Las historias son parte de la cultura

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George R.R. Martin realmente no quería escribir un best seller. Su carrera como escritor y guionista hacía tiempo que estaba encaminada a la creación de historias fantásticas, a veces terroríficas, tendientes a la ciencia ficción y, en el tiempo libre que su trabajo como profesor le permitía, se dedicaba a escribir relatos y novelas. No cayó en cuenta que su obra Canción de Hielo y Fuego era una de las más populares en Europa, pero fue hasta después de la publicación de la segunda entrega de la saga, Choque de Reyes (1998), que le permitió dedicarse de tiempo completo a la escritura, como comentó en su visita a la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

A la espera de la publicación del sexto libro, Vientos de Invierno, una historia que ha dado lugar a múltiples manifestaciones de los fans tanto en relatos y cómic como en video, y a la adaptación para televisión de una de las series televisivas más exitosas en el mundo, Juego de Tronos —que también es la más costosa y la más premiada— R.R. Martin conversó con sus lectores mexicanos, emocionados y eufóricos, sobre su proceso creativo y la importancia que confiere a sus personajes.

Su obra está cargada de conflictos políticos acontecidos en un tiempo mítico, donde la pelea por el poder —por el trono de hierro—, tiene una gran similitud con capítulos conflictivos de la Historia. Además, ha construido personajes memorables que destacan por su complejidad, pasión e inteligencia sin ocupar ninguno de los extremos morales, el de la bondad o la maldad, que no tienen lugar en sus historias.

Por ello, ante los cuestionamientos sobre la peculiar presentación que éste hace de sus personajes femeninos, como fuertes, ágiles y astutos, el autor reconoce el carácter humano de sus creaciones: “No soy mujer, pero asumo que ellas tienen las mismas motivaciones que cualquier otro ser humano, aunque sea hombre; tampoco soy enano pero intento pensar cómo se sentirían en el mundo, qué pensarían, cómo reaccionarían”, porque a través de sus personajes “el autor vive”.

Como el mismo R.R. Martin ha reconocido, el tiempo será el encargado de decir si su obra trasciende y si dentro de cien años los lectores experimentarán sus relatos con la misma entrega y euforia que hoy lo hacen. “Si llegan a trascender, no serán la historia de un autor, pues las grandes historias se vuelven parte de la cultura”.