Día Mundial de Trasplante de Órganos y Tejidos

Trasplante y donación,
una reflexión necesaria

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Donación de órganos,
un gesto bondadoso después de la vida

En el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara la Unidad de Trasplante de Órganos y Tejidos trabaja en dar atención a pacientes que requieran un trasplante, pero también en fomentar la cultura de donación

Que un corazón deje de latir no siempre significa el final de una vida. Con un gesto de altruismo es posible convertir esa pérdida en una oportunidad de vida para miles de personas en la espera de un órgano o tejido, pero para hacer realidad la voluntad de donar después de la vida, es necesario expresarlo y manifestarlo cuando aún se puede.

En México, más de 20 mil personas se mantienen a la espera de un trasplante. Entre estos pacientes existen quienes requieren órganos o tejidos, que pueden ser obtenidos a través de un donante vivo, o mediante una donación cadavérica.

En ambos casos, es necesario reunir una serie de estrictos requisitos tanto de la parte donante como del paciente receptor, por lo que existe una serie de esfuerzos de profesionales del área para concretar este proceso, desde los estudios previos a los candidatos, hasta completar el acompañamiento y rehabilitación.

El Antiguo Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde cuenta con áreas especializadas para dar tratamiento, atención y asesoría a los pacientes que requieren un trasplante, pero también trabaja en la promoción y difusión de la cultura de donación entre la sociedad jalisciense.

Marco Antonio Covarrubias Velázquez, responsable de la Unidad de Trasplante de Órganos y Tejidos, de este nosocomio, mencionó que uno de los órganos más demandados es el riñón y el año pasado cerraron con 40 trasplantes, por lo que se espera aumentar la tendencia y llegar a realizar entre 50 y 60 procedimientos de este tipo.

“Somos la institución pública del estado y la región que más trasplantes realiza para pacientes que carecen de seguridad social y sin posibilidades de atenderse en el sector privado”, resaltó.

Sin embargo, ante la carencia de órganos y tejidos los profesionales deben de emprender esfuerzos para fomentar la donación, sobre todo aquella que obtiene los recursos a través de la donación cadavérica, que debe ser autorizada por los familiares o personas allegadas.

“Una vez que se confirma que los pacientes han perdido la vida y presentan muerte encefálica, o incluso en la donación de tejidos en algunos casos donde hay muerte con paro cardíaco, su función es, de forma muy profesional, abordar a la familia para hacer la petición de donación y en su momento gestionar que se logre y concretar la misma”.

Con esta labor de acercamiento a las familias se busca gestionar la obtención de órganos y tejidos para atender a más pacientes. Sin embargo, el procedimiento no puede avanzar sin las debidas autorizaciones, por lo que Covarrubias Velázquez considera que es relevante que las personas manifiesten en vida su deseo de donar órganos una vez que hayan muerto. 

 

Decidir y manifestarlo 

Aunque hay casos en los que la persona manifestó en vida su deseo de donar, Covarrubias Velázquez estima que ante la carencia de órganos, la ciudadanía debería considerar reflexionar con sus allegados sobre la posibilidad de donar después de la vida, y sobre todo recalcar esta voluntad para que sea respetada.

“Muchas veces la gente no dona porque simplemente no se tocó el tema y posiblemente esa persona sí quería donar o estaba a favor de lo mismo; hay veces que realmente no sabían siquiera que existe la posibilidad de trasplantar órganos y donarlos y es una alternativa para cuando nosotros no los necesitamos”.

El especialista manifestó que a estos se suman los mitos en torno a la donación cadavérica, no obstante, recalcó que los procedimientos son constantemente supervisados para evitar irregularidades, además de que se involucra personal médico capacitado y entrenado para realizar los procedimientos quirúrgicos con dignidad y respeto.

“Existe mucha gente involucrada para poder realizar esta actividad con los valores éticos y médicos con los más altos estándares establecidos; somos supervisados y organizados por autoridades a nivel estatal y federal”.

Una vez que el paciente ha perdido la vida, y con las condiciones adecuadas de mantenimiento, es posible donar corazón, pulmones, hígado, riñones, pulmones, páncreas, intestino y tejido músculo esquelético, detalló el responsable de la Unidad de Trasplante de Órganos y Tejidos, del Antiguo Hospital Civil «Fray Antonio Alcalde».

Para que estos órganos y tejidos lleguen a su destino en el paciente, se requieren de procedimientos médicos y administrativos que involucran a todas las partes. En el caso de donadores vivos, el doctor explica que estos atraviesan una serie de estudios para determinar la viabilidad de realizar el proceso.

Por otra parte, los pacientes que esperan el trasplante también se someten a varias pruebas para garantizar su salud y la compatibilidad con la parte donadora.

“Aquí son abordados, estudiados y también cuando cuentan con la fortuna de tener un potencial donante en vida, son estudiados y abordados, y si son aceptados procedemos a realizar el proceso quirúrgico del trasplante y a dar el cuidado crónico de los mismos”.

 

Una apertura de posibilidades 

Con las medidas adecuadas, casi cualquier persona podría donar un órgano después de la vida. Sin embargo, para determinar estas cualidades se debe trabajar en el análisis profundo de las partes donantes, explicó Covarrubias Velázquez.

El especialista mencionó que en la actualidad cada vez más se abre el panorama de opciones para atraer donaciones, ya que antes existían más limitantes, como la edad, pero gracias al desarrollo de investigaciones en el tema, se ha demostrado que bajo ciertas circunstancias, se pueden utilizar sus órganos y tejidos.

“Más que la edad cronológica, tomamos en cuenta los factores funcionales: exámenes 
médicos e historial médico de un donante para descartar o no”.

Para promover la cultura de donación cadavérica, Covarrubias Velázquez cree que deben reforzarse la difusión de esta actividad y actualizar la infraestructura física y humana en los hospitales para poder dar cobertura a los pacientes que puedan ser donantes después de la vida.

Por otra parte, resalta que obligar a las personas a donar sus órganos y tejidos post mortem 
podría contribuir a disminuir la tasa de donación, ya que desde su experiencia y la de sus colegas ha visto que cuando existe esta obligatoriedad surgen personas que manifiestan su rechazo a las ideas impuestas.

“Una simple obligatoriedad no va a mejorar la donación de un día para otro, hay países que tienen esa regla, países de primer mundo como Inglaterra u Holanda donde existe la donación tácita, pero no la aplican”.

Para Covarrubias Velázquez es necesario dar importancia a la decisión de las familias, por lo que trabajan en dar asesoría e información a los familiares para que sean ellos quienes decidan y sigan con el proceso si la persona fallecida manifestó en vida su deseo de donar.

“El trasplante depende de la generosidad de la sociedad, al ser el órgano un factor limitante para realizarlos es muy importante que la gente conozca los problemas y las alternativas, qué es la donación de órganos y estén familiarizados con el tema y cómo se realiza, y que cualquier duda que pueden tener puede ser aclarada».

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¿Cuántas personas requieren un trasplante?

Al día de hoy: 

20 mil 223 personas

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