Al filo del desarrollo sin rumbo

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    En la cima del cerro de la Bufa, a 2,500 metros sobre el nivel del mar, es posible ver el pueblo de San Sebastián del Oeste, rico en patrimonio arquitectónico, enmarcado por serranías, bosques y diversidad de flora y fauna. En contraste, esa riqueza cultural y natural enfrenta amenazas: cambio de uso de suelo, carreteras, saqueos y la inminente llegada de un turismo masivo.
    Mientras el calor sofoca la ciudad de Guadalajara, San Sebastián, ubicado al poniente de Jalisco, es envuelto por humedad y frescura. El sitio está conformado por el eje volcánico transversal y la sierra madre del sur.
    “Si se fijan en las orientaciones de este cerro, podemos ver y sentir los cambios de temperatura, humedad y las respuestas de la vegetación”, dijo el botánico del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), de la UdeG, Raymundo Ramírez, a un grupo de 20 personas.
    Para los pobladores e investigadores de la Universidad de Guadalajara, la nueva carretera Mascota-San Sebastián del Oeste no solo traerá el deterioro de esos aspectos, sino una mayor especulación de la tierra, sin que este desarrollo beneficie de forma directa a sus habitantes.

    Un pueblo con su identidad en riesgo
    El antiguo pueblo minero posee casas de gruesos y rústicos muros de adobe, blancos en su mayoría y tejas rojas, callejones y un entorno en armonía.
    Esto brinda a esta región una identidad conservada gracias al aislamiento de la zona, según especialistas del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), José Alfredo García y Ricardo Franco.
    San Sebastián está inscrito en la lista de los sitios considerados patrimonio de México, con miras a que lo incluyan en la del patrimonio mundial, por sus bienes culturales y naturales.
    Al carpintero Raúl Bernal, originario de este pueblo, lo que más le gusta son sus calles empedradas. “Quisiéramos que se conservara como está, porque hay nuevas construcciones que deterioran la imagen de San Sebastián. Además, el arribo de camiones pesados afecta lo mismo a las calles que al puente de entrada”.
    José Alfredo García confirmó lo anterior: las calles están diseñadas para el tránsito de carruajes o mulas. Introducir vehículos automotores en una cantidad mayor ocasionaría caos. Ahora los hay, porque sus habitantes los poseen, pero cuando vengan los turistas, ¿dónde los estacionarán y por dónde transitarán? Por esto propone un estacionamiento para hacer la visita a pie.
    La investigadora del Departamento de Historia, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), Ivette Ortiz, aseveró que la llegada del turismo masivo no será fácil de controlar.
    “San Sebastián tiene 521 habitantes y Real Alto, 50. ¿Se imagina lo que representará la llegada súbita de 100 personas? Esto rebasa lo que puede ofrecer la población. Hay que pensar en servicios turísticos, no existe infraestructura. Esto amenaza a tales sitios.
    “La población pudiera pensar que está bien la construcción de la carretera y la llegada de más visitantes, pero ¿cómo modificará sus costumbres? No pedimos un aislamiento, pues eso no sería justo”, pero debe ser respetada su identidad.
    El lugar conserva tradiciones y fiestas. Aún las casas permanecen con las puertas abiertas y la historia fluye del entorno, así como de los “museos” particulares, como el de la señora Concha Sánchez Encarnación.
    Doña Conchita, con buen humor y sonriente, muestra a los visitantes sus objetos personales (ropa, baúles, sombreros y hasta su barbie mexicana).
    “Este es el mantel de mis bodas, sábanas, servilletas. Estas son unas costuritas que les hice a mis niños cuando estaban en la primaria. Esto es lo más novedoso: los calzones de mi tía Natalia”, comentó entre la risa de los visitantes.
    Durante el recorrido en su casa, una de las más antiguas en el pueblo, doña Conchita, descendiente de uno de los fundadores de San Sebastián, contó la historia de endogamia de tres familias para conservar sus raíces españolas.

    “Grabé en la penca de un maguey tu nombre”
    Hay un largo tramo entre el pueblo de San Sebastián y el cerro de la Bufa, medio un poco perturbado por la visita de turistas, a decir del botánico universitario. Tan solo bastó observar un maguey de grandes dimensiones para comprobarlo, pues tenía grabados nombres y fechas.
    El camino, brecha difícil de subir, huele a pino, encino y oyamel. Al pasar por zonas de bosque, cruje la hojarasca y al fondo cantan las aves y los ríos.
    De acuerdo a la página electrónica del gobierno de Jalisco, el municipio tiene cerca de 76,650 hectáreas de bosque, donde predominan especies de pino, encino, roble, fresno y parota.
    Raymundo Ramírez invita a “oler, tocar y probar” la naturaleza. Comenta que gracias a la suma de sitios bajos, intermedios y altos, hay una composición florística y de vegetación que en pocas partes de Jalisco es posible ver. Incluso existen especies endémicas y en la Norma Oficial Mexicana (NOM).
    En la parte intermedia de esta región es posible visualizar el bosque mesófilo, que ocupa tan solo el uno por ciento del territorio nacional.
    El paisaje está compuesto por magnolias, arbustos, orquídeas salvajes, cactáceas y un sinnúmero de familias que datan de hace 250 millones de años, 110 o 60 millones. “Si talan el bosque en la parte superior, el arroyo desaparece y esto empezará a morir”.
    El botánico enfatizó que la carretera traerá a más gente, “las que muchas veces no saben cómo manejarse dentro de este tipo de bosques, porque no los conocen y se les hará fácil saquear fauna y flora, destruir o contaminar, lo que repercutiría en el entorno”.
    Lo peor del caso es que falta conciencia y educación ambiental.
    Investigadores de la Universidad de Guadalajara propusieron, desde 1996, la creación de una reserva de la biosfera de la costa norte.
    El investigador del Departamento de Botánica y Zoología, Antonio Vázquez dijo que “falta que las autoridades negocien con las regiones y se cumplan los compromisos”.

    Preocupa que beneficios del desarrollo no lleguen a sus habitantes
    En un marco de casas y el bosque, el presidente municipal de San Sebastián, Miguel Cibrián, consideró positiva la construcción de la carretera, ya que ha incrementado en un 200 o 300 por ciento el turismo en este lugar, proveniente de Puerto Vallarta, Guadalajara y otras ciudades. “Esto es benéfico, pues traerá una derrama económica, empleos, venta de productos de la zona”.
    Sin embargo, hay inconvenientes, ya que el pueblo no está capacitado para recibir un turismo masivo, pues carecen de infraestructura, no tienen todos los servicios, ni recursos para invertir en negocios, de acuerdo a los entrevistados.
    “De no ser por las remesas enviadas por familiares en Estados Unidos, creo que en San Sebastián ya no hubiera nadie”, dijo el poblador Raúl Bernal.
    Existe preocupación de la ciudadanía sobre los beneficios de este posible desarrollo, pues considera que será para la gente de fuera, la que “adquirirá terrenos, como ya sucedió: una persona ajena compró 350 hectáreas, en las que pretende hacer grandes desarrollos”.
    Raúl Bernal dijo que en caso de que establezcan una zona de turismo, “como la mayoría somos ejidatarios, podemos establecer una especie de compañía que beneficie a todos y las cosas se hagan de manera sustentable”.
    De permanecer las condiciones actuales, San Sebastián del Oeste en 10 años será un proyecto fallido más, indicó el investigador del Centro de estudios para el desarrollo turístico sostenible, del CUCosta, Misael Gradilla.
    Con el sonido de las campanadas de la iglesia principal al fondo, el universitario dijo que San Sebastián está en una encrucijada. “Hay quienes afirman que es el último cartucho que tiene Jalisco para promover un modelo de desarrollo turístico alternativo”.
    Aseveró que en este pueblo debe ser protegida la naturaleza, la cultura y la arquitectura de manera conjunta con la economía, con un modelo que beneficie a los pobladores.

    ¿Perderán o ganarán?
    Antes el traslado de Mascota a la Estancia era de tres a cuatro horas. Ahora el recorrido es de 40 minutos, aspecto que incluso para los investigadores resulta bueno, ya que facilitará los servicios de salud, educación, entre otros.
    Sin bien es cierto que en toda construcción de carreteras hay afectaciones a las zonas aledañas, los estudiosos cuestionaron: ¿se perderá más de lo que se gana? “El mayor problema es que en México no casan los aspectos ambientales con el desarrollo”, aseguran los conocedores.
    Durante el viaje a San Sebastián, en una parada del autobús en la llamada intersección del bloque Jalisco, encima de un montículo de materiales, arenas y rocas, fue posible observar los evidentes daños a corredores biológicos, flora y árboles.
    “Tan solo en el camino vimos como siete mamíferos aplastados y si le sumas aves, insectos, serpientes, día con día, hablamos de miles de individuos que serán afectados año con año”, dijo Antonio Vázquez.
    Incluso hay muchas especies enlistadas en la NOM, como la magnolia pacífica, que desaparecerán por el efecto de las cárcavas, que no protegieron con presas filtrantes.
    “Si le adicionas la extracción de madera, legal o ilegal, este deterioro cambiará las condiciones microclimáticas de humedad y temperatura, lo que ocasionará afectación de especies, algunas de las cuales no hay en otras partes del mundo”.
    También traerá enormes azolves, derrumbes, accidentes que ocasionarán problemas, tanto a las personas como a los ecosistemas.