El performance del reverendo

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Joseph Lieberman, político estadunidense perteneciente al partido demócrata, calificó en alguna ocasión a Marilyn Manson y su banda, como el grupo más enfermo y desquiciado promovido por la industria discográfica. “En lo más profundo de su ser, los adultos odian a la gente que va contra la corriente. Es cómico que la gente sea lo suficientemente ingenua como para haber olvidado tan pronto a Elvis Presley o a Jim Morrison”, dijo Marilyn Manson.
Como escribí hace casi un año, con motivo de la exposición The path of misery, de Marilyn Manson, la figura de este artista ha traspasado lo estrictamente musical, para convertirse en un antihéroe que desafía los juicios morales. Marilyn Manson representa una dicotomía: positivo y negativo, masculino y femenino, belleza y fealdad. El reverendo, como también es conocido Marilyn Manson, encabeza el cartel del Maquinaria Festival, plataforma que nació hace cuatro años en Sao Paulo, Brasil, y que posteriormente extendió su oferta a Chile, para llegar ahora a Argentina y México.
Marilyn Manson actuará el 3 de noviembre en esta ciudad, en compañía de importantes agrupaciones, entre las que sobresalen Slayer y Mastodon. El Maquinaria Festival extenderá sus actividades hasta el 4 de noviembre, fecha en la que participaran The Prodigy, Deftones y Stone Sour, entre otros.
La oportunidad de acercarse a la música, al performance de Marilyn Manson, es una realidad. El álbum Born Villain, la placa más reciente de este músico, significa el punto de partida que seguramente conducirá a las canciones más reveladoras de quien ha dicho: “Quien no evoluciona puede convertirse en su propia parodia. Tengo que evolucionar diariamente, con el fin de mantener mi propio interés en lo que hago”. 

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