WORKAHOLIC:
del placer a la abstinencia

México está considerado como uno de los países con más hora-trabajo en el mundo. Quienes generar una adicción a su labor pueden padecer gastritis, hipertensión arterial y daños cardiovasculares

MARTHA EVA LOERA

El 35 por ciento de los profesionistas mexicanos es workaholic. Esta cifra rebasa el promedio mundial de 30 por ciento, afirmó Cecilia Colunga Rodríguez, académica del Departamento de Salud Pública, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 2.

Las personas workaholic sufren en vacaciones o en días de descanso. Ellos tienen una adicción al trabajo, y esto puede convertirse en un comportamiento neurótico. Sienten incomodidad al descansar, además de culpa, ansiedad y una fuerte compulsión a seguir trabajando porque piensan que están perdiendo el tiempo.

Muchas veces, para amortiguar el sufrimiento que les provoca no trabajar, pueden entrar en otro tipo de adicciones, como alcoholismo, consumo de drogas más pesadas, como la cocaína.

El trabajo es una droga para ellos, que les ocasiona placer, pero cuando hay abstinencia pueden presentarse reacciones como pueden ser conductas de ansiedad, movimientos repetitivos, algunos se comen las uñas o se jalan el cabello, no pueden estar quietos escuchando una charla o conviviendo con su pareja, están en condiciones en las que no disfrutan de un juego con los hijos y se ponen irascibles por abstinencia.

El problema del workaholic puede volverse serio y llegar a un agotamiento crónico, padecimiento de tipo psicosomático, que incluiría gastritis, hipertensión arterial, daños cardiovasculares. Los problemas podrían orillar a las personas a la muerte o al suicidio.

Se recomiendan temporadas de desintoxicación para poder bajar el nivel de ansiedad. De ahí la importancia de los momentos de meditación, en los que las personas traten de razonar el por qué se ha llegado a la situación que están viviendo. Es recomendable también controlar con hábitos saludables en la alimentación, hacer ejercicio y tratar de interactuar más tiempo con la familia.

Además, se sugiere que haya un acompañamiento por parte de la organización laboral. Esto implica que las empresas que identifican este tipo de comportamientos anormales en su personal, pueden incluirlos en grupos de autoayuda y tener una reingeniería laboral, es decir, reacondicionar las actividades laborales, de modo que si hay sobrecarga de trabajo, disminuirla.

Recomendó en los espacios de trabajo acondicionar áreas donde se pueda hacer meditación e incluso tomar la siesta.

De acuerdo con el daño que tenga la persona, será el especialista con el que tengan que acudir. Pueden requerir algún psicofármaco para bajar los niveles de ansiedad o combatir la ausencia de sueño, entonces se recomendaría consultar a un psiquiatra. Podría también requerir una psicoterapia de tipo conductual que les ayude a reconfigurar los sesgos cognitivos que tienen en función del trabajo, y que les ayude a desarrollar comportamientos más saludables.

Para una intervención más holística e integral se debe incluir a la familia y al contexto laboral, dijo y añadió que enfoques sistémicos que se han usado en Alcohólicos Anónimos han dado muy buenos resultados al incluir a la familia, ya que ésta está metida también en un proceso de adicción, y en el ámbito laboral la empresa está también originando el proceso adictivo, sin darse cuenta.

Causas de una adicción

Algunos autores señalan que el workaholic deriva de una cultura altamente competitiva, que devalúa los momentos de ocio, descanso y sano esparcimiento con la familia, y sobrevalora a las personas que trabajan en exceso.

Explicó que las personas que trabajan en exceso no necesariamente son más productivas. Al contrario, poco a poco se van deteriorando y producen menos, además de ocasionar problemas, ya que exigen a otros que trabajen al mismo ritmo que ellos, entonces acaban deteriorando el aspecto organizacional del trabajo.

Otra causa de esta psicopatología es que muchas veces las personas que la sufren, desde pequeñas, han visto en la familia o se les ha exigido desde temprana edad fuertes cargas de trabajo.

Muchas veces fueron niños que desde muy pequeños se les asignaron múltiples ocupaciones. Por ejemplo, después de la escuela iban a clases de karate, música, natación, entre otras actividades y prácticamente iban a su casa solo a dormir. A estos niños se les deja poco tiempo para el esparcimiento y juego. Los hacen sentir culpables cuando no están ocupados, y tienen poca relación con la familia.

El termino de workaholic se acuña en 1978. No es nuevo, pero en últimas fechas ha tomado muchísimo auge. Algunos autores en los años ochenta usaron el término para referirse a personas que tienen como centro de su vida el trabajo, y restan importancia a todo lo demás, ya sea aspectos familiares, sociales o personales.

La especialista explicó que, producto de las crisis económicas, durante este siglo XXI se detectó de manera más frecuentes el workaholic, ya que muchas personas se han visto en la necesidad de tener exceso de trabajo, sobre todo en México, que está considerado como uno de los países con más hora-trabajo en el mundo.

En promedio, en México cada trabajador labora alrededor de 2 mil 130 horas al año. “Nuestro país está en los primeros lugares, por arriba de Japón. En este último país se trabajan alrededor de mil ochocientas horas y están poniendo en práctica horarios de trabajo de cuatro días a la semana, logrando una productividad mayor al cuarenta por ciento, en lugar de disminuir”.

Otro caso es Alemania, donde trabajan alrededor de mil quinientas horas anuales, y aunque laboren menos, producen más, lo que no se ha visto en el caso de México, señaló la académica.

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