En medio del ritmo acelerado que impone la vida en sociedad, cuando los días parecen correr más rápido que el propio pensamiento; entre días buenos, claros o ligeros, también están esos otros en los que las emociones se acumulan sin pedir permiso.
En esos momentos el trayecto de una actividad a otra se vuelve pesado; el tráfico, los pendientes, la familia, el trabajo, los nervios, la escuela, el sueño y la comida a deshoras. Todo comienza a pesar más de lo habitual.
En días así, justo cuando estás en ese punto en que todo va a desbordarse, aparece un camioncito móvil de la Universidad de Guadalajara cuyo llamativo nombre es “Suéltalo”: un espacio donde puedes encontrar un refugio inesperado.
“Es sentirse más relajado, porque cuando uno trae problemas encima es más difícil comunicar y, al soltar, es como una liberación, es tranquilidad y respirar”, dijo Paulina Peña, alumna de la Preparatoria 2, quien al estar dentro del camioncito encontró un espacio bonito y seguro.
“Un espacio para escuchar, llorar y respirar, sin juicios, prisas ni etiquetas”, con estas palabras justamente presentó “Suéltalo” la Rectora General de la Universidad de Guadalajara, maestra Karla Planter Pérez, en el banderazo del programa realizado el pasado mes de febrero. “Es su espacio para liberar emociones, como una forma de cuidarnos y continuar con mayor claridad”.
“Suéltalo” es un camioncito que recorre los planteles universitarios para dar una escucha activa, confidencial y segura como parte de las acciones de cuidado que emprende nuestra Casa de Estudio.
Forma parte de “Manada de apoyo”, un proyecto para la contención emocional de estudiantes y trabajadores de la red universitaria, con herramientas de psicoeducación para el autocuidado y el cuidado colectivo de la salud mental.