Aislamiento, consentimiento informado y COVID-19

Consentimiento informado, la nueva normalidad y sus retos, los desafíos de la ciencia y la información ante la pandemia de COVID-19, son algunos de los temas que integrantes de la Maestría en Bioética de la UdeG nos proponen cada viernes en estas colaboraciones

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José Isaac González Huerta*

Uno de los estándares de calidad ética durante la atención hospitalaria es la realización de un proceso de consentimiento en donde se explique al paciente o a su familia (si el paciente no está consciente o capacitado para decidir) sobre el diagnóstico, pronóstico y opciones de tratamiento que el enfermo tiene, para que decidan si, de acuerdo con sus expectativas, creencias o proyecto de vida, aceptan o no que se le realice determinada intervención médica.

Con este proceso de comunicación que normalmente queda plasmado en una carta de consentimiento informado firmada, se le proveen las herramientas al enfermo o a sus familiares para que tomen decisiones libremente. Un derecho fundamental durante la atención médica que reafirma al principio bioético de la autonomía personal.

En pacientes graves, las decisiones que habitualmente se toman son por ejemplo realizar o no intubación para respirar de forma artificial cuando los pulmones son insuficientes, o realizar reanimación cardiaca en caso de que el corazón se detenga. Estas decisiones también son tomadas en los pacientes hospitalizados por COVID-19 cuando están muy graves.

Sin embargo, durante la atención de estos enfermos, uno de los problemas de autonomía y consentimiento que se presentan es que el paciente se encuentra aislado de la familia, la cual no puede ingresar al hospital, por lo que cuando se complica la situación médica y el paciente está incapacitado para decidir, se vuelve complejo poder realizar el proceso de consentimiento con los familiares por su ausencia y en muchas ocasiones es el médico quien termina decidiendo sobre lo que considera mejor para el enfermo.

Este problema de consentimiento dificulta el ejercicio de la libertad de los involucrados como derecho durante la atención de la salud. Y aunque se puede inferir que las decisiones que el médico toma en esos casos pueden estar justificadas clínicamente hablando, no necesariamente corresponden a lo que el enfermo a través de su familia hubiese preferido para sí mismo y para su proyecto de vida.

Frente al escenario anterior y ante la ausencia de una guía de acción específica, algunos médicos han optado por solicitar el consentimiento informado desde el ingreso al hospital, cuando el paciente aún está capacitado o cuando los familiares están presentes. Un inconveniente de esto es que decidir es un proceso continuo y no necesariamente lo que se eligió en un inicio puede ser lo que se elegirá después, porque la autonomía y la libertad son características dinámicas en el ser humano y cambian en función de muchos factores.

Otra posible solución es el uso de la tecnología mediante llamadas continuas a los familiares para que éstos puedan actualizarse de forma regular y tomar decisiones apegadas lo más posible a la situación actual de su ser querido. Un inconveniente con esta modalidad es que en instituciones públicas con una alta demanda de atención médica, los médicos no siempre tienen el tiempo y la oportunidad de realizar ese proceso de forma continua, o bien, en contextos socioeconómicos limitados, no se puede esperar que los familiares directos siempre cuenten con un teléfono celular.

Frente a ambas opciones, quizá la segunda puede atender en mayor medida al respeto por la autonomía del enfermo y el ejercicio de la libertad. Pero con el inconveniente señalado y diferentes retos más, relacionados con la obtención de firmas de autorización o rechazo sobre los tratamientos propuestos, se convierten en nuevos retos que ética y jurídicamente no resultan del todo claros en las leyes y pueden colocar en una situación de incertidumbre al quehacer médico.

¿Qué otras alternativas de solución se pueden proponer para favorecer el ejercicio pleno de la libertad en este tipo de enfermos?

*Maestría en Bioética de la UdeG