Sujetos poéticos

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El libro Pedagogía, epistemología y poesía. Una tríada para pensar e imaginar desde los sujetos, señala su autor Ricardo Romo Torres, “explora las dosis poéticas subyacentes en la epistemología, la coordinación de experiencias relevantes para el trabajo reflexivo y la reorientación de la pedagogía a sus cauces poéticos”, y donde la poesía se vuelve una mediadora de las mencionadas áreas del saber humano, debido “a que los ritmos de aquélla enriquecen a estas últimas”.

Este texto, de la editorial de la Universidad de Guadalajara, fue presentado la semana pasada por Romo Torres en el CUCSH, centro del que es profesor investigador en el Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos.

En entrevista, Romo Torres dijo que su trabajo trata “fundamentalmente de tender puentes” entre los aspectos señalados. En el caso pedagógico, desde la perspectiva de Paulo Freire; en la epistemología a partir de la visión de Hugo Zemelman, donde se constituyen sujetos que piensan e imaginan. Aquí entonces, entra la poesía para dar un discurso “que pone entre paréntesis los otros discursos”.

Lo poético se aborda desde José Martí, Octavio Paz, José Lezama Lima, Natalia Toledo, Dulce María Loynaz, Carilda Oliver Labra, para así conformar “una rítmica desde nuestra América”. Luego, habrá de volverse a lo epistemológico y lo pedagógico, perfilado desde el pensamiento de Alcira Argumedo y Adriana Puiggrós.

Para Romo Torres, utilizar la poesía como puente es porque de ella las ciencias sociales pueden aprender mucho, ya que “además de enseñarnos la cualidad rítmica, nos da la posibilidad de introducir una indisciplina a las disciplinas”, y que se puede vincular con el pensamiento de Freire, “quien aspiraba a la construcción de una propuesta educativa, ética, que busca la liberación de los sujetos de las ciudades opresivas”.

Aunque Romo Torres cree que “la poesía no es un recurso revolucionario por sí mismo, porque necesariamente va acompañado de un movimiento de la sociedad”, dice que “la poesía es movimiento y ritmicidad de las relaciones humanas que no está peleada con lo político”.

Más allá de lo que se pueda ensayar al respecto, “se requiere que en las universidades se repiense” lo poético aplicado a la educación como una vía de reflexión y para “no petrificarse” ante la vida, y para desarrollar una “imaginación radical” que alude a Martí, con aquello de que decía que los primeros en decir la verdad son los poetas, señala Romo Torres.

Y así, continúa, “se debe emprender una campaña poética, que a la vez es una campaña de carácter político”, y refiere que Gioconda Belli decía que el problema de la política es un problema de la imaginación, donde se “comprometen tanto a los valores como a la voluntad”.

Pero la poesía, más allá de crear una conciencia social, es útil porque “hace falta la colaboración y solidaridad artística”, que en este caso “difícilmente se encuentra en el campo de las ciencias sociales”.
De regreso al libro, Romo Torres dice que “se trata menos de extraer las implicaciones pedagógicas de la poesía que de conjugar ambas perspectivas, para alimentar una visión tejida por voces desde dónde mirar y escuchar el insaciable manantial creativo de los sujetos ubicados en los contextos latinoamericanos y ‘nuestroamericanos’. Si bien la tendencia fuerte es hacia el sintagma América Latina, el esfuerzo se orienta a presentar los ritmos producidos en nuestra América con la finalidad de vincularlos a los perfiles para que, en su orquestación, se produzcan despliegues  trazados en el diálogo entre razón y sentimiento”.