Comer hasta morir

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Pesar 150 kilos fue para Fabián como cargar un bloque de cemento sobre su espalda. A pesar de medir un metro con 84 centímetros, su sobrepeso era excesivo. Desde niño fue obeso, pero llegó a la etapa mórbida después de contraer matrimonio, hace siete años. Esta enfermedad lo orilló a privarse de muchos placeres sencillos: no podía jugar futbol o formar equipo con sus hijos en las competencias escolares. “La obesidad mórbida ocasiona que uno llegue a agitarse muy rápido, suda uno de más. No pueden desempeñarse actividades de alto impacto porque da miedo caer fulminado por falta de oxígeno, además es fácil lastimar las rodillas y los pies se hinchan con facilidad por el peso que les toca soportar”.
Otro caso es el de José (quien mide un metro con 77 centímetros y pesa 122 kilos): “Me siento cansado, con dolor de piernas, con problemas para ponerme los calcetines, cortarme las uñas de los pies y caminar. Creo que padezco obesidad desde que nací”.

Un problema de salud
La obesidad es un problema de salud tóxico, metabólico, degenerativo, inflamatorio, crónico y que puede llegar a ser mortal por sus complicaciones. La persona que la padece obliga a su organismo a acumular grasa extra, primero en el tejido graso. Una vez que éste se satura, la grasa se almacena en el corazón, las arterias, el hígado, cerebro, senos, intestino, páncreas y abdomen, explicó Héctor Alfredo Gómez Vidrio, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde.
“La grasa acumulada en el intestino puede llegar directamente al hígado y desencadenar una cirrosis hepática. Puede haber filtración de grasa a nivel renal, también ocasionar daño a las extremidades y fomentar la aparición de várices”.
El enfermo puede sufrir infartos al miocardio, hipertensión arterial, embolias cerebrales, distintos tipos de cáncer, sobre todo en la mujer que puede padecerlo en senos, ovarios, en el endometrio uterino y la vesícula biliar. En el varón son comunes los cánceres de estómago, de colon, próstata y vesícula biliar.
De acuerdo con Gómez Vidrio, la obesidad se identifica a través del índice de masa corporal. Este se obtiene dividiendo el peso en kilogramos entre la estatura multiplicad al cuadrado. Si el resultado obtenido es de 27 y hasta 29, la persona sufre sobrepeso. De 30 en adelante, obesidad. Cuando el resultado es de 40 o más la persona padece obesidad mórbida. “A estos niveles la calidad de vida se deteriora en grado sumo”.

Hábitos y medio social
El medio laboral no ayudaba a Fabián a combatir su obesidad.
“Soy abogado. Trabajo en una aduana, por lo que tengo que permanecer sentado la mayor parte del día frente a una computadora. Además, estoy sometido a constante estrés y sin oportunidad de hacer ejercicio. Comía lo que podía o lo que alcanzaba. Mi problema principal es que no sabía combinar los alimentos: consumía carbohidratos con proteínas, vitaminas y grasas. Además no ayudaba la cantidad. Podía desayunar tres sándwiches, comer 13 o 15 tacos… A la mejor hay personas que consumen eso y no tienen sobrepeso, pero cuando tiene uno tanta célula adiposa la grasa es absorbida en mayor medida por el organismo”, confiesa.
“Creo que tuvo mucho que ver el que toda mi familia: mi mamá, mis tíos son tendientes a ser obesos. Yo soy abogado y asisto a muchas reuniones sociales que la verdad a muchos les cambia la forma de comer”, agrega José.
La obesidad es generada por factores genéticos y del medio ambiente. Los primeros contemplan genes que favorecen la aparición de este padecimiento. Los segundos abarcan factores sociales. “Yo no me explico cómo nuestra sociedad fomenta la obesidad, pero a la vez la critica”, externó Gómez Vidrio.
“En cualquier reunión se presiona a la gente para que consuma botanas, cervezas, luego los postres y ¡ay de nosotros!, si nos negamos a comer. Entonces somos unos majaderos. El rechazo es tomado como desaire. También hay trabajos que fomentan la obesidad al propiciar la vida sedentaria.
El especialista desmintió la creencia de que el hipotiroidismo es causante de la obesidad. “Fomenta el aumento de peso, pero no va más de los dos o tres kilos, pero eso de que algunos salen con que aumentaron 20 kilos porque están mal de la tiroides no es cierto”.
Las personas llegan a ser obesas ya que introducen a su organismo más energía de la que gastan. Además, influyen mucho las horas en que tienen sus tres comidas. “Por ejemplo, cenar después de las 19 horas no es recomendable puesto que es más difícil gastar la energía, lo que provoca que ésta se almacene en forma de grasa, explicó Erika Elizabeth Mejía Marín, nutrióloga adscrita al Departamento de nutrición y dietética del Hospital Civil Juan I. Menchaca.
Hay obesos que no perciben que comen mucho. Tienen la costumbre de consumir grandes cantidades de alimentos, pero no se dan cuenta. El estómago es un músculo que puede crecer. “Si yo como en exceso pues incrementará y exigirá al organismo más alimentos. Para que una persona llegue a padecer obesidad mórbida intervienen también factores psicológicos, ambos van de la mano”.

Factores psicológicos
Ramiro pesa 172 kilos y mide un metro con 83 centímetros.
“Caí en la obesidad mórbida por trastornos alimenticios ocasionados por factores emocionales. De alguna manera los problemas familiares tuvieron mucho que ver. Esta enfermedad orilla a tener poca autoestima. Lastiman las miradas insultantes. Es lo más doloroso, más aún que los malestares físicos. Es difícil y triste sentir el rechazo social. Yo me alteraba mucho con ello. Una vez solicité un trabajo y me dijeron abiertamente que no me admitían por mi sobrepeso. Son detallitos que empiezan en uno a prender focos de alerta”.
Hay pacientes que manifiestan estar muertos en vida. Muchos de ellos están aislados, inmóviles en sus casas. Es común en ellos la depresión en diversos grados, desde leve hasta severa. También presentan ansiedad”, expresa Soledad Aldana Aguiñaga, psicóloga adscrita a la clínica de cirugía bariátrica del hospital civil Juan I. Menchaca.
Son frecuentes, además, los trastornos de personalidad y problemas en las relaciones interpersonales. Hay algunos que están en el borde que divide al trastorno psicológico y el psiquiátrico. El primero puede superarse con el paso del tiempo, con ayuda de amigos y compañeros y con terapia psicológica. En cambio el segundo tiene una sintomatología más severa y por lo tanto es necesaria la ingesta de medicamentos.
En muchos obesos la compulsión por comer data desde la infancia. Tiene mucho que ver la relación que ellos tenían con sus madres y la forma en que éstas los alimentaban. Hay algunos que en su infancia fueron descuidados, abandonados. Reportan maltrato y abuso. Estas son situaciones que marcan su niñez. Se refugian en la comida para llenar los huecos emocionales, para tolerar el miedo y la ansiedad”.
“Cuando pregunto a mis pacientes cuáles son las situaciones que los orillan a comer, hay quienes contestan: ‘Ante todas. Si estoy contento, estresado, preocupado, si me dieron un susto, si me peleo con alguien… Incluso como en los momentos de ocio’. Estas personas tienen que cambiar su estilo de vida y aprender a dar un manejo diferente a sus emociones”.
Finales felices
Fabián quería un cambio radical en su vida. Ya no deseaba ser obeso. Decidió someterse a una cirugía bariátrica para disminuir la capacidad de su estómago y consumir menos alimentos. “Hace cuatro meses volví a la vida, volvía a nacer”, dice manifestando evidente alegría.
El 15 de octubre de 2008 la operación fue realizada en el Hospital Civil Juan I. Menchaca. “Quiero bajar quince kilos más para alcanzar mi peso ideal, y de ahí mantenerme”.
Las cirugías bariátricas que se practican en la Unidad de Cirugía Bariatrica y Metabólica del Hospital Civil, comandada por Carlos René López Lizárraga, contemplan la colocación de un balón intragástrico o una banda gástrica y operaciones como la manga gástrica y el bypass.
José y Ramiro acarician la idea de someterse a la operación. El proceso de pérdida de peso no es fácil. La operación no es mágica. El paciente requiere aceptar que padece obesidad y tener la voluntad de someterse a un cambio en su estilo de vida.
“Las personas con obesidad mórbida no sólo necesitan cambiar de hábitos alimenticios. Es muy difícil por la cantidad de grasa que almacenan y la condición de su metabolismo alcanzar un peso saludable para su talla. Tendría que transcurrir mucho tiempo y son comunes las recaídas. Necesitan un apoyo como la ayuda de una cirugía para que puedan ver resultados a menor plazo”, indicó la nutrióloga Erika Elizabeth Mejía Marín.
Dos condiciones son fundamentales a seguir para que el paciente pueda controlar su enfermedad de manera exitosa: régimen alimenticio adecuado y hacer ejercicio. “A cada paciente le proporcionamos un aporte de calorías de acuerdo a su estado. Nuestro objetivo es que cambien los hábitos alimenticios. Desde tipos de alimentos, horarios, combinaciones… Un plan alimenticio para perder peso no implica tener una hoja de lechuga en la mano y en la otra una zanahoria, sino descartar aquella comida que no funciona para tal objetivo e incluir en la dieta la que sí”.
Antes de someterse a la operación, los candidatos a cirugía bariatrica son sometidos a una evaluación psicológica para detectar su estado psicológico: Debe ser disciplinado, que no tenga trastornos psiquiatricos porque entonces no sería posible que el paciente siguiera adelante con los cambios que requiere en sus hábitos y estilo de vida, explica la psicóloga Soledad Aldana Aguiñaga.
Las cirugías bariátricas contemplan el baypass gástrico, la colocación de bandas gástricas, la manga gástrica y la colocación de un balón intragástrico.