Proteger a la vida silvestre no se limita a cuidar especies vulnerables, sino que implica generar conciencia sobre los límites entre seres humanos y fauna silvestre, y fomentar el que haya más profesionales preparados para dar atención a estas especies.

Es por eso que desde las aulas se busca que estudiantes de las licenciaturas en Biología y en Médico veterinario zootecnista de la Universidad de Guadalajara (UdeG) abarquen otras posibilidades que van más allá de los laboratorios, los consultorios tradicionales y las granjas, al aprender la importancia de preservar la vida silvestre con conocimientos sólidos y científicos.

A propósito del Día Mundial de la Vida Silvestre, que se conmemora este 3 de marzo, el médico veterinario zootecnista Leonardo Alvarado Valencia, docente del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) y especialista certificado en fauna silvestre, consideró que los humanos deben limitar la interacción con la vida silvestre a casos particulares, y únicamente con ayuda de especialistas certificados en la atención a este tipo de fauna.

Este tipo de conocimiento especializado se comparte a estudiantes de estas licenciaturas en el CUCBA, donde pueden aprender técnicas básicas de crianza, reubicaciones, primeros auxilios y rescate de fauna silvestre: “Lo que hacemos es enseñarles eso a los alumnos mediante dos materias: ‘Manejo y rehabilitación de fauna silvestre’ y ‘Comprendiendo el rol ecológico de la vida silvestre’”, relató Alvarado Valencia.

Además, para dar seguimiento y atención a la fauna silvestre, en el CUCBA también se creó el Comité de conservacionistas académicos de la Universidad de Guadalajara, que está avalado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“En todos los centros universitarios se tiene contacto con fauna, por eso creamos este comité que ya tiene la validación de la Profepa y ya vamos a empezar a trabajar con la gente del CUCSH para capacitarlos en reubicación de fauna”, aseveró.

Para Alvarado Valencia, es necesario que las y los profesionales de la veterinaria y la biología se interesen en capacitarse en la atención a fauna silvestre, puesto que acercarse a este tipo de animales debe darse sólo por especialistas en la materia.

“Todos quieren presumir que están haciendo algo bueno, pero sin conocimiento sólo generan problemas. El principal problema de la fauna silvestre es el manejo del estrés de los animales, pero como las personas estamos enfocados en perros y gatos que abrazan y acarician, quieren hacer lo mismo con la fauna, pero no debe ser así”, refirió.

Luis Eugenio Rivera Cervantes, académico del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) y fundador de la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre, coincidió en que las aulas son el primer acercamiento para que biólogos y veterinarios se interesen en la atención especializada de vida silvestre en todo Jalisco.

Agregó que debe de trabajarse en cursos y materias que sean complementarias entre estos programas educativos para reforzar los conocimientos entre futuros profesionales de estas áreas, y así motivar el interés y la formación para atender a la fauna silvestre.

“Un biólogo no tiene materias relacionadas con aspectos veterinarios o de primeros auxilios a vida silvestre; y un veterinario no lleva una formación que tiene que ver con biología o con etología de fauna silvestre. Lo mismo pasa con un ingeniero en recursos forestales, que sí podría llevar un poco más de información sobre manejo de fauna, pero no sobre aspectos importantes de biología y mucho menos sobre aspectos veterinarios”, subrayó.

Lo exótico se multiplica

Alvarado Valencia, quien tiene más de 20 años de experiencia en la atención de animales silvestres, señaló que la atención que se brinda a la fauna silvestre en casos específicos es distinta a aquellos tratamientos orientados a fauna o mascotas exóticas, y consideró que atender a este tipo de animales contribuye a su proliferación en entornos donde no deberían de habitar.

Precisó que atender fauna exótica es una situación que no tiene un sentido de conservación o rehabilitación, sino que puede ser reflejo de los intereses de particulares en la reproducción y cautiverio de especies que están alejadas de sus hábitats.

“Si te importa la fauna silvestre, esos animales no se deberían tener en cautiverio nunca”, recalcó.

Ante esta situación, reiteró que en el CUCBA se ofertan asignaturas que combinan conocimientos prácticos sobre la atención a fauna silvestre y aprendizajes respecto a la importancia de la conservación de la biodiversidad sin vulnerar a las especies silvestres.

“Hay veterinarios que se quejan de la crianza de perros porque está sobremedida o porque los han deformado mucho, y que están haciendo lo mismo con esa fauna exótica; por ejemplo, compran una pitón bola, que es africana, pero se permite tenerlas aquí; las reproducen y venden sin control, y no ven que están lucrando con un ser vivo”, sentenció.

Una red de centros

A fin de dar atención a la fauna silvestre rescatada o rehabilitada, cada región de Jalisco es tierra fértil para la instalación de unidades de rescate de vida silvestre operadas por especialistas certificados en la materia, planteó Cervantes Rivera.

El biólogo añadió que en los últimos años ha observado un aumento en el interés de la gente por el cuidado de la biodiversidad, aunque a la par también se ha experimentado un auge en el crecimiento de la población, lo que impacta de forma considerable a la biodiversidad y la fauna silvestre.

“Si empieza a haber una mayor concientización sobre los animales, obviamente tiene que haber mayor número de profesionales que atiendan esas solicitudes de ayuda”, declaró.

Estas unidades podrían dar atención de emergencia a especies que fueron vulneradas por actividad humana, dijo, y al mismo tiempo pueden servir como espacios para rehabilitar a dichas especies y educar a las personas en el cuidado de esta fauna silvestre.

“Pero sí hay algo mejor, adelante, nuestra fauna lo requiere, la estamos aniquilando, la estamos arrinconando. Cada vez nosotros invadimos más sus hábitats, lo que antes era un área natural ahora es un fraccionamiento, lo que antes era un bosque ahora son unas cabañas. Después la gente dice, ‘Ay, tengo una plaga de murciélagos’, pero la plaga somos nosotros que estamos invadiendo todo”, aseveró Rivera Cervantes.

Largo y constante camino

Problemas como la pérdida de hábitat o el tráfico ilegal de fauna silvestre han obligado a que las y los profesionales de la veterinaria busquen adquirir nuevos conocimientos para dar atención a animales rescatados para su rehabilitación en centros especializados, y es necesario contar con más especialistas que desarrollen estas capacidades.

En el Centro Universitario del Sur (CUSur), a través de la licenciatura en Médico veterinario y zootecnista, se busca contribuir a la formación de estudiantes con materias que abordan aprendizajes como la atención de carnívoros o aves en cautiverio.

“Esto nos ayuda a que el alumno vaya desarrollando competencias en manejo de bienestar, nutrición y protocolos sanitarios en especies bajo cuidado humano”, detalló la Coordinadora de esta carrera, Esther Elizabeth Rizo Bustos.

Mencionó que la especialización en la atención de vida silvestre debe realizarse posterior a la licenciatura, mediante diplomados, cursos, maestrías o estancias en instituciones como zoológicos, Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS) o centros de rescate.

En contraste con las especies domésticas, que cuentan con un abanico de tratamientos y protocolos clínicos, la atención a grandes especies o fauna silvestre resulta más compleja al ser conocimiento especializado, subrayó.

“Debemos tener instalaciones específicas, y es necesario trabajar con una gran diversidad taxonómica porque hay reptiles, aves, mamíferos silvestres, entre otros y hay que conocer a cada uno, porque cada uno responde a diferentes efectos fisiológicos o farmacológicos. No puedes aplicar un medicamento de gato a otra especie, sería peligroso”, dijo.

El trabajo en equipo y la ética son factores fundamentales en la atención a la fauna silvestre, dijo, la cual requiere de entornos y tratamientos específicos para cada especie.

“Se necesita mucha ética, trabajar bajo la normativa y respeto, sin olvidar la etología, los comportamientos; si estas especies van a estar en cautiverio, tienen que tener lo más similar a su hábitat, por eso hay mucho respeto a los zoológicos y a las UMAS, porque tratan de conservar a las especies en un hábitat parcialmente similar”, dijo Rizo Bustos.

Marlene Macías Beltrán, auxiliar de médico veterinario en el Hospital Centro Integral de Medicina y Bienestar Animal del Zoológico de Guadalajara, ahondó en que la oferta de capacitaciones, cursos o diplomados orientados a la atención de fauna silvestre es limitada, debido a la gran diversidad de especies y sus necesidades particulares.

No se cuenta con suficientes charlas, diplomados, posgrados, maestrías que abarquen cada una de las especies que existen o que están catalogadas como silvestres”, aseveró.

Esta gran biodiversidad también puede convertirse en un impedimento para la atención de la fauna silvestre, puesto que pueden existir diferentes reacciones a medicamentos y tratamientos, incluso en individuos distintos de una misma especie, por lo que es necesario investigar más sobre la salud de las diferentes especies.

“Al contar con más especialistas en esta área se protegería la biodiversidad, se tendría un conocimiento más amplio de la especie; por ejemplo, su etología, tanto en vida silvestre como en cautiverio; su dieta, estado físico, longevidad, parámetros sanguíneos, entre otros rubros; asimismo se tendría un mejor control de las enfermedades zoonóticas”, afirmó.

Aunque mencionó que la capacitación para atender fauna silvestre puede ser larga y constante, un primer acercamiento para estudiantes puede ser mediante voluntariado en instituciones certificadas, UMAS o en centros de rescate y rehabilitación.

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