Letras violentas

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José Vicente Tavares dos Santos ubica los inicios de la novela de la violencia, que cultivan en la actualidad muchos autores hispanoamericanos, a partir de la década de los noventa. De acuerdo con este investigador de la Universidad Federal do Rio Grande do Sul, se trata, al parecer, de un nuevo género literario que de manera estructural y formal es muy distinto de la novela de detectives.

Durante la conferencia “Novela y violencia en América Latina”, que impartió en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), campus Belenes, el ponente dijo que los inicios de este tipo de novela coinciden con el surgimiento de la era de la mundialización de los conflictos, una época de grandes cambios en las sociedades contemporáneas marcados por el avance del capital financiero, la quiebra del estado de bienestar social y una flexibilización de las relaciones laborales, convirtiéndose en inciertas e inseguras.

Explicó que estas novelas evidencian una serie de conflictos sociales a nivel interpersonal y de los grupos familiares, así como la relación entre el delito económico y el poder, incluyendo el político, y la fragmentación de la sociedad, la destrucción de la seguridad y el quiebre de las estructuras de socialización tradicionales.

El investigador demuestra su tesis mediante el análisis de novelas colombianas como Rosario Tijeras, de Jorge Franco y La Virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo. En el caso mexicano hay autores que escriben o escribieron sobre la violencia en las relaciones sociales como Élmer Mendoza, autor de Un asesino solitario y Balas de plata; además de Carlos Fuentes, autor de Aquiles, o El guerrillero y el asesino y de Gabriel García Márquez, con Noticia de un secuestro, publicada por primera vez en 1996.

Explicó que la narrativa de estas novelas ayuda al lector a comprender que hay una configuración de la cultura de la violencia en las sociedades contemporáneas, y agregó que en la novela de detectives cultivada por autores como Sir Arthur Conan Doyle, en el siglo XIX y escritores mexicanos de novela negra en los años cincuenta y sesenta, la figura o personaje central es el detective o policía. La historia comenzaba con un asesinato y después había que resolver el enigma para determinar quién era el culpable y no había casos de violencia contra el cuerpo.

En cambio, en la actualidad, en la novela sobre la violencia hay asesinatos constantemente; el rol del policía o detective se desvanece y hay casos, como en algunas novelas de Élmer Mendoza, donde el detective está relacionado con el narcotráfico, lo que era impensable en Sherlock Holmes, saga de finales del siglo XIX.

En estas novelas hay casos de violencia contra el cuerpo (por ejemplo, en La verdad de la fortuna, de Carlos Fuentes, que inicia con imágenes de cabezas despedazadas), y la violencia contra la mujer es más intensa, aunque los personajes femeninos son distintos. La gran mayoría de los casos son víctimas, pero en La reina del Sur, de Arturo Pérez Reverte, la protagonista tiene que asumir un nuevo rol que no tenía antes. “Percibo un empoderamiento femenino a partir de la violencia”.

José Vicente Tavares explicó que la violencia en la literatura estaba presente en las obras del Marqués de Sade, pero tenían un alto contenido erótico y agregó que en las novelas de la violencia el amor permanece, pero es un amor posmoderno, frágil, débil y fugaz.

Señaló que hay cinco periodos claros de la novela policiaca: 1. La novela enigma (1880), que tiene como uno de sus iconos a Agatha Christie y sus historias criminales que se resuelven ensamblando cada una de las piezas a manera de un rompecabezas; 2. Hard boiled noir, la novela americana de los años treinta que refleja la gran ficción sobre la depresión desatada por la crisis de 1929 y explota la imagen de los detectives duros y la mujer fatal, caracterizadas por su elegancia y sensualidad; 3. La novela del policía procesal (1950), que describe las acciones en las policías cuando se investiga un crimen; 4. El Neopolar crítico (1960), descrita como una novela crítica de la sociedad; y 5. La novela de la violencia.

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