, de la autoría de Gerardo Bernache, académico del CIESAS Occidente, la Zona Metropolitana de Guadalajara produce cinco mil 856 toneladas de RSU, de las cuáles únicamente se separa el ocho por ciento. En contraste, en países como Alemania se ha llegado a reciclar hasta el 100 por ciento del plástico que se produce, mientras que en México apenas se llega a un 20 por ciento, informó Rubén González Núñez, investigador del Laboratorio de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Reciclado de Plásticos (LIDETREP) de la UdeG, que fue inaugurado el martes pasado.

“Incluso en países como Canadá, las personas se encargan de limpiar los envases antes de entregarlos a centros de acopio o reciclarlos; esto es una especie de trabajo hormiga que genera beneficios importantes, porque cuando llega el material se ahorra tiempo en la limpieza y se tiene un material, además de limpio, sin etiquetas y seco. Enjuagarlos y entregarlos limpios no cuesta mucho”, mencionó.

La apuesta de los expertos en el tema es generar plantas de reciclado que le den valor agregado a materiales como el plástico y producir nuevos productos, como botes de basura, contendedores u otro tipo de envases que a su vez puedan ser reciclados nuevamente.

Siguiendo estos principios, el LIDETREP, adscrito al Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), fue creado con la premisa de que el reciclaje de estos materiales es una necesidad fundamental y un compromiso social en donde las instituciones educativas tienen mucho que aportar.

Este laboratorio tiene como principal objetivo realizar investigación de ciencia básica para el uso de materiales de post-consumo y desarrollar la tecnología para aplicarlos en objetos terminados mediante una planta piloto que permita establecer las condiciones de procesamiento, además de que apunta a la realización de investigación aplicada.

El equipo cuenta con una planta de reciclaje con capacidad de procesar más de cien kilos de residuos plásticos y transformarlos en nuevos artículos, como botes de basura o macetas.

Para este proceso, el laboratorio está equipado con maquinaria que cumple funciones de compactación, limpieza, trituración, fundición e inyección del plástico, la cual fue adquirida mediante un fondo inicial de ocho millones de pesos, otorgado en 2009 por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (COECYTJAL).

A partir de entonces, se trabajó en la construcción y la instalación completa del laboratorio con el apoyo institucional de la UdeG, hasta que finalmente fue puesto en marcha en septiembre del año pasado con una inversión total de 13 millones y medio de pesos.

Este proyecto de desarrollo tecnológico está a cargo de los investigadores Rubén González Núñez, Rosa María Jiménez Amezcua y Milton Oswaldo Vázquez Lepe, expertos en ingeniería química.

“Han sido diez años de investigación en polímeros, una de las áreas en las que el CUCEI se caracteriza por tener experiencia en investigación. Tenemos un proyecto de investigación aplicada a la solución de un problema social, que es todo ese tiradero de plástico”, explicó González Núñez.

La materia prima de esta planta de reciclaje son principalmente botellas y envases de plástico y pet que antes sirvieron como contenedores de agua, refrescos, champú y leche, los cuales han sido colectados principalmente en el CUCEI o por medio de otras empresas e instituciones que se enteraron de la existencia de dicha planta.

“Ese es uno de los problemas, hacernos de la materia prima, pero ya tenemos un programa en el CUCEI donde concentran el material. Además ya hay algunas instituciones que nos empiezan a conocer y podemos incluso servirles como maquiladores, cubriendo ellos el costo”.

Añadió que el reciclaje de pet es actualmente una actividad redituable y cada vez más gente se dedica a colectar residuos de ese material.

“Es un negocio, y la muestra está en el trabajo que nos está costando tener materia, pero nosotros no queremos competir con ellos, queremos mostrar lo que hemos aprendido”.

Se estima que en México cerca de 833 mil toneladas de residuos de pet se recuperan de la basura anualmente. En buena parte, esta separación se realiza en los 241 centros de acopio que recolectan diariamente materiales diversos, de los cuales el 75 por ciento corresponden a papel, cartón, pet y vidrio. En Guadalajara, de los 45 centros que existen, los sitios que compran plásticos ofrecen por cada kilo de tres a cinco pesos, mientras que en Asia y Estados Unidos puede valer hasta nueve pesos.

Pero una de las ventajas de este proyecto universitario es que la planta se dedica al reciclaje de otro tipo de plásticos, como el PVC.

“Eso es lo que nosotros queremos, no concentrarnos en un solo tipo de plástico, polietileno, pet o polipropileno, como lo hacen las recicladoras, sino maximizar el uso de los plásticos y caracterizarlos”.
Además de la labor de investigación científica que cumple el laboratorio, los coordinadores tienen como objetivo la concientización sobre el problema.

“La idea central es la cultura del reciclaje, y la UdeG en ese sentido debe ser quien marque la pauta, y muestre cómo se puede hacer, y esto permea a todos los niveles escolares, es crear esta cultura”.
El laboratorio cumple también la función de enseñar y preparar a estudiantes del CUCEI y de la Escuela Politécnica de Guadalajara que prestan su servicio social o realizan prácticas.


Transformación del material
Después de ser lavado, secado y molido por las distintas máquinas de la planta, el plástico pasa a diferentes procesos dependiendo el nuevo uso que pretenda dársele. Uno de ellos es el modelo de contenedor de basura que la planta produce en serie, cada uno con un costo de producción de entre 20 y 25 pesos, mientras que su precio en el mercado asciende a los 80 pesos.

La meta es proveer a toda la comunidad universitaria de estos recipientes que sirvan para la separación de residuos.

Otro uso que se le ha dado al plástico en el laboratorio, es la mezcla con fibra de agave o de pino, con la que se logra una especie de madera plástica, útil en la fabricación de tarimas, puertas, ventanas y paneles, evitando de esa manera el uso exclusivo de madera.

Un proyecto más consiste en utilizar el reciclado como soporte para incorporar biopolímeros o bacterias para degradar compuestos orgánicos o absorber metales pesados, “que como laboratorio ya lo arrancamos, por lo que en este mismo año o el próximo vamos a probar a escala de planta piloto la aplicación de absorción de metales pesados”, mencionó.

El LIDETREP buscará llegar a ser un laboratorio nacional de reciclado que pueda ser un referente en la materia: “Los procesos para incorporar otros materiales ya existen para procesar por ejemplo bolsas del supermercado. Esperemos que con el tiempo podamos implementarlo. La meta en los próximos años es seguir innovando en tecnologías más avanzadas del reciclado y en la aplicación de nuevos materiales”.