TLCAN un instrumento obsoleto

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A 23 años de su creación, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es un instrumento obsoleto, y por ello no hay duda de que debe de renegociarse. México, lejos de asustarse, debe ser firme para modificar aspectos desventajosos y no perder terreno en los que le han beneficiado, coincidieron especialistas que participaron en la mesa “Retos y oportunidades de México ante la renegociación o retirada de sus tratados de libre comercio”, realizada en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco.

Los expertos recomendaron que México busque mejorar los siguientes aspectos en la renegociación del TLCAN: normas técnicas y sanitarias, para que ya no se obstaculice la entrada de productos como el aguacate; el reconocimiento de títulos de diversas profesiones, que en la práctica no sucede; propiedad intelectual, y reformar el actual mecanismo inoperante de solución de controversias.

El TLCAN ha sido satanizado; sin embargo, ha dejado beneficios para sectores como el automotriz y ha llevado a que México, con la ventaja competitiva de poner un producto en Estados Unidos en menos de 24 horas, ha fortalecido su comercio exterior.

Lecturas simplistas han llevado a que muchos vean este instrumento como el enemigo a vencer, señalaron los especialistas en la mesa moderada por Héctor Raúl Solís Gadea, rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), y organizada por la Coordinación General de Cooperación e Internacionalización (CGCI).

“El TLCAN es un instrumento obsoleto. Así como nadie tiene un carro de 23 años, sucede lo mismo con este tratado. Se debe de actualizar, no hay vuelta de hoja”, señaló Ricardo Ramírez Hernández, juez del órgano de apelación de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

“Pero desde que Trump ganó la Presidencia en Estados Unidos hemos escuchado mucha retórica, y eso ocurre porque el TLCAN es blanco fácil de críticas, porque no se puede defender. La discusión debe despojarse de retórica y nacionalismos, y ser concreta. Determinar qué nos conviene y qué no, en razón de un instrumento jurídico”.

Gustavo Vega Cánovas, secretario general de El Colegio de México, señaló que el sector automotriz fue el más beneficiado con el TLCAN, sobre todo por el comercio de autopartes.

Se trata de un círculo virtuoso, y ejemplificó que 70 por ciento del valor de algunos coches producidos en Jalisco proviene de insumos importados del vecino país del norte y de Canadá.

Coincidieron en que si se cancelara el tratado, el escenario no es tan catastrófico como lo pintan, porque el promedio arancelario de México es del 5 por ciento y el de Estados Unidos oscila en el 6 por ciento y el 2 por ciento para exportaciones agrícolas.

“La renegociación no ha iniciado porque ni siquiera hay un funcionario aprobado por el Congreso de Estados Unidos para estas charlas. Es cierto que el tratado es viejo, pero sigue vigente”, afirmó Guillermo Malpica, director general de Inversión y Servicios de la Secretaría de Economía. “Así que tenemos que generar escenarios potenciales de negociación, y que no haya acuerdo es una posibilidad, pero creo que es remota”.

Carlos Vejar Borrego, consejero de Holland & Knight, dijo que el proceso de renegociación del TLCAN, deberá enfrenar algunas particularidades sui generis: la amenaza del muro en los límites con Estados Unidos, los temas de migración, el eventual impuesto fronterizo a la exportación que violaría reglas de la OMC, y el contexto político en México, con los tiempos electorales a la vuelta de la esquina.