Un camino para no repetir

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En una entrevista para este suplemento, realizada en el 2015, Juan Pablo Escobar, hijo del narcotraficante más conocido e idolatrado del mundo, decía que “es irresponsable ‘glamourizar’ la actividad del narcotráfico. Yo vi a mi padre en cuevas, sin agua ni luz. No tiene nada de excitante. Iba a visitar a uno de los hombres más ricos del mundo a una cueva, con piso de tierra y sin comida.

Teníamos miles de dólares en la mesa y no podíamos salir a comprar comida. Yo vengo aquí a recordarles que a la larga el disfrute es escaso. Mi padre hubiera cambiado toda su fortuna por estar unos minutos de tranquilidad con su familia”.

La cabeza de Juan Pablo Escobar, quien tuvo que cambiar su nombre para escapar de Colombia por el de Sebastián Marroquín, a los dieciséis años tenía un precio de cuatro millones de dólares por parte de los enemigos de su padre.

De tal lucha por sobrevivir, tras la muerte de Pablo, Sebastián conserva una serie de anécdotas y aprendizajes que determinan su cotidianidad, en la cual se desenvuelve como arquitecto, diseñador y conferencista. Después de la ola de series televisivas, documentales y libros lanzados bajo pretexto de la vida delictiva de su padre, Sebastián (o Juan Pablo) decidió contar su propia versión de los hechos, que partía del amor a la figura paterna, intachable para él, pero que no deja de lado los crímenes ni tragedias cometidas por el narcotraficante, sino que lo hace apreciarlo en su justa medida.

Así surgió la conferencia “Pablo Escobar, una historia para no repetir”, que es la síntesis de la vida de Sebastián junto al contrabandista más importante de los últimos tiempos, y la cual se presentará en el Teatro Diana este miércoles 6 de abril, a las 21:00 horas. En ella habla del Pablo que no dejó de ver ni por él ni por su madre ni por su hermana; el hombre que era un gran padre pero a la vez un poderoso criminal.

Es entonces la conferencia la enunciación de todos los motivos que le hicieron renunciar al legado de Escobar. El arquitecto vuelve a nuestro país para enfatizar lo que el documental Pecados de mi padre (2009) y el libro Pablo Escobar (2014) dijeron en su momento, que el narcotráfico no es un camino para seguir, que no es un modo de vida al cual aspirar. Ese es el objetivo del conferencista, recordarles, sobre todo a los jóvenes, que siempre es posible elegir una vida libre de la delincuencia.