Ricardo Duarte

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Ricardo Duarte, director de cultura de Tonalá, comenta con voz firme la necesidad de apostarle a la profesionalización de la cultura. Por experiencia sabe que la falta de presupuesto no es pretexto para el desarrollo de actividades culturales, sobre todo ahora que tiene enfrente el reto de trabajar para un municipio con tanto por hacer.
Duarte es un hombre positivo. Reconoce que se convirtió en gestor y promotor cultural a partir de que asumió el desafío de conseguir patrocinios y apoyos para el desarrollo de sus exposiciones, cuando era estudiante de pintura en la Escuela de Artes Plásticas en la Universidad de Guadalajara, situación que ha llevado a la práctica profesional al dirigir diferentes espacios museísticos en Jalisco.

¿Cómo te iniciaste en la promoción cultural?
Fue una cuestión natural. Cuando estudiaba pintura en la Escuela de Artes Plásticas yo era quien conseguía los espacios para exponer, los patrocinios, dinero para el camión para viajar a la Ciudad de México y ver los museos. Así inicié, aunque también estudié arquitectura y recientemente concluí el programa de alta dirección de museos.
A nivel profesional me he desarrollado en varios espacios museográficos, como el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (Musa), el Museo Raúl Anguiano, y el Museo de Arte de Zapopan. En Casa Vallarta, también dentro de la UdeG, tuve un espacio que se llamó La Mandrágora; he sido invitado por la Fundación Carolina, en España, para entrevistarme con los directores de los museos más importantes, como el Museo Reina Sofía y Del Prado.
Una de las anécdotas que recuerdo con orgullo por el impulso que me dio, fue que, cuando era estudiante de pintura, algunos compañeros y yo fuimos al programa de Yolanda Zamora a promocionar una exposición como estudiantes. En el elevador nos encontramos con alguien que nos preguntó: “¿Y ustedes a qué vienen?” Contestamos que íbamos a hacer difusión de una exposición en la Escuela de Artes Plásticas, y nos respondió: “En la Escuela de Artes Plásticas nunca pasa nada”. Y eso cala. Mi generación sí tenía ganas de hacer mucho, y demostrar que sí pasaban cosas ahí. Fue así como comenzamos a generar promoción cultural: como una necesidad.

¿Cómo te visualizas como director de cultura en Tonalá?
Es un reto como gestor cultural, un espacio de oportunidad interesante, partiendo de varios puntos. El primero es que Tonalá es uno de los principales centros de producción de cerámica de todo el país; el segundo es que el alcalde [Antonio Mateos] es artesano, y me pareció interesante que me invitara a colaborar con él, en un municipio donde sabemos que existe un rezago en materia de cultura. Sin embargo, parto de que hay talento en sus artistas y en la cerámica tradicional. Me parece interesante integrarme para fortalecer la cultura en Tonalá. Además de que es un municipio con muchas oportunidades de desarrollo.
La cerámica ha documentado el desarrollo mismo de la humanidad, y esto se convierte en el ADN de los tonaltecas. Yo le apostaría a fortalecer esta circunstancia de identidad de la cerámica tradicional, aunque sería importante que atendamos a los artistas que trabajan la cerámica contemporánea.
¿Cuál es la infraestructura cultural para hacer frente a este reto?
Tonalá cuenta con dos museos, uno de ellos es el Museo de la Cerámica, que tiene más de dos mil piezas en su acervo; también está la Casa de la Cultura, que cuenta con una Casa de Arte, donde vamos a trabajar para generar este diálogo con los creadores a escala nacional e internacional, y a posicionar a Tonalá en este ámbito cultural; además de disponer de seis bibliotecas.

¿Y los proyectos a corto plazo?
Hay un proyecto integral, en donde tenemos la ventaja de tener un alcalde sensible a la cultura, que fue uno de los factores que me llevaron a aceptar trabajar con él. Entre los planes considerados está utilizar el edificio de la Presidencia municipal para convertirlo en un museo, aunque por lo pronto estaremos utilizando el espacio como un lugar destinado para la cultura de Tonalá. Estamos evaluando todos los elementos de conservación para convertirlo en un referente museográfico.

A nivel cultural, ¿cuáles son los retos compartidos de Tonalá con otras instituciones, como la UdeG y ayuntamientos, como Guadalajara y Zapopan?
Los artesanos son grandes maestros, y no es ninguna novedad. Por lo que mi reto será profesionalizar la cultura ahora en Tonalá. Guadalajara sigue teniendo un gran reto, que es el de fortalecer sus museos, aunque Miriam Vachez [directora de cultura en Guadalajara] es una persona entregada y sensible a la cultura, por lo que Guadalajara continuará su desarrollo en espacios públicos. Zapopan tiene un museo fortalecido y se queda con un reto de posicionamiento nacional e internacional, además tiene centros culturales que han ido creciendo con sus bibliotecas. El Musa y la Universidad de Guadalajara han sido un elemento rector para el desarrollo de la cultura, con proyectos tan importantes y trascendentes para la vida no sólo de Jalisco, sino en el ámbito internacional, como la FIL, el Festival Internacional de Cine, la Cátedra Cortázar, entre otros.