Una cita con la chanson

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Les Femmes de Serge, agrupación formada en esta ciudad, toma su nombre de una de las figuras más populares de la chanson: Serge Gainsbourg. El quinteto está a punto de lanzar su primer disco, una grabación que incluye versiones del sátiro mayor del género, además de composiciones del poeta y músico Boris Vian y de Georges Brassens. C’est la vie, una producción que incorpora jazz y folk, pero que principalmente se inspira en la chanson de finales de la década de los cuarenta, representa el primer paso en firme de esta banda que pretende sorprender en el circuito de propuestas noveles.

“Hablo un poco de francés. En una de esas conocí a Florence, que es la otra vocalista del grupo, quien me cantó a capela las canciones con las que ella creció”, me dice María del Carmen Camarena, cuando le pregunto sobre la conformación de Les Femmes de Serge. La cantante, que también es conocida por su trabajo en Radaid, menciona: “Estas canciones se me hicieron hermosas. Pensamos en qué instrumentos serían los ideales para armar un ensamble pequeño, pero que tuviera todas las posibilidades musicales a la mano, y decidimos que fueran un bajo y un piano”.

María del Carmen Camarena (soprano), Florence Vermue (voz), Jorge Verdín (piano), Gilberto Ríos (contrabajo y guitarra) y Miguel Soto (batería), están al frente de este grupo que hace una comparación entre la comida mexicana y la francesa —el placer de degustarlas—, con su trabajo musical. “A la Bonheur”, un tema original de Les Femmes de Serge, que también aparece en C’est la vie, resume el lado disfrutable de su sonido. La canción es básicamente una composición que invita a conocer esa conjunción de estilos (del folk al cabaret), algo que Camarena define como una fusión entre la cultura popular y la alta cultura.     

Les Femmes de Serge, desde su trinchera, abre una puerta hacia la chanson. Como dice Gerardo Sanz, periodista español sobre el género: “A diferencia de la copla española, el tango argentino y la inmensa mayoría de esos géneros que hacen del gentilicio un epíteto, la chanson francesa parece tener tanto futuro como pasado”. Agrega: “El suyo es un matrimonio liberal, basado en la confianza y en una envidiable permeabilidad que, asimilando los modismos del jazz, del folk, del rock y de lo que se tercie, consigue primero encajar, luego asumir y, finalmente, abanderar todo conato de renovación, incluso aquellos que atentan contra sus propios fundamentos”.

Desde esa perspectiva, Les Femmes de Serge ha entendido la dirección que debe llevar su propuesta. “Implementamos algunos elementos de percusión, que enfatizan el contenido de la canción, un poco de baile, algo que vuelve las presentaciones más interactivas. No es precisamente un recital serio, ni tampoco un cabaret”.

Sobre la apuesta del grupo, y algunas de sus intenciones en el plano profesional, Jorge Verdín comenta: “Nos gustaría tocar en muchos festivales, nacionales e internacionales. Queremos dar a conocer nuestro trabajo, porque vemos que la gente lo disfruta. El grupo retoma la canción francesa, pero la llevamos hacia el interior del conjunto. Siempre estamos con ideas y nuevos arreglos”.

La inclusión de canciones hechas por Boris Vian y Georges Brassens, le otorga un toque especial a esta grabación, especialmente por la transcendencia de estos dos autores, su aportación vital hacia el género. Boris Vian debe la popularidad a sus novelas (Escupiré sobre vuestra tumba y La espuma de los días, entre otras), pero también fue trompetista de jazz y coautor, con colaboraciones con el pianista Jimmy Water. Piezas con un sustrato iconoclasta que atacan a los valores dominantes con ironía bohemia y manejan registros de jazz y tango. Por su parte, Georges Brassens se alimentó de la tradición trovadoresca provenzal y del traqueteo del swing para construir canciones costumbristas y afiladas, interpretadas con su guitarra y algunos aditivos acústicos.

Respecto a Serge Gainsbourg, posiblemente la principal fuente motivacional de la agrupación, Camarena dice: “Exponentes como él llevaron la canción francesa más allá. Gainsbourg incluyó rap y reggae. Así fue como quedamos parados en el género, con muchas herramientas para componer nuestras versiones”.

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