Tecnología en la educación

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La nueva sociedad de la información se organiza para motivar a los gobiernos a invertir en tecnología para la educación, lo que significa crear infraestructura y trabajar en el desarrollo de procedimientos y políticas que generen certidumbre y tengan más adeptos. Por ejemplo, la educación en línea o a distancia.
Así lo demuestra la reunión organizada por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en noviembre de 2005, en Túnez, en la que deliberaron 18 mil representantes de 176 países y en donde trataron sobre el control de la red, cómo hacer llegar a los niños la tecnología para estudiar y prepararse. Algunas instituciones donaron millones de dólares para que la mitad de la población mundial pueda tener acceso a internet hasta 2015.
Así como esta reunión, hay otras en los ámbitos internacional, nacional y local, en donde se toman acuerdos y firman convenios para consolidar la educación, ya sea en el salón de clase o en línea. En la actualidad las universidades comparten información clasificada, como lo hace la Universidad de Guadalajara, con el Metacampus, dado a conocer en 2006, con el que los estudiantes disponen de “herramientas de búsqueda de acervos, así como de videoconferencias, tiendas virtuales, acceso a correo electrónico, biblioteca virtual, publicaciones electrónicas y el ingreso a diversos servicios administrativos y académicos, entre éstos, constancias de estudios, cafeterías y museos virtuales”, según afirmó en su momento la exdirectora de tecnologías de UDG Virtual, maestra Carmen Rodríguez Armenta.
En México, Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, por medio de sus empresas, regala computadoras a escuelas del país o por medio del famoso “Gol por la educación”, que también dona equipo de cómputo para escuelas que no cuentan con éste.
Se trabaja en este sentido y cada vez más mexicanos tienen acceso a un equipo de cómputo o a becas regaladas por empresas relacionadas con la tecnología. Sin embargo, un tema rezagado es cómo hacer que las personas asimilen las nuevas formas de estudio y poco a poco transiten del sistema tradicional al moderno. Esta transición cómo afecta en lo psicológico, en lo social. Qué debe hacer el gobierno y qué la familia.
Los programas de estudio deben iniciarse desde la infancia, en el jardín de niños, en preescolar, en la primaria, donde el gobierno pudiera distribuir discos interactivos con información acorde a cada edad y que incluyan, paulatinamente, los programas oficiales.
Muchas escuelas, desde preescolar hasta secundaria, ya incluyen en sus programas el tema del cómputo, sobre todo las privadas.
Los tomadores de decisiones en el gobierno deben analizar y deliberar profundamente sobre tecnologías para la educación y fijarse objetivos en el sentido de fortalecer a las instituciones que desarrollan las políticas educativas, para que aceleren el paso hacia la modernización en la enseñanza.

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