jueves, enero 15, 2026
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Tres talentos UdeG a la Academia Mexicana de Ciencias

El talento, la curiosidad y la dedicación de estos científicos trasciende las aulas de la Universidad de Guadalajara y con sus investigaciones convierten el conocimiento en una herramienta para transformar el presente y encontrar soluciones para el futuro desde la Academia Mexicana de Ciencias. En CUTonalá, Belkis Sulbarán emprende nuevas ideas para aprovechar responsablemente los recursos renovables; desde CUValles, Héctor Huerta le enseña a sus alumnos las bondades de la ingeniería aplicada a la sociedad, y en el CUCS, Dolores Valadez no se cansa de estudiar las miles de perspectivas de las niñas y niños con altas capacidades.

Belkis Sulbarán Rangel

coordinadora de la Maestría en Ingeniería del Agua y la Energía (CUTONALÁ)
Foto: Adriana González

Con una formación como ingeniera forestal y con un posgrado en Ciencia de Materiales, la doctora Belkis Sulbarán trabaja en el desarrollo de proyectos orientados a la economía circular, el aprovechamiento de residuos industriales y la obtención de biocombustibles.

¿Cuáles han sido sus principales líneas de investigación? “Desde que empecé a trabajar en el Departamento de Estudios del Agua y la Energía he realizado diversos proyectos, como la creación de materiales a base de celulosa proveniente del aprovechamiento de los residuos agrícolas forestales de la región, con énfasis en el bagazo de agave, para hacer filtros para purificar agua. Pero también he participado en proyectos relacionados con el aprovechamiento de residuos para obtener biocombustibles y en otros que se enfocan en aplicaciones de la celulosa en la biomedicina”.

¿Cómo se da su ingreso a la Academia? “Tengo otros profesores referentes que pertenecen a la Academia y me motivaron mucho a que participara. Abren la convocatoria cada año y uno se presenta, una comisión hace el estudio, analiza a cada candidato y dependiendo de su trayectoria decide si perteneces a la Academia. Fui de las pocas seleccionadas, fue muy gratificante poder entrar porque se trata de un grupo selecto de investigadores”.

¿Tuvo problemas para desenvolverse en la ciencia siendo mujer? “Sí, siempre hay retos, porque todavía, y más en las áreas de ingenierías, existen los ‘techos de cristal’; se supone que sí tenemos oportunidades pero a la hora de la hora no son tan evidentes, pero creo que con el trabajo se demuestra todo. Nunca me he sentido limitada porque siempre he tenido confianza en lo que hago, y lo hago con seguridad y sin importarme los comentarios de algunas personas que intencionalmente o por costumbre o cultura consideran que el trabajo de la mujer es menos sólo por ser mujer”.

¿Qué es lo que sigue en su carrera?  “Me interesa trabajar más con el enfoque de economía circular. He trabajado mucho en celulosa, sin embargo, ahora queremos hacer el aprovechamiento integral. Los residuos agrícolas forestales están compuestos por diferentes tipos de polímeros y me he enfocado en uno solamente, pero ahora quiero enfocarme en los demás para hacer un aprovechamiento integral y ahondar más a la economía circular, que está más orientada a obtener productos para más aplicaciones”.

¿Qué consejo le daría a las y los jóvenes investigadores? “Que siempre tengan curiosidad, que investiguen y no tengan miedo a meterse a áreas que sienten que no conocen, siempre hay que salirse de su zona de confort para poder avanzar en la investigación. Sean curiosos y también acepten críticas, porque para poder avanzar hay que escuchar a las personas que te quieran dar un consejo”.

Héctor Huerta Ávila

JEFE DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS COMPUTACIONALES (CUVALLES)
Foto: Adriana González

Inventor, profesor y fiel creyente de que la tecnología es parte de la vida de muchos. Doctor en Ingeniería Eléctrica e impulsor de las ingenierías en el CUValles, Huerta Ávila considera que desde las aulas se fomenta el interés por la ciencia.

¿Cuáles han sido sus principales líneas de investigación? “Tengo cerca de 20 años en actividades de investigación y desde el inicio de mi maestría he trabajado con control de sistemas dinámicos, en particular con sistemas que tienen movimiento mecánico, por ejemplo motores eléctricos. Diseño motores eléctricos y generadores eléctricos, hago el control de los mismos también; aparte de control de otros sistemas dinámicos como robots o drones”.

¿Cómo se da su ingreso a la Academia? “Era algo que tenía contemplado desde hace algunos años; desde que supe la existencia de la Academia Mexicana de Ciencias me visualicé como un miembro de ese prestigioso organismo y estuve tratando de incrementar mis actividades de investigación para poder hacerme acreedor a ese distintivo, y ya este año me atreví a intentarlo y se dio afortunadamente el ingreso”.

¿Cómo inicia su acercamiento con las ingenierías? “A mí siempre me gustaron las matemáticas y la física, y yo quería estudiar algo que tuviera que ver con estas áreas, me interesaban más las aplicaciones de la ciencia como tal para desarrollar soluciones a problemas reales y la ingeniería fue una área de oportunidad, ahí vi que podía tener herramientas adicionales para aplicar todo ese conocimiento y proponer soluciones a algunas problemáticas que tenemos actualmente”.

¿Qué es lo que sigue en su carrera? “Nos interesa que todos los proyectos de investigación que estamos trabajando tengan una aplicación real y sobre todo un beneficio a la sociedad. Actualmente estamos trabajando en cuestiones de agua y energía, con sistemas de tratamiento de aguas residuales; también estamos desarrollando algunos sistemas para el uso eficiente de energía; tenemos un sistema para hacer control de dispositivos en edificios donde hacemos el uso adecuado de energía, con lo que podemos ahorrar hasta 30 por ciento”.

¿Qué consejo le daría a las y los jóvenes investigadores? “Es muy importante que chicas y chicos desde muy jóvenes se involucren en estas cuestiones científicas y tecnológicas. Creo que uno de las principales barreras es el temor de ‘qué voy a hacer’, ‘qué pasa si no puedo’, o el temor a las matemáticas, pero es una cuestión cultural, no es una cuestión de capacidad, no es que ellos no puedan hacerlo, ya han demostrado que pueden, sólo se trata de vencer ese pequeño temor de ‘qué voy a hacer’”.

Dolores Valadez Sierra

Directora del Instituto de Psicología y Educación Especial (CUCS)
Foto: Iván Lara González

Con una trayectoria enfocada en el estudio, cuidado y seguimiento a niñas y niños con altas capacidades intelectuales, la doctora Dolores Valadez ha dedicado su tiempo a los más pequeños y a tratar de entender la forma en la que ven la vida.

¿Cuáles han sido sus principales líneas de investigación? “Siempre he trabajado con población que requiere mucho apoyo. Estuve un tiempo trabajando con población psiquiátrica, pero desde el punto de vista educativo. Después trabajé con niños de la calle, con niños desnutridos y al entrar a la Universidad empecé a trabajar con niños que requerían apoyo de educación especial, fue con una población con discapacidad intelectual profunda y así fui trabajando con otras poblaciones hasta que llegué a niñas y niños con altas capacidades”.

¿Cómo se da su ingreso a la Academia? “Supe de la Academia Mexicana de Ciencias hace mucho tiempo porque mi mentor en ese momento era miembro y a mí se me hacía algo lejano, difícil y complicado; después ingresé al Sistema Nacional de Investigadores, que uno cree que es difícil, y lo es, pero con trabajo se ingresa. Entonces me llamó la atención pertenecer a la Academia porque se me hace que desde ahí se puede contribuir en el conocimiento”.

¿Qué ha aprendido al trabajar con niñas y niños con altas capacidades? “Trabajar con población de altas capacidades me ha permitido mirar de forma diferente a todas las personas, esto quiere decir que nosotros no siempre vemos donde está el talento, en dónde destacan o cuáles son las potencialidades; estamos más centrados en las dificultades, en las deficiencias, en lo que se hace mal, pero se trata de ver cuáles son las fortalezas”.

¿Qué es lo que sigue en su carrera? “Ahora estoy muy centrada en el campo de las personas cuidadoras, sobre todo de padres que tienen hijos con diferentes condiciones y en aquellos que requieren mucho más apoyo. Estamos trabajando en ese sentido para mejorar su calidad de vida, en favorecer más su bienestar. Y en el campo de las altas capacidades, estamos muy inmersos en la doble excepcionalidad, porque en este ámbito hay muchos niños que tienen alta capacidad además de otra condición como trastorno del espectro autista, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, dificultades de aprendizaje o alguna discapacidad física; se conoce poco y hay mucha confusión en este tema”.

¿Qué consejo le daría a las y los jóvenes investigadores? “Se tienen que visualizar. Yo desde jovencita decía ‘quiero ser investigadora’ y empecé a trabajar sobre ello. Desde que ingresen a la licenciatura acérquense a las áreas que les vayan interesando para que sepan si realmente es por ahí o es por otra área. Lo que hay que hacer es aplicarse, inspirarse y trabajar, sí se puede, todos podemos llegar hasta donde nos visualicemos”.

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