miércoles, agosto 19, 2026
miércoles 19, agosto, 2026

Treinta años de veranos que dejan huella en el CUCSur

Casi un centenar de niñas y niños participaron en la más reciente edición del Curso de verano, divirtiéndose con deportes, arte y otras actividades recreativas

Faldas amplias con lunares, chaquetas, gorras y lentes de sol brillaron en el escenario del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur), donde niñas y niños esperaban emocionados su turno para bailar, cantar y mostrar a sus familias lo aprendido durante dos semanas.

La reciente clausura del Curso de verano tuvo un significado especial: 30 años de ofrecer a la niñez de la región un espacio de convivencia, recreación y aprendizaje. En esta edición participaron entre 80 y 100 niñas y niños de 5 a 12 años, quienes realizaron actividades como: natación, futbol, taekwondo, baile, nutrición, comunicación, entre otras.

Con una temática inspirada en los años 80, los participantes cerraron el curso con coreografías, canciones y presentaciones frente a sus familias. Entre los nervios y la emoción hubo incluso quien sorprendió al público con una trompeta.

Raymundo Landeros Ramírez, encargado de la Unidad de deportes del CUCSur y quien lleva 20 años de servicio en la UdeG, contó que el programa surgió para atender una necesidad de la comunidad.

“Nace por la necesidad de que los niños tuvieran algunas actividades y, más que nada, que la Universidad de Guadalajara fuera el ente principal de echar a andar algo para los niños de aquí de Autlán, porque no había nada de este tipo de actividades”.

Un verano para cumplir promesas

Para Damián Uriel, de 11 años, participar en el curso comenzó con una promesa: reencontrarse con algunos amigos. Sin embargo, el verano terminó llevándolo a descubrir mucho más. Además de disfrutar la natación, el futbol y los clavados, encontró gusto por el baile y el canto, actividades que al principio representaban un reto.

Miriam Valentina, de 12 años, también se llevó nuevos aprendizajes, especialmente en la convivencia. “Me llevo más confianza de hacer amistades y de ser más social con la gente. Se me hizo fácil, porque el primer día nos tuvimos que sentar y yo me senté con unas niñas y empecé a platicar. Me empezaron a agradar”.

Ambos coincidieron en que recomendarían el curso a sus compañeros. Para Damián, la experiencia fue “una experiencia muy buena, cinco estrellas”.

Un espacio para todos

Esta edición tuvo además una participación especial: 38 niñas y niños de Casa hogar, la cifra más alta registrada hasta ahora. Su incorporación se realiza mediante un esquema de padrinazgo, en el que integrantes de la comunidad universitaria apoyan para que puedan participar en las actividades junto con el resto de los grupos.

Para Raymundo Landeros, convivir con ellos se encuentra entre los recuerdos más significativos de sus 20 años en el programa. “Me llevo bonitos recuerdos, sobre todo de los niños de Casa hogar. Son niños que traen unas situaciones fuertes, pero aquí les ayudamos mucho en ese aspecto. Son satisfacciones bonitas, porque son niños desde los cinco años hasta los 12 años y son muy agradecidos”.

Durante la clausura, la rectora del CUCSur, Ana María de la O Castellanos Pinzón, también destacó la importancia de que estos niños tengan acceso a espacios de recreación, convivencia y desarrollo.

Por otra parte, para quienes acompañan a los participantes, el Curso de verano también representa una oportunidad de aprender de los niños.

Gisela Sandoval, licenciada en Cultura física y deportes, lleva ocho años participando. Este año estuvo a cargo de un grupo de 16 niñas y niños y observó cómo fueron fortaleciendo sus vínculos. Al finalizar, se llevó consigo el cariño de sus alumnos: “Me llevo el cariño de cada uno de los niños. Al final, un niño me dijo: ‘Fue un placer haberla conocido, maestra’, y me dio un abrazo”,  nos comenta con orgullo.

Roberto Darío Díaz Tobar, quien lleva nueve años como instructor, destacó también el trabajo en torno a la inclusión y la equidad de género. “Animamos a las niñas a que pueden hacer las mismas cosas que los niños. Evitamos hacer esos comportamientos de exclusión para generar más confianza”.

Un verano que llega hasta casa

Las familias también pudieron observar los cambios. Mariana Prado, madre de Christopher, de seis años, conoció el programa a través de redes sociales y decidió inscribirlo buscando actividades diferentes.

“A veces estamos mucho con los aparatos electrónicos, la tele, la tablet, y también como que se alejó un poco de eso. Es muy importante para su desarrollo porque sí necesitan, en esta época que todo es súper digital, espacios de recreación”.

Durante la clausura, Álvaro Garnés, quien ha acompañado el programa desde sus inicios, recordó que el CUCSur fue uno de los primeros centros de la red universitaria en organizar cursos de verano.

Treinta años se dicen fáciles. Lo que resulta difícil es contar todas las historias que caben dentro de ellos.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

MÁS NOTAS

Post Views: 15