Cerca de la gente lejos del poder

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Los tradicionales medios impresos, radiofónicos y televisivos se han quedado a la zaga en la cobertura de la crisis generada por el tema Ayotzinapa y el escándalo de la mansión de la pareja presidencial. Acerca de esto, entrevistamos a diferentes profesionales invitados al Encuentro Internacional de Periodistas, que celebra este año su décima edición dentro del programa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Éstos, coincidieron en que la actual coyuntura debe marcar en México la consolidación de un nuevo periodismo que se comprometa con la audiencia y no con los poderosos.

La crisis de Ayotzinapa: cobertura deficiente
En palabras del ganador del Premio Internacional Rey de España, Humberto Padgett, la prensa mexicana, como en otros casos, mantiene una cobertura de superficie, cuando es el fondo que explica mucho de las razones por las que ocurren hechos como el de Iguala, no obstante, este tipo de información profunda se aparta de los intereses económicos y empresariales de los dueños de los medios de comunicación.

“El caso Ayotzinapa tiene un fuerte contenido político, pero no significa que no pueda ser abordado también con la perspectiva económica y social; en este sentido, buena parte de la prensa ha pretendido fortalecer la posición del gobierno y reducir el hecho a un enfrentamiento entre estudiantes y criminales que operaban en asociación con la limitada protección de las autoridades municipales de Iguala”.

El reportero de Sin embargo.mx, agrega: “El caso está íntimamente ligado a la historia de represión de la que desciende directamente este gobierno priista federal pero también el gobierno local perredista”.

El periodista italiano radicado en México, Federico Mastrogiovanni, apunta que los medios tuvieron una responsabilidad en reproducir datos oficiales que no eran confiables, empezando por la conferencia de prensa del Procurador de la República Jesús Murillo Karam.

“Cuando en ningún momento el procurador afirmó que los restos pertenecían con seguridad a los 43 estudiantes, la prensa al día siguiente escribió que habían sido matados, calcinados; este es un ejemplo de mala información. Él nunca lo dijo, él lo que dijo fue que todo indicaría, que podría tratarse, utilizando términos en los que no hay una certeza”.

Alberto Nájar, productor para México y Centroamérica de la cadena británica BBC World Service, agrega que la reciente cobertura de los medios tradicionales a las manifestaciones para Ayotzinapa está marcada por el halo de las teorías conspiracionistas.   

“La marcha del 20 de noviembre fue un ejemplo clarísimo de cómo se mueven los medios mexicanos. El presidente Peña Nieto empezó a hablar de desestabilización, de intereses, que había la idea de llevar sus reformas a pique. Y de inmediato la tele lo compró. Y empezó una campaña, entrevistando a todo mundo, hasta a los que no entrevista, gente de izquierda, para hablar que sí hay un supuesto intento de desestabilizar y que la violencia no se puede permitir. Y en toda esa vorágine de condenas a la violencia, el motivo por el cual la gente salió a las calles el 20 de noviembre, se olvidó. Es decir, la barbarie cometida contra 43 estudiantes que están desaparecidos y la crisis de derechos humanos y miles y miles de desaparecidos desde la guerra que inició Felipe Calderón hasta hoy”.

Cristina Ávila, fundadora del medio digital Corresponsal de Paz, considera que  Ayotzinapa es un síntoma más de una profunda enfermedad social. “Y probablemente si le damos la oportunidad podría ser nuestra curación, si somos valientes a enfrentar. Además es un síntoma (espero), de que estamos en la antesala de una maduración social, de un despertar, creo que sería un error caer en la idea sola y exclusiva de la culpabilidad del presente gobierno”.

La “Casa Blanca” que no existió en medios
Acerca del caso de la mansión de la primera dama Angélica Rivera, Dulce Ramos, editora general del portal digital Animal Político, recuerda como esa nota ni siquiera existió en los principales periódicos.

“El día 8 de noviembre, surge la noticia de la ‘Casa Blanca’ de Enrique Peña Nieto. Tres medios, Excelsior, El Universal y Milenio, no hacen mención de ese reportaje, para ellos la casa no existe. Y resulta que el día que sale Angélica Rivera para decir: la casa es mía y la compre así y asá, ahora sí existe la casa. Es como salir a desmentir una nota de la que nunca informaste”.

Federico Mastrogiovanni añade que en toda la trama de la “Casa Blanca”, están saliendo a la luz relaciones entre poderes públicos, y simplemente hay que explicar estas relaciones.
“Como servidores públicos y representantes políticos, deberían ser lo más transparente posibles. Hay que averiguar de dónde vienen eventualmente casas y financiamientos”.

Amasiato con el poder
Este tipo de coberturas tienen su origen en el amasiato entre los grandes corporativos de medios y el poder político. “No podemos obviar que muchos medios tienen su columna vertebral de sostenimiento en la publicidad oficial. La línea editorial está comprometida por ello”, dice Dulce Ramos.

Alberto Najar comenta: “Hay un divorcio profundo entre el periodista, la redacción de un medio tradicional y el lector, y por tanto un hueco que las redes y los medios alternativos están llenando. No ha habido históricamente una capacidad del periodismo mexicano de atrapar lo que sucede más allá de las élites. Los medios mexicanos son muy buenos para relatar lo que ocurre con las cúpulas, pero no en las colonias pobres. Y no ha existido un medio en México que viva de sus lectores, o un medio radiofónico que no viva con el miedo de que le arrebaten la concesión”.

Para Mauricio Ferrer, editor de Reporte Índigo Guadalajara, los medios mexicanos le han concedido mucho poder al poder, no sólo al otorgarle más espacio del que se merecía en cobertura, sino en publicidad oficial.

“Los medios, en su mayoría, son huevones. Han preferido un contrato millonario, de 5, 10, 15, 20 millones de pesos, que les permita subsistir. Pero esa subsistencia ha estado apegada a un control del que paga. Y quien paga, pide las rolas”.

Y amplia su reflexión: “Sí, los billetazos a la orden del día han limitado, pero más a las empresas. El buen periodismo no está en crisis, la crisis es en las empresas. Ayotzinapa es un claro ejemplo de que hay cosas que, por más billetes que sueltes, no las puedes tapar con un dedo ni con un contrato de varios ceros”.

Medios a la zaga
Los medios entonces se encuentran ante la gran oportunidad de reinventarse y llenar la necesidad de la gente. Los entrevistados coinciden en que hoy más que nunca el periodista debe cumplir la misión de acercarse a la gente y alejarse de los políticos.

“Nuestras sociedades cada vez tienen más acceso a la información y están tomando decisiones en base a lo que reciben. El periodista debe cumplir la misión de ser agente de cambio, de filtrar, de ayudar, de orientar, de presentar hechos objetivos, comprobados, reales, a la audiencia”, expresa Alberto Nájar.

Para Dulce Ramos, el periodismo está ante el reto más grande en los últimos 50 años y los medios han reaccionado de manera muy tardía a la transformación.

“Mucha gente critica el periodismo digital porque piensa que es superficial, falto de rigor. Pero hay muchísimos medios, muchísimos profesionales que están haciendo periodismo digital  no superficial, con tendencias como el periodismo de datos, las nuevas narrativas digitales, la verificación de datos. De eso se trata esta nueva era, aprovechar muchísimo más la plataforma digital”.

Salvador Frausto Crotte, editor del suplemento Domingo, señala que las plataformas por las cuales se difunde el periodismo han experimentado un cambio constante y veloz desde hace 15 años y por lo tanto reclamar que ello ocurra es una insensatez, sobre todo porque la multiplicación de los medios conlleva la multiplicación de los mensajes.

“Y justo eso es lo que hacemos los periodistas desde siempre: ofrecer mensajes, informaciones, datos, historias, imágenes, fotografías, videos, mapas, gráficos, dibujos de la realidad. No entiendo por qué hay aún quienes se quejan de la diversificación de los canales a través de los cuáles difundir saberes, hallazgos, reportes. La clave de los tiempos es saber montarnos en las nuevas plataformas tecnológicas. El reto es entender que estamos en un continuum, y no esperar que la realidad vuelva a ser estática”.

Explica que a pesar de la fuerte dependencia económica de los medios con la publicidad oficial, aún se pueden encontrar constantemente informaciones relevantes en los medios industriales.

“Casi nunca falta un reportaje que aporta datos a la discusión pública o un artículo de opinión que pone sobre la mesa una perspectiva interesante. Sigo con mucho interés la manera en que conviven los medios tradicionales con los nuevos medios, porque van trenzando debates sobre lo que ocurre en el país. El espacio público está lleno de discusiones como nunca antes”.

Federico Mastrogiovanni explica que los grandes medios tienden a retomar y reproducir versiones institucionales, dejando de lado la investigación, las opiniones de los movimientos sociales y de la sociedad civil, sin embargo, agrega, hay también medios alternativos que están demostrando que hay una forma diferente de hacer información y están ganando terreno a la información oficial.

Y aunque suena irónico que sea el exceso de información el que pudiera terminar matando al periodismo,  Nájar es optimista con el futuro del “oficio más bello del mundo”: “El periodismo tiene mucho más futuro y vigencia que el que se cree. Hoy más que nunca es necesario. Y va a perdurar”.

X Encuentro Internacional de Periodistas
4, 5 y 6 de diciembre.

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