Disidente

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Cuando escuchamos “Volver”, uno de los temas incluidos en el nuevo álbum de Disidente, encontramos una síntesis de la producción musical que esta agrupación ha realizado a lo largo de más de una década. Al más puro estilo de lo que podemos considerar eminentemente rock alternativo, el cuarteto recurre a esa nostalgia por el pasado —uno de los síntomas más notables de los últimos años en la industria de la música—, y lleva su discurso hacia un terreno en donde lo más importante es la experiencia adquirida dentro de una escena llena siempre de complicaciones e incertidumbres.

Escandinavia es el título de esta grabación, un disco cobijado por Oslo Records (sello de la banda), que de alguna manera cierra un ciclo en la trayectoria de Disidente. Surgido en un momento de cambios drásticos en la manera de producir, distribuir y consumir música, el grupo lanzó un pequeño manifiesto en su primera placa, una “carta” que aludía a la interrogante de grabar con una compañía disquera.

Después de los discos Judas, Lobo y Antorcha, este último considerado por la banda como su álbum más estrepitoso, Disidente se prepara para continuar su camino, por supuesto, sin abandonar esa relación entre el rock menos sofisticado.

“El camino ha sido largo. Nos ha costado mucho trabajo. También cometimos muchos errores, y todavía nos falta por recorrer muchas cosas”, dice Alejandro Mendoza, vocalista y guitarrista. Creímos que no duraríamos ni una semana juntos y, de repente, ya han pasado trece años”.

Mendoza hace un análisis sobre la agrupación: “A nivel artístico hemos aprendido a tocar mejor: hacemos mejores composiciones, siempre respetando nuestra ideología, que es el rock and roll”.
Los errores que menciona Alejandro Mendoza están especialmente vinculados con el manejo del grupo, directamente con la relación entre artista y promotores. Y es que uno de los puntos fundamentales para una banda es saber qué terreno pisa, es decir: la importancia de asesorarse adecuadamente y prepararse de manera profesional es algo fundamental.

“En lo musical creo que no ha ocurrido ningún tropiezo —dice Gustavo Muñoz, baterista—; la cuestión es saber manejarte. Allí es donde hemos aprendido a través de la prueba y el error. La música es afectada por viajar mal, porque te quedaron mal. Entonces, el rock pasa a segundo plano”.

Respecto a Escandinavia, Alejandro Mendoza comenta: “Es un disco que nos libera de muchas cosas, principalmente de aquellas que hemos vivido como grupo independiente. Las composiciones surgieron de una manera natural, sin demasiada presión. Cada uno de los integrantes aportamos algo a esta grabación”.

Aunque el nuevo disco es un cierre de ciclo para Disidente, el cuarteto tiene puesta la mira en el futuro, en las acciones y movimientos que tendrá que efectuar para mantenerse en la carretera del rock: “Es cuestión de adaptarse para sobrevivir: esa es la clave —señala Pedro Mendoza—, no podemos estar cerrados y decir que los tiempos de Black Sabbath eran mejores. Tenemos que seguir aprendiendo”.

Presentaciones

Disidente. 30 de agosto a las 21:00 horas. Teatro Estudio Cavaret. Boleto en preventa: 150 pesos. Día del concierto: 180 pesos. Disponibles a través del sistema ticketmaster y en las taquillas del Auditorio Telmex.