martes, mayo 12, 2026
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Escucha en movimiento: historias de un camión para soltar

El programa “Suéltalo”, que la UdeG implementa para el cuidado de la salud mental de su comunidad, recorre los planteles de la red para brindar un espacio de escucha y herramientas para el cuidado emocional

Especial

En medio del ritmo acelerado que impone la vida en sociedad, cuando los días parecen correr más rápido que el propio pensamiento; entre días buenos, claros o ligeros, también están esos otros en los que las emociones se acumulan sin pedir permiso.

En esos momentos el trayecto de una actividad a otra se vuelve pesado; el tráfico, los pendientes, la familia, el trabajo, los nervios, la escuela, el sueño y la comida a deshoras. Todo comienza a pesar más de lo habitual.

En días así, justo cuando estás en ese punto en que todo va a desbordarse, aparece un camioncito móvil de la Universidad de Guadalajara cuyo llamativo nombre es “Suéltalo”: un espacio donde puedes encontrar un refugio inesperado.

“Es sentirse más relajado, porque cuando uno trae problemas encima es más difícil comunicar y, al soltar, es como una liberación, es tranquilidad y respirar”, dijo Paulina Peña, alumna de la Preparatoria 2, quien al estar dentro del camioncito encontró un espacio bonito y seguro.

“Un espacio para escuchar, llorar y respirar, sin juicios, prisas ni etiquetas”, con estas palabras justamente presentó “Suéltalo” la Rectora General de la Universidad de Guadalajara, maestra Karla Planter Pérez, en el banderazo del programa realizado el pasado mes de febrero. “Es su espacio para liberar emociones, como una forma de cuidarnos y continuar con mayor claridad”.

“Suéltalo” es un camioncito que recorre los planteles universitarios para dar una escucha activa, confidencial y segura como parte de las acciones de cuidado que emprende nuestra Casa de Estudio.

Forma parte de “Manada de apoyo”, un proyecto para la contención emocional de estudiantes y trabajadores de la red universitaria, con herramientas de psicoeducación para el autocuidado y el cuidado colectivo de la salud mental.

Fotografía: Fernanda Velazquez

Acompañamiento profesional, sin juicio

“Suéltalo” no es únicamente un espacio físico, es una idea de bienestar en movimiento. Un lugar donde el tiempo deja de empujar y te permite respirar, aunque sea por unos minutos; reconectar contigo mismo, con tu cuerpo y nombrar esas emociones que incomodan en el día a día.

“Sí te ayuda mucho para liberarte del estrés o de lo que estás acumulando por tanto tiempo”, dijo Sergio Jair, estudiante de la UdeG después de beneficiarse del servicio, y quien agregó que si algún estudiante o compañero está pasando por algo que no puede hablar, se acerque al camioncito para que lo suelte sin ser juzgado o discriminado.

Vivir aprisa se ha vuelto costumbre, incluso, lo normalizamos tanto que el estrés se ha vuelto parte de nuestra rutina, un acompañante silencioso que muchas veces ya no sabemos cómo soltar.

En la vida cotidiana del ir y venir, uno comienza a notar señales: el cansancio que ya no se quita, la frustración que se acumula, las lágrimas que llegan cuando intentamos abarcar todo. Entonces, detenerse deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad.

Y ahí, dentro del camioncito de “Suéltalo”, el ruido del exterior se transforma en escucha; es donde toda persona, ya sea estudiante o trabajador, encuentra especialistas que lo acompañan, que sostienen la palabra y el silencio.

“Es un lugar accesible para que acudan si tienen algún problema; ahí tienen a un profesional de la salud que les puede escuchar y les puede dar alguna herramienta de apoyo emocional”, dijo Laura Andrea Guadalupe Ibarra Campos, de la Defensoría de los Derechos Universitarios (DDU) y una de las especialistas encargadas del camioncito, entrevistada en el CUTlajomulco.

Explicó que este proyecto busca acercar apoyo profesional a quienes atraviesan alguna dificultad personal o emocional. “El camioncito funciona en dos modalidades; en su interior se brinda atención individual mediante sesiones de escucha activa con duración aproximada de 30 a 40 minutos, atendidas por psicólogas capacitadas; y en el exterior, se desarrollan dinámicas grupales y actividades recreativas dirigidas a grupos pequeños o numerosos, con ejercicios de reflexión y herramientas prácticas para el manejo emocional”.

Fotografía: Fernanda Velazquez

Un cuidado activo

Cada emoción tiene algo que decirnos; nos recuerda que somos humanos, que sentimos, que necesitamos descansar, pausar y cuidarnos. También nos enseña a que pedir ayuda no es un motivo de vergüenza ni de culpa, sino una muestra de fuerza.

“Suéltalo” es, al final, un recordatorio en movimiento de que podemos ir más despacio, respirar con calma, entender que está bien no poder con todo y decir no aunque nos cueste.

Elías, otro estudiante de la Preparatoria 2, dijo que al ingresar al camioncito tuvo curiosidad; sin embargo, después, encontró un lugar tranquilo “Es muy importante este espacio para soltar emociones que tienes atrapadas”.

Compartir también aquello que nos hace feliz y no tenemos con quien hablarlo; eso que nos emociona, que nutre nuestra mente y alma, nuestros logros o quizá la emoción de conectar con personas que nos alegran nuestra rutina: amigos, compañeros, profesores y personas que nos inspiran. En este camioncito podemos expresarnos, confiar y tener nuestro espacio seguro dentro de la red universitaria.

“En nuestras aulas no sólo aprenden matemáticas, literatura o ciencias; también viven y, seguramente, están pasando por procesos personales como alegrías y, en muchas ocasiones, cargas emocionales que no sabemos dónde colocar y las mantenemos en silencio, pero las sentimos y nos pesan”, añadió Planter Pérez en la presentación del programa.

Fotografía: Fernanda Velazquez

Sanar en ruta y más allá

Entre los apoyos más comunes que reciben las personas asistentes a “Suéltalo” figuran estrategias de gestión emocional, identificación de emociones, mapeo corporal y orientación sobre rutas de atención especializadas, ya sea dentro de la universidad o en otras instancias, dependiendo de cada caso.

De acuerdo con Ibarra Campos, la iniciativa busca atender cualquier problemática que afecte el bienestar emocional de la comunidad universitaria. “Buscamos que toda persona, con cualquier tipo de situación, acuda y proponerles una estrategia o darles una solución, o que puedan acudir a alguna instancia que les apoye de una manera más especial”, comentó, y que se lleven también herramientas de autocuidado que puedan aplicar por su cuenta.

Asimismo, destacó que uno de los principios fundamentales del programa es ofrecer un acompañamiento respetuoso y confidencial. “Es una escucha activa, no es terapia. También es sin juicios, es totalmente confidencial, para que se animen a entrar”, concluyó Ibarra Campos.

Pero aquí no termina el recorrido de la atención especializada en la UdeG. La Rectora General anunció, como una de las líneas fundamentales de su administración, que se reforzarán las estrategias para cuidar y promover la salud mental de estudiantes y trabajadores de esta Casa de Estudio.

Adquirirán más unidades móviles que se sumarán a las estrategias del programa institucional “Manada de apoyo”, que impulsa iniciativas como “Suéltalo”, para que estudiantes y trabajadores de la red universitaria pueden adquirir herramientas de psicoeducación para el autocuidado y cuidado colectivo de la salud mental.

También se activó una línea de escucha en el número 33-3540-3047, la cual está disponible de 09:00 a 18:00 horas, y que sirve como un espacio donde las personas pueden buscar acompañamiento, asesoría y consejos en cuanto al cuidado de la salud mental.

“Lo que nos interesa es que nuestra comunidad esté tranquila y menos estresada; que sepa que nos importan y que pueden hacer su trabajo de la mejor manera”, precisó Planter Pérez.

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