Crimen contra el arte

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    En la pasada Expo representación 2005 A, entregué tres trabajos para que fueran expuestos, pero uno no estaba montado y no participó. Los otros dos ganaron un premio por ser de los mejores de la exposición.
    Desde el primer semestre he participado en las últimas tres exposiciones (lo menciono para que tomen en cuenta la calidad de mis trabajos), pero ¿qué pasó con el que no fue expuesto?
    ¿Cómo puede ser posible que el Departamento de Representación, a cargo del arquitecto Cristóbal E. Maciel Carvajal, haga lo que quiere con algo que no le pertenece?
    Desde que terminó la exposición traté de recuperar mi trabajo, no sin antes pasar por la muralla de la burocracia del CUAAD: “ve con fulanita, ve con zutanito”. Así me trajeron durante dos meses, hasta que por fin el 23 de mayo me confirmaron que habían tirado mi trabajo, porque la maestra no lo recogió.
    Como ya no puedo recuperar lo que tanto trabajo me costó, quiero hacer una sugerencia a los del Departamento de Representación, del CUAAD, para que este tipo de “crímenes contra el arte” no se vuelvan a repetir: puesto que al maestro no le importa el trabajo del alumno, debieran, con solo presentar una identificación, entregar a sus dueños los trabajos con que participaron, que tienen valor para ellos. Con esto nos evitarían faltar a clases por perseguir a los fulanitos que casi nunca encontramos.
    Me advirtieron que algunos trabajos expuestos no volvían a sus dueños, pero creí que eso no me ocurriría o al menos que los responsables de tal hecho no serían del mismísimo Departamento de Representación.
    Tal vez me sea más fácil encontrar mi trabajo en el basurero municipal, que en el CUAAD.

    Carolina de la Mora Medina,
    estudiante del CUAAD.