Un parteaguas en la literatura

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Tres mujeres, tres escritoras —Beatriz Espejo, Mónica Lavín y Elena Poniatowska— celebraron por el centenario de su nacimiento a Elena Garro, a la que denominaron como una de las mejores escritoras mexicanas, y su prolija obra, que está constituida sobre todo por textos breves: teatro y cuentos; además remembraron Los recuerdos del porvenir (1963), su primera y más celebrada novela.

De todos los cuentos, el más mencionado fue “La culpa es de los tlaxcaltecas”, que no se leyó en las escuelas y que no se incluye en las antologías de la historia de la literatura mexicana, pero que Mónica Lavín describió como el parteaguas de la literatura: “No es osado decir que todos venimos de ese cuento, somos hijos e hijas de ese cuento de filos precisos”.

Garro fue descrita por Elena Poniatowska como una mujer que siempre tuvo miedo, opacada por diversos eventos desafortunados que la tacharían de loca, de traidora, pero que vive todavía y sus letras siguen siendo relevantes para entender la literatura latinoamericana.


En unos días, se cumplen cien años del nacimiento de Elena Garro, quien
”fue sin duda una mujer singular”, dijo Poniatowska. “Su prosa también es solar. La época de magnificencia se sitúa entre los cuarenta y los sesenta, es difícil separar la obra de su vida, porque más que la de otros escritores su obra es autobiográfica y porque su vida, más que la de otros escritores, suscita el morbo y la curiosidad. La persona de Elena Garro sigue siendo un enigma que ejerce sobre todos nosotros el mismo sortilegio, porque es indudable que tenía madera para ser una mujer genial hasta que empezó a huir, pero no sólo de México, sino de sí misma”.