Un viaje por «los abismos» de la infancia

A través de la mirada de una niña llamada Claudia, la escritora Pilar Quintana, en su última novela ganadora del Premio Alfaguara, nos lleva a explorar las profundidades emocionales de las relaciones familiares

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Como una novela maravillosa, enternecedora, al mismo tiempo dura y sutil, calificó la escritora y traductora mexicana Fernanda Melchor a la novela Los abismos, de Pilar Quintana, que fue acreedora al premio Alfaguara de novela 2021 y que fue presentada en la página Facebook de la librería Carlos Fuentes.

El Premio Alfaguara fue creado en 1965 y relanzado en 1998 por el perio­dista y escritor Juan Cruz, que ocupó la dirección literaria de Alfaguara entre 1992 y 1998.

Fernanda Melchor señaló que Pilar Quintana tiene potencia literaria, se caracteriza por su pulso firme y serenidad para narrar la pasión, deseo y locura humanas, y además por la claridad y transparencia de sus detallados y complejos artificios novelísticos.

Fernanda Melchor confiesa que al leer Los abismos sintió una profunda conexión emocional, no sólo porque la novela habla de lo que callan las mujeres, sino también por la identificación con los personajes.

Yo también he sido una niña como Claudia, la protagonista y narradora de Los abismos, esta niña que mira y escucha todo de manera esquiva, de manera fragmentaria e incompleta; y aunque no es capaz de comprender este mundo desconcertante de los adultos, intimidante, pero también excitante, Claudia sabe lo suficiente para unir las piezas del rompecabezas, aunque los adultos a su alrededor se empeñen en creer que no sabe nada, que no entiende nada y por consiguiente nada le va a afectar”.

Señala que disfrutó mucho el manejo que la autora le da a los espacios acompañando a Claudia en sus pequeñas aventuras fantasiosas por las habitaciones de su departamento en Cali o a través de los paisajes inquietantes de una finca en las montañas.

Describió que en una primera sección, la novela es muy de interiores: el departamento, la escalera, el balcón, las ventanas, una selva maravillosa hecha de plantas de ornato que la madre cuida y se convierte en una metáfora de la progresión de su salud mental.

Conforme la obra avanza los espacios se magnifican, pasan de ser espacios de juego a espacios reales y más amenazantes.

“La mirada de Claudia constituye uno de los puntos más altos de la novela. Para mí es una voz que me transportó a mi propia infancia en Veracruz, al asiento trasero del auto familiar, al diálogo tenso entre mis padres, a la represión que durante muchos años acorraló a mi madre, a todas las veces que la vi recluirse en la recámara atacada de migraña o de pura tristeza. Me llevó de vuelta a las historias, a los chismes que los adultos cuchicheaban a mi alrededor todo el tiempo, sin darse cuenta que lo entendía todo, que estaba con la oreja parada interesadísima en lo que se decía, aunque se supone que  no tenía que escucharlo”, añadió Fernanda Melchor.

Los abismos, una novela sobre el fin de la infancia y sus fantasmas es la quinta novela de Quintana, que la ha escrito basándose en su propia experiencia de la maternidad y en sus recuerdos de infancia.

Pilar Quintana recuerda ser una niña y querer ser escritora, y “hoy lo soy”, dice, y añade que antes el mundo de los escritores era de hombres y señores.

A finales de los noventa y principios del 2000, oyó muchas veces que no se podía ser escritora y madre, “y no me lo decían los hombres, me lo decían catedráticas, académicas y otras mujeres escritoras. Hoy pienso que esa frase está mal, y quiero decirle hoy a todas las niñas y mujeres jóvenes del mundo que no sólo no es incompatible la maternidad con la escritura, sino que para mí la maternidad fue escurrir un caudal creativo nuevo que no sabía que estaba ahí».

«Desde que soy madre los libros que he escrito han conectado con más lectoras y lectores”.

La escritora y editora Gabriela Jáuregui calificó a la novela como entrañable, y resaltó la importancia de la niña en la novela, a la que describió como una especie de observadora de un ángulo obtuso, que vive en los años ochenta, y a través de la cual pueden mencionarse las violencias latentes, la angustia y detalles de la vida cotidiana, además de temas como clasismo y racismo.

Resaltó el manejo de los espacios y la manera en que lo salvaje y la naturaleza empujan en contra de lo doméstico en la novela.

En la presentación participó además la actriz y cantante Susana Zabaleta leyendo algunos fragmentos de Los abismos.

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