viernes, octubre 16, 2026
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Una dupla de talento UdeG reconocida con el Ariel

Teatro secreto, realizado por egresados del DIS con la producción del Taller del Chucho, fue reconocido con el máximo galardón del cine mexicano en la categoría de Cortometraje de animación

Fotografía: Adriana González

Entrevista

GACETA/o2 CULTURA / CINE

Algo tienen las duplas en el mundo del cine que potencian el talento de los individuos. Es en el producto final donde el vínculo genera resultados que valen la pena conocer. Aún así, el camino representa soportar caídas y saborear la gloria.

Diego Martínez y Fernando Guzmán, ganadores del premio Ariel 2026 de la Academia mexicana de artes y ciencias cinematográficas (AMACC) por el cortometraje Teatro secreto (2025), tienen ese tipo de vínculo creativo que provoca la curiosidad por ver su trabajo en conjunto.

“Yo vacié muchas cosas que me dolían en este proyecto”, reconoció Diego Martínez, director del cortometraje. Por su parte, Fernando Guzmán reflexionó acerca de que “las personas son la razón por la que a mí me gusta ser productor”.

El corto de los dos egresados del Departamento de Imagen y Sonido (DIS) de la UdeG fue producido en el seno del Taller del Chucho y tuvo un largo andar por festivales nacionales y extranjeros previo a este reconocimiento.

La directora del taller de animación, Angélica Lares, dijo que este espacio se ha convertido en un lugar de proyección local e internacional para producciones animadas.

“Tiene una función muy importante no solamente para la Universidad de Guadalajara y para Jalisco; es una plataforma para dar a conocer el talento de aquí. Es muy satisfactorio el que este estudio ya haya obtenido tres nominaciones al Ariel, dos de ellas ganadas: el primero con Humo de Enrique Basulto, luego Dolores, de Cecilia Andalón, con la nominación y ahora Teatro secreto, con los chicos del DIS”, informó.

Si bien Fernando y Diego coinciden en que había probabilidades de llevarse la estatuilla, reconocen que la noticia los dejó desconcertados, puesto que en el anuncio en la categoría de cortometraje fueron dos los trabajos ganadores, con un empate.

Fotografía: Adriana González

¿Cómo llegaron a concretar este proyecto? 

“Coincidimos varios que luego serían centrales para la concreción del proyecto: Andrea, Javier, entre otros. Fernando fue una figura inicial en la postproducción. Presentó la convocatoria Fotogramas vivos del Taller del Chucho, y así fue como formalizamos este proyecto en coproducción con nuestra universidad. Fer siempre ha sido una unión muy fuerte entre todos los del grupo que el mismo cortometraje convocó y siempre fue un eslabón de comunicación fundamental para que las cosas salieran bien”, dijo Diego. 

¿Cómo es trabajar con Diego, Fernando?

“Desde el inicio de la carrera siempre he sabido que Diego tiene mucho talento, una manera artística de ver el mundo y de expresarse muy única. Teatro secreto es un proyecto único en muchos sentidos. Visualmente, quiero destacar que es una maravilla. Diego es alguien muy creativo, pero a su vez es una persona muy tranquila, muy zen”, comentó Fernando. 

Diego recordó que el hecho de que les abrieran las puertas en el Taller del Chucho representó, hasta cierto punto, una fuerte presión, aunque reconoció que es parte de la curva de aprendizaje que luego forja el carácter: “Vivir la oportunidad de hacer un corto con la magnitud que se nos abría frente a nosotros. Creo que Fer fungió como una figura de protección del trabajo humano dentro del equipo que nos acompañó en el proceso”.

¿Cómo congeniaron en el trabajo?

“Nos tocó coincidir en una clase, aunque fue al final de la carrera donde nos tocó trabajar en conjunto en un cortometraje. Esa primera ocasión fue una actividad que se llama ‘Proceso’, que consiste en algo muy simple: escoges a una persona y vas a acompañarla en una actividad cotidiana. Y tú tienes que comunicar cómo es esa persona, describirla sin diálogos. Sólo tú y tu cámara. Escoges los planos y lo grabas. Diego nos mostró a una maestra de su hermano trabajando en la pronunciación de algunas letras y palabras para alumnos con síndrome de Down. Y ver la dedicación y la pasión de esa maestra nos conmovió muchísimo. No sólo a mí, sino a todos los compañeros”, recordó Fernando. 

¿Qué experiencias les dejó el trabajo en el Taller del Chucho?

“Para hablar de esa colaboración, tendríamos que involucrar a más personas que formaron parte del equipo de producción, que me parece admirable, como Andrea Díaz; y que han tomado la batuta en nuevos proyectos de animación stop motion, hechos por gente de etapas formativas similares a las nuestras. Me parece que se ha consolidado una voz generacional más allá de Fernando y yo. Hay figuras que han ensamblado grandes equipos de trabajo y proyectos venideros”, reconoció el director.

Respecto a los proyectos de largometraje animados, Lares comentó que actualmente trabajan en un proyecto titulado El origen de la experiencia, que se basa en la vida del desaparecido científico mexicano Jacobo Grinberg, suceso que continúa siendo un enigma.

“Este largometraje animado está protagonizado por las voces de Diego Luna, Salma Hayek y Gael García. Y seguimos trabajando en otros proyectos, somos un espacio que se mueve muchísimo en la industria”, apuntó. 

Foto: Adriana González

¿Qué representa artísticamente venir de sus lugares de origen, tanto Autlán en el caso de Fernando, como Zapopan para Diego?

“Definitivamente, para mí, ha sido un choque cultural. Tras la universidad, en retrospectiva, aprecio más lo que tengo y lo que tuve en mi infancia. Puedo ver y reconocer más genuinamente mis referencias e inspiraciones que tengo arraigadas por haber crecido en Autlán de Navarro, de alguna manera influyen”, reconoció. 

En 2019, Diego fue galardonado en el Concurso estatal de cortometraje Jalisco, cuando era estudiante en la preparatoria 9 del SEMS: “Ese premio fue crucial para mí a la hora de entrar a la universidad”, confirmó. Pero también reconoce que, gracias a sus padres, siempre estuvo rodeado de libros y cultura. 

“Tuve la fortuna de ser llevado desde pequeño a la FIL, de la mano de mis padres. Soy afortunado por tener acceso a la literatura y encontrarle el gusto. Siempre procuré disfrutar de la cultura, y siento que eso influye ahora que soy parte de esto, de hacer la cultura desde el cine. Y en el plano personal, siento que la pandemia atravesó de manera importante mi vida, y dejó heridas que de hecho siento que pude soltar en Teatro secreto”. 

¿Podríamos decir entonces que el Ariel fue el cierre de un proceso complicado?

“El anuncio del Ariel es el cierre de una etapa más feliz que ésa que mencioné. El fin de ese dolor fue cuando el proyecto empezó a hacerse, y yo sentía que tenía que ser una mejor persona, una mejor versión de mí mismo, para estar a la altura del equipo y de las exigencias que el mismo reto presentaba. Este Ariel es el fin de una etapa más enfocada, más dedicada, donde ya se conformó el equipo, se trabajó, se lograron cosas y se recoge el fruto mayor; pero desde luego que ya desde hace rato es mucho más feliz”, dijo. 

¿Qué te dejó tu paso por la universidad, aunque haya sido una etapa en pandemia?

“Genuinamente, me cambió la vida. No sé qué hubiera sido de mí si no hubiera entrado a la carrera. Disfruto muchas cosas, pero creo que mi amor por el cine me impulsó a tomar este camino. Pero ya casi a cuatro años de haber egresado de la carrera, puedo ver en retrospectiva que mi amor por las personas en general es lo que me sigue impulsando. No podría no dedicarme a esto. Estoy tan agradecido con la vida de haberme puesto en estas circunstancias, para poder conocer a gente tan linda, talentosa y creativa. Es gente que me hace a mí. Personalmente, estas personas son la razón por la que a mí me gusta ser productor”, concluyó Fernando.

Fotografía: Adriana González
Fotografía: Adriana González
Fotografía: Adriana González
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