Amarás a tu cubreboca sobre todas las cosas

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El mundo no se acaba, sólo surgen nuevos mandamientos: amarás a tu cubreboca por sobre todas las cosas, no besarás ni saludarás de mano a tus semejantes, no compartirás bienes ajenos, ni usarás corbata, ventilarás tu casa, lavarás tus manos frecuentemente con agua y jabón, te alejarás de tu prójimo o de aquella persona con infección respiratoria, honrarás al gel como al desinfectante, mantendrás tu casa limpia de impurezas, convivirás más tiempo con tu familia. Estas son las nuevas pautas de convivencia no sólo del mexicano, sino de muchos de los habitantes de este planeta influenzado.
Muchos quizás exagerarán sobre esta nueva manera de vivir y es cuando la paranoia se presenta, crece, expande, llega a otras latitudes. México fue el primer país en afrontar la realidad de la epidemia de influenza, como también contrajo por añadidura la otra epidemia lentamente letal: el miedo. Sanar físicamente puede tardar menos, en ocasiones, que sanar emocionalmente.
El investigador y director del Centro de evaluación e investigación psicológica, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Francisco Gutiérrez Rodríguez, quien funge como asesor en materia de salud mental en el Comité único para el manejo de la contingencia de influenza AH1N1, indica que pasada la crisis queda restablecer la salud mental de un país, cuando se han asumido medidas que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos. Acción que a decir del maestro, tardará entre tres a seis meses.
“Aún existirán personas con el temor a contagiarse por su personalidad vulnerable, con fobias a gérmenes e infecciones, o estrés postraumático de intervenciones médicas.”
Para entender este miedo a contagiarse, Gutiérrez Rodríguez aclara las definiciones de psicosis y paranoia.
En la primera el sujeto pierde contacto con la realidad, deja de sufrir, de sentir ansiedad y tristeza, deposita el problema en las demás personas. Es una persona que inclusive puede llegar a delirar. Mientras que el paranoico cree que le van a hacer daño, que hay un complot en su contra.
“Hablar de psicosis es incorrecto, porque se refiere a locura y alucinación, delirio, actitud que no se ha dado. Lo que puede estar padeciendo la ciudadanía es una serie de ideas paranoides o de daño y perjuicio a raíz de la epidemia”.
Como antecedentes de paranoias y que aún pueden estar presentes en los jaliscienses, debemos remontarnos al 22 de abril de 1992, tras las explosiones en el barrio de Analco, cuando se presentaron estados de ansiedad, depresión e ideas paranoides, síntoma de un cuadro de estrés postraumático.
El 23 de abril de 2009, cuando el gobierno decretó estado de alerta sanitaria en el Distrito Federal, después de comprobarse la presencia de un nuevo virus conocido como AN1H1 o influenza humana e indicaron algunas medidas preventivas, el ciudadano comenzó a experimentar estados de ansiedad, tanto, que a solo una semana de activada la alerta, el secretario de salud, José íngel Córdova Villalobos informó que habían atendido vía telefónica a dos millones 409 mil 677 llamadas de personas por angustia y ansiedad.
Refiere el doctor Gutiérrez Rodríguez que la población más vulnerable es la que presenta algún tipo de trastorno somático, con ideas paranoides, estrés postraumático e hipocondría, con baja autoestima, provenientes de familias disfuncionales, con una red de escaso apoyo, estrato socioeconómico bajo, consumo de alguna sustancia psicotrópica. Los hombres pueden sufrir más paranoia, pues no expresan su dolor ni piden ayuda, como lo hacen las mujeres.
También mencionó a las personas que han padecido la enfermedad, las cuales deberán recobrar su estado de ánimo paulatinamente ante algún miedo al rechazo, a la muerte, a lo que pueda sucederle a sus familiares. Sugiere el especialista dejarles responsabilidades, ayudarles en su consecución de logros, proporcionarles información, buscar integrarlos a redes sociales de apoyo en internet si no pudieran salir de su casa. No hacer chistes, no estigmatizarlos ni jugar con la ironía.
Viajar con miedo
Ante el reciente hecho de vejación de mexicanos en China, el investigador universitario asevera que las reacciones de discriminación y estigmatización que ocurren en un país, no pueden generalizarse a todo un pueblo. Esto evidencia una actitud que se va expandiendo, como la teoría del contagio social que ocurre en los estadios, en grandes eventos masivos.
“Son acciones que tienen que ver con una situación de pánico, miedo desbordado, lo que refleja una cierta característica del estrés psicosocial, la crisis económica y hasta la insatisfacción en los servicios de salud. También combatir las actitudes de discriminación, resultado de algunos individuos que no saben manejar su propia emoción ante determinado hecho”.
El director adjunto de la Organización Mundial de la Salud, Keiji Fukuda, afirmó que “no todos los casos de influenza humana que se han reportado son importados de México, pues la gente viaja por todo el mundo y se verán casos relacionados con diferentes países”.
La Universidad de Guadalajara, a través del Comité único para el manejo de la contingencia, dentro del subcomité de prevención, consciente de su compromiso con la sociedad, trabaja en la elaboración de materiales que serán distribuidos en los distintos medios de información con que cuenta la Universidad, sobre medidas y lineamientos para diversos sectores de población: los niños y sujetos con personalidades vulnerables.
Gutiérrez Rodríguez señala que a los viajeros les costará trabajo vencer esa resistencia, por lo que será una tarea del gobierno mexicano propiciar una mentalidad de equilibrio. Los individuos deberán informarse y difundir la nueva realidad de boca a boca, “una manera de transmitir información más lenta, pero que llega a tener impacto y resonancia en el mundo”.