Sin descanso para Imelda

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Mientras no haya sentencia para su asesino, Imelda Virgen no descasará en paz. Ni tampoco sus familiares. Ya pasaron dos años y medio desde que dos hombres contratados por su ex esposo, Gilberto Vázquez Cortés, le quitaron la vida. Pero no hay todavía una sentencia. El juicio apenas va en la etapa de presentación de pruebas y no se ha logrado reclasificar el caso a feminicidio, pues se consignó como parricidio.

El proceso ha sido lento, y eso no ayuda nada en el duelo, dice Sofía Virgen, hermana de la que fue psicóloga, actriz y maestra de la Universidad de Guadalajara.

“No la dejan descansar a ella ni a nosotros mientras esto no termine. Y además de no haber una sentencia, todavía ni siquiera pasa al juez el caso, todavía se están acumulando pruebas, y como ellos ya dijeron que su primera declaración no era real, pues ahora están tratando de negociar con las versiones, y eso sólo lo va a alargar más”, indica.

Sofía no olvida la noche del 28 de septiembre de 2012 en que Imelda no regresó a casa de su mamá, donde vivía a cuatro meses de haberse separado de su marido. Tenía clases hasta las diez de la noche y se suponía que Gilberto iría a recogerla. Ninguno de los dos se comunicó y comenzó la angustia . En la madrugada, una patrulla llegó, les avisaron a su mamá que Imelda estaba en la Cruz Verde, pero nunca le dijeron que sin vida.

“Cuando llegaron fue el shock, ya después nos llamaron a las demás personas de la familia y pues fue terrible. Sí nos imaginamos que había tenido que ver pero no nos imaginamos todo como había sido, todo lo que estuvo planeando durante meses”, manifiesta Sofía.

Ese día Gilberto fue a recoger a Imelda en un auto Matiz azul. Apenas arrancaron cuando a los pocos metros dos tipos entraron a la fuerza en el coche. Los obligaron a irse a Chapala, pero en la Zona Industrial les ordenaron detenerse. Ahí, ultimaron a Imelda con una piedra, no sin antes agredirla sexualmente. Luego se llevaron el vehículo. El marido fue “rescatado” por una patrulla, pero se contradijo en sus declaraciones y lo aprehendieron. Terminó por confesar que contrató a los asesinos, pero meses después se desdijo.

El 3 de octubre, la policía detuvo a David Ceja Calzada, alias El Moreno o El Deivid, y Sergio Fabián Sánchez Belmontes, El Güero, que circulaban en el Matiz azul. Confesaron que Gilberto Vázquez les había pagado 50 mil pesos por asesinar a su esposa.

“Lo consignaron como parricidio y no como feminicidio. Nos dijeron que porque los protocolos no estaban hechos entonces y no había como seguir el caso. Afortunadamente estuvimos acompañados por asociaciones. El primer año y medio que fue de audiencias fue muy fuerte. De declaraciones, de oír lo que decían. Además de ser víctima, es más difícil si no tienes información de cómo llevar un proceso penal, nos pedían pruebas a nosotros y nos daban 24 horas para presentarlas, no nos dejaban libremente estar en las audiencias, fuimos acosados, pero a la vez estuvimos acompañados por personas que nos hicieron ver que era nuestro derecho, y no sentirnos solos y fortalecernos como familia”.

Dice que en muchos casos los funcionarios o los medios de comunicación  no tienen la sensibilidad para tratar estos temas: “El Ministerio Público que tuvimos, los actuarios y la prensa como publicaron cosas de mi hermana muerta el mismo día, hizo más doloroso todo esto”.

Sofía y su familia, en coordinación con organizaciones no gubernamentales, ahora apoyan a otras personas que viven un trance parecido. En todas, encuentran un profundo dolor y un común denominador: que esas tragedias pudieron evitarse, sobre todo con información. En la página de Facebook “Justicia para Imelda Virgen, justicia para todas” además de ir actualizando los avances del caso, difunden noticias e información relacionadas con el tema.

“Ahora entendemos la importancia de difundir, tener mecanismos, tener apoyos y que haya políticas o procesos en los que se pueda sobre todo prevenir. También vemos la importancia de emitir una alerta de género. Jalisco va en los primeros lugares y es muy doloroso. Se puede utilizar una herramienta como esa para frenar estas cifras. Ojalá así sea”.