sábado, febrero 14, 2026
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Todas las veces que te he caminado

La avenida Juárez no solo es parte de la arteria que cruza toda la ciudad de este a oeste, sino que es uno de los puntos neurálgicos en que se cruzan la vida cotidiana del centro de Guadalajara, las historias de su gente y la cultura tapatía

Es raro escribir de ti ahora que no estoy paseando por una de las muchas cuadras que abarcas. Cuando pienso en ti, visualizo gente andando siempre con prisa, el sonido y luces de los semáforos, las iluminaciones de escaparates que parecen detenidos en el tiempo, los restaurantes con promociones, los edificios históricos que ahora se han convertido en tiendas chinas de productos baratos y en todo lo que en ti siempre he podido encontrar.

Uno no camina por avenida Juárez sin rumbo. Como las muchas veces que te utilicé para llegar al tren después de un día lluvioso, empapando así tus azulejos rojos; o cuando he convertido tus calles en escondites y tus tiendas en una oportunidad para distraerme, pensar, ordenar la vida. 

Corrí, más de una vez, desde el Parque Rojo hasta Plaza Universidad, a través de ti, sin admirarte, ni querer escucharte, deseando que fueras más pequeña, menos ruidosa, habitada y sucia. Incluso te he fotografiado, a ti y a lo que te rodea. Te he pisado con fuerza cada 8 de marzo o en cada manifestación; has visto mi furia, mi dolor, mis ganas. 

Te he recorrido entera, de arriba abajo, de San Juan de Dios hasta el Expiatorio, desde los primeros rayos del sol hasta minutos antes de que el último tren llegara a la Estación Juárez del Tren Ligero. Me has hecho tener miedo, sentir cólera, buscar cobijo a la sombra. 

Has intervenido en mí, en los libros que he leído, por ejemplo, cuando en una de tus librerías viejas me detuve para buscar algo de segunda mano para hojear, pensar en sus antiguos dueños. También en tus tiendas de películas y discos, donde he logrado surtir mi colección, encontrando nuevos artistas. Lo has hecho indirectamente, pero sé que has sido tú. 

Todavía siento nostalgia cada que nos vemos, sé que me has visto convertirme en alguien diferente una y otra vez. Tú también has mutado, te has remodelado, ojalá sigas siendo rebelde y sigas sin dejarte cambiar demasiado. No quiero en ti letreros en inglés, ni pagar en dólares. No quiero que seas parte del barrio más cool del mundo ni que te cambien nada.

Mientras andar por tus calles sea una excusa para llegar a algún sitio; reunirme con mis amigxs, gritar injusticias en colectividad o llegar a la universidad, yo podré recordarte, aún con tus desperfectos, igual que todas las veces que te he caminado.

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