Orso Arreola

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¿Por qué la polémica sobre el lugar donde nació Rulfo? Se dice que en Apulco, Sayula y San Gabriel, aquí en la región Sur de Jalisco.

No debemos olvidar que un escritor como Juan Rulfo es un cuentero, un contador de historias. Y la primera historia desde mi punto de vista que Juan Rulfo crea o inventa como escritor es la de sí mismo. A través de su vida, por distintas razones él elabora la idea de que nace en Apulco, un lugar pequeño, hermoso, próximo a San Gabriel. También hay el hecho de que en algún momento dado nace en Tuxcacuesco, por el trámite administrativo de un acta de nacimiento. Y su acta de nacimiento está en Sayula, Jalisco, 16 de mayo de 1917. Lo importante es que Juan Rulfo fue muy feliz en San Gabriel, y si tú me preguntaras de todas estas posibilidades que él mismo se planteó como su lugar de origen, yo diría que de aquí es, donde vivió con su abuela materna Tiburcia Arias, por parte de la familia de don Carlos Vizcaíno, un personaje de la región, un hacendado importante. Uno es de donde elige ser, de donde quiere ser, pero también en Juan Rulfo, su niñez y adolescencia se dan en estas calles, en este paisaje.

Aquí en San Gabriel se encuentra la casa donde vivió su infancia.

Aquí hizo su primaria, aquí tuvo su primer amor, Aurora Arámbula, una niña hermosísima de ojos azules, aguamarina, de la que él siempre estuvo enamorado, y podemos pensar que ella es simbólicamente en la novela de Pedro Páramo el personaje de Susana San Juan.

¿Por qué se va a Guadalajara Juan Rulfo y deja San Gabriel?

Hay que recordar que a la muerte de su padre y su madre, que ocurre la de ambos con poco tiempo de diferencia, tal vez cuatro o cinco años, Juan Rulfo y sus hermanos Severiano, Francisco, David, Rubén y Eva quedan en cierta orfandad. De alguna manera, su abuela piensa en darle mejores condiciones de vida a ese adolescente que era Juan Rulfo y, por decisión familiar, lo envían a Guadalajara para que ingrese al Instituto Luis Silva, que era un internado al que asistían otros jóvenes, donde estudiaban primaria y secundaria.

Hablar de Juan Rulfo también es remitirnos a su padre, Juan José Arreola, ya que ambos eran grandes amigos. Platíquenos sobre su relación.

Se conocieron en el ambiente de la Guadalajara de los años cuarenta, entre 1944 y 1945, por medio de Ricardo Serrano, un compañero de Juan Rulfo en el Seminario Mayor de Guadalajara, o tal vez del maestro Arturo Rivas Sáinz, un hombre querido, estudioso de la literatura clásica, y de las hermanas Díaz de León, Xóchitl y Lupe, sobrinas del refundador de la UdeG, Enrique Díaz de León. Fue precisamente en la Farmacia Rex de las hermanas Díaz de León, por Morelos, donde se hacían tertulias y a la que asistían pintores como Juan Soriano, escritores y músicos. El encuentro ocurre con Juan Rulfo porque él le entrega a Juan José Arreola y a Antonio Alatorre un cuento que se titula “Nos han dado la tierra”. Cuando se encuentran en Guadalajara, a partir de ahí digo yo que se inicia una relación de amistad.

Qué nos puede decir de sus obras más importantes, El llano en llamas y Pedro Páramo.

A mediados de los 40, Juan Rulfo ya comenzaba a publicar algunos de los cuentos que más tarde formarían parte de su primer libro de cuentos, El llano en llamas. Fíjate que curioso, Juan José Arreola y Juan Rulfo se van encontrando y reencontrando a través del tiempo. Yo digo que esos son los grandes amigos. En esa fraternidad se vuelven a encontrar en la Ciudad de México, cuando a Juan Rulfo le dan su beca en el Centro Mexicano de Escritores. Vamos a pensar que es en 1952. El compromiso de él era terminar un libro en un año y en 1953 entrega El llano en llamas, que en ese momento son 15 cuentos, y que la mitad de ellos ya los había ido publicando en la revista América, dirigida por Carlos Millán, además de los cuentos que le publicó Arreola en la revista Pan, y que son el de “Macario” y “Nos han dado la tierra”. Creo que es importante decirlo para la historia de la literatura mexicana, porque fraternalmente dos escritores se comparten lo que escriben. Rulfo había leído ciertos clásicos griegos y también La Divina Comedia, de Dante. Todo mundo hace interpretaciones de porqué hablan los muertos. Yo desde mi corazón pienso que aquí en el cementerio de San Gabriel está enterrada su familia: su padre, su abuela, algunos hermanos, sus tíos. Por eso yo creo que él oía en la noche cómo conversaban, cómo platicaban, qué decían, qué recordaban, qué soñaban los muertos de Juan Rulfo.

Son los murmullos…

Son los murmullos, originalmente uno de los títulos de Pedro Páramo, una lenta elaboración muy dolorosa de toda su experiencia, de la pérdida del padre. Ahí inicia la tragedia de Juan. Hoy pensaba en los caminos de Juan, pensando en los caminos como algo místico, religioso, como los caminos de San Juan Rulfo.

¿Cuál es la verdadera Comala a la que se refiere Rulfo en Pedro Páramo?

Comala es un imaginario colectivo. Hay una primera versión, un borrador de Pedro Páramo, donde Juan Rulfo escribió: “Fui a Tuxcacuesco porque me dijeron que allá nació mi padre”. Tuxcacuesco es justamente cercana a esta región, donde también se encuentra San Pedro Toxín (actualmente pertenece a Tolimán), la hacienda de Juan Nepomuceno, el padre de Rulfo. Estamos en esa región donde él concibe un mundo, en este caso de los espíritus, yo diría de la reencarnación. En la literatura de Rulfo, sobre todo en los dos libros importantes, hay un aspecto que tiene mucho que ver con ese sentido bíblico o profético que obedece a su paso por el seminario en Guadalajara. Y para mi Pedro Páramo también es un apocalipsis. También creo que Susana San Juan es como la primera representación de lo que va a ser el mundo femenino en el México posrevolucionario. Si tú lees Al filo del agua, de Agustín Yáñez, también ya aparece como personaje central una mujer emancipadora. Susana San Juan no sólo es en la metáfora poética la novia del adolescente Juan Rulfo en San Gabriel, es el primer amor que todos tenemos, el amor platónico de Aurora Arámbula. Pero va mucho más allá, en realidad Susana San Juan es la voz de la mujer, la única voz que se eleva en contra del cacique, el macho, del hombre tan terrible que representaba ese cacique en toda esta región.

¿Por qué está vigente la obra de Rulfo, qué nos dice a nosotros?

La obra de Juan Rulfo es ya clásica de la literatura mexicana hispanoamericana y universal. Sigue vigente porque es una obra de arte, mucha literatura que se escribió en México no va a pasar a la historia, pero esto hay que comprenderlo.

Platíquenos de Rulfo el fotógrafo.

Juan Rulfo no sólo escribe, sino que a través de su cámara Rolex registra escenas del México que él mismo cuenta o narra. Lo mismo la destrucción de un país a través de una violenta revolución y luego la Guerra Cristera y luego la realidad de los indígenas, de los campesinos marginados. Toda esa imagen dramática de México está en las fotografías de Juan Rulfo. No podemos comprender a Juan Rulfo sin esa otra media naranja de su obra de arte que es la fotografía.