Por un transporte incluyente

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La Universidad de Guadalajara pondrá todo lo que esté a su alcance para que el transporte público mejore. Una de sus principales propuestas es que la opinión de los usuarios sea escuchada a través de un Observatorio Ciudadano de Transporte Público, que se creará a partir de la propuesta que realizó la Casa de Estudio en la Marcha de Luto e Indignación, y estará integrado por un grupo interdisciplinario que la UdeG enriquecerá con especialistas, además de que serán invitadas otras instancias. El organismo será un instrumento que observe y emita recomendaciones que sirvan para la toma de decisiones y para corregir vicios, y no será una instancia coyuntural, sino que formará parte de la normatividad. De esta manera, el Observatorio será una suma de esfuerzos entre la UdeG y el Gobierno del Estado.

“Este Observatorio debe estar integrado por institutos del transporte, por instituciones educativas y representantes de la sociedad civil”, dijo el Rector General de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, en la Plaza de la Liberación, tras la marcha realizada el pasado 10 de marzo. Además, la UdeG formará parte del Consejo consultivo de participación social de movilidad y transporte.

Posteriormente, en una reunión realizada el pasado 13 de marzo, autoridades de la UdeG y del Gobierno de Jalisco avanzaron en la conformación del Observatorio y abordaron otros temas: la capacitación de los choferes, el prepago y la revisión de rutas; las que pasan por los planteles universitarios, las de la Zona Metropolitana de Guadalajara y las de todo el estado.

La institución podría convertirse en centro certificador en la capacitación de los conductores del transporte colectivo. Uno de los primeros puntos, precisó Bravo Padilla, es prevenir riesgos; destacó el equipamiento urbano que ya se realiza afuera de la Preparatoria 10 e informó que se revisan otros espacios que requieren trabajos. Respecto a las rutas, se dará particular atención a los centros universitarios que geográficamente lo necesitan más.

Problemas añejos

Uno de los principales problemas del sistema de transporte público radica en la coalición empresarios-gobierno y los intereses de los propios concesionarios, opina Marco Antonio Medina Ortega, investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA).

Considera que las rutas del transporte metropolitano tienden a ser un “mercado monopólico” y, explica, “no porque sea una sola empresa, sino que la mala planeación de las rutas obliga al usuario a utilizarla porque es su única alternativa (por cuestiones de tiempo y destino), no hay competencia de esta ruta. El mercado monopólico genera extra-ganancias”.

Reitera que los transportistas han alegado que el costo del pasaje no recupera la inversión que realizan. Sin embargo, “uno ve un 380 saturado de gente que va colgando de la unidad y es evidente que la rentabilidad está por encima de lo que dicen, porque suben más gente de lo que deberían de subir”.

En promedio, el número de pasajes que toma un habitante en el área metropolitana es de 2.48 por destino, lo que, de acuerdo a investigadores del Cuerpo Académico de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), equivale a un gasto de 36 pesos diarios, es decir, más de la mitad del salario mínimo vigente en Guadalajara, el cual asciende a 67.29 pesos por día.

Adriana Olivares, investigadora del CUAAD e integrante del cuerpo académico, propone mejorar las rutas de los camiones teniendo en cuenta una visión de toda la ciudad. “Hay muchas limitantes de orden político, como el tema de uso de suelo, el de vivienda y otros, pero a la vez hemos tenido una ciudad cada vez más extendida, una ciudad que va creciendo”.

 “Hay tres condiciones que deben ser básicas para un sistema de movilidad sustentable. La primera radica en que haya muchos sistemas de transporte integrados e interconectados, a lo que llamamos ‘integración modal’. Quiere decir que si yo me voy caminando o en bicicleta, llego a la estación, ahí hay un paradero de bicicleta seguro, entonces, yo puedo dejar estacionada la bicicleta y pago mi viaje completo”, explicó.

La segunda condición tiene que ver con la integración del sistema: “Uso el tren, me bajo, tomo otro sistema de transporte eficiente, no la 380, sino un sistema eficiente, y me puedo bajar en otra estación, de regreso puedo usar nuevamente el tren o el camión y en todo mi viaje sólo pagué una vez, y con esto utilicé varios sistemas en un plan que desde la administración se vuelve rentable, seguro y cómodo, además de que es incluyente”.

La planeación no es suficiente para poder tener este tipo de transporte, es necesario contar con infraestructura adecuada como banquetas en buen estado para el caminante, ciclovías en puntos estratégicos, un trazo adecuado de rutas de camión para que éstas funjan como alimentadoras y en las cuales se respete pago vía bonos o pago con tarjeta, e incluso en las que se pague por viaje o se cobre por kilómetros recorridos, y no por boleto de camión usado, como opera en otras ciudades, por ejemplo el Distrito Federal.

“El punto es integrar una red de transporte público con un sistema troncal masivo. Un sistema troncal quiere decir que se cree una red entre tren ligero, que agrupe más líneas, por lo menos unas tres y cuatro líneas más de BRT, que estén integradas en estaciones multimodales y que a la vez todos los otros sistemas estén integrados a éstos”, puntualiza la especialista.

La conclusión general de los expertos es que la movilidad en la ciudad debe tener intervención intermodal, es decir, que sume diferentes tipos de transporte en beneficio del usuario y vaya acompañado de una campaña de concientización y de educación vial.

El académico e investigador del CUCEA Marco Antonio Medina agrega: “Lo que me preocupa es que sigamos con esfuerzos aislados. Se debe concientizar a la sociedad y también debe intervenir el gobierno estatal y no dejar que los transportistas les doblen el brazo”.