Rafael Serrano González, coordinador de Planeación del SEMS y responsable del diagnóstico situacional para “Presente”, destacó tres dimensiones en el contexto de conectividad: el acceso a dispositivos, el motivo de uso y el panorama juvenil.
A escala nacional, 81.7 por ciento de los mexicanos usa celular (el 96.3 por ciento enfocado en comunicación y entretenimiento); Jalisco supera la media nacional con un 86 por ciento de usuarios.
En la dimensión juvenil, la situación es crítica: entre 90 y 95 por ciento de los adolescentes jaliscienses, de 14 a 19 años, cuenta con un smartphone, ubicando a la entidad en el tercer lugar en el país, con adolescentes conectados en promedio 4.5 horas al día.
“Existen otras estadísticas reveladoras: hemos pasado a revisar, en 2026, hasta 80 veces al día nuestro teléfono sin una razón específica, en muchos casos por inercia, por dopamina, porque el contexto nos abruma y nos sumergimos en la digitalidad”, subrayó Serrano González.
Uno de los principales hallazgos del diagnóstico fue el impacto de la pérdida de atención: el umbral de atención global cayó de 12 segundos (en el año 2000) a sólo 8 segundos en 2026. “Una lección de clase pierde sentido después de 10 a 15 minutos; después de eso, ya no están ahí. La baja retención de información se deriva de cualidades que las empresas tecnológicas atribuyen particularmente a los teléfonos inteligentes”, explicó.
Otro impacto es la atrofia social entre adolescentes, caracterizada por la incapacidad de interpretar el lenguaje no verbal o resolver conflictos mediante el diálogo, llevando a niveles récord de soledad.
“Nos hemos olvidado de estas oportunidades que nos deja la convivencia cara a cara, jugar entre pares, encontrarnos, pasar tiempo libre o solamente con la presencia de alguien que nos acompañe”, dijo.
Además, el escenario de inseguridad digital y salud mental es alarmante: 95 por ciento de los adolescentes que usan celular en el país está en riesgo de ciberdelitos como extorsión, violación o lesiones. La situación se agrava por el hecho de que en 62.9 por ciento de los casos, las víctimas no conocían a su agresor.
“Hay casos donde las víctimas conocieron a una persona en redes sociales, pero sin verificar perfiles”, matizó.
Para Serrano González un indicador particularmente preocupante es el que resulta del reporte Monitoreando el futuro, el cual vislumbra para los jóvenes una crisis de salud mental.
“El reporte nos muestra que 27 por ciento del porcentaje total de alumnos de bachillerato que contestaron la encuesta afirmó que siente que la vida no tiene significado”, concluyó.