martes, febrero 24, 2026
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La vida misma

Sergio Arbeláez Ospina: la música y la comunidad cultivan la esperanza

El Director de la Feria Internacional de la Música de Guadalajara (FIM) y Coordinador de Música en Cultura UdeG, se ha consolidado como un referente en la promoción y difusión de la cultura sonora en la Perla Tapatía. Él cree profundamente que lo colaborativo es el futuro en muchos aspectos. Al final, la industria de la música es de personas: es en ese valor de las experiencias, los amigos, y esa familia extendida que son tus colegas, donde los proyectos cobran sentido.

Música

Cuando era niño en mi ciudad natal, Manizales, Colombia, tomé clases de piano y pasaba mucho tiempo en la Escuela de Artes, estudiando y acompañando a mi papá que trabajaba ahí como director. Mi familia y mi casa siempre han sido un entorno profundamente musical. Varios de mis familiares son músicos de conservatorio y desde siempre la música ha sido un lugar de encuentro: para recordar, para celebrar y para estar juntos.

Jóvenes

Un trabajo que valoro profundamente y que me cuestiona todo el tiempo, sobre todo en torno a un tema: cómo conectar con los jóvenes en estos tiempos de economías de la atención, donde las pantallas han tomado tanta trascendencia en la vida cotidiana. ¿Cómo propiciamos la iniciativa en un diálogo más horizontal? Creo que ese es uno de nuestros grandes retos. Si podemos ayudar a nuestros jóvenes, ingenieros, abogados, médicos, antropólogos, a mirar la vida con ojos artistas, creo que ganamos todos. ​

Inicios

Empecé como manager de artistas mientras estaba en la universidad y realicé mi primera gira internacional a los 20 años por Alemania y España. Mi primer gran concierto como programador llegó a mis 21: un show gratuito para 12 mil personas con Aterciopelados y Andrés Cepeda, dos artistas colombianos que estaban en un gran momento. También marcaron mi camino los proyectos vinculados a la internacionalización de la música colombiana: lideramos la presencia de Colombia en varias ferias internacionales y creamos un evento propio que se mantuvo en el tiempo y se convirtió en una referencia latinoamericana: Circulart.

FIM

La gente, el talento y la comunidad. Sin duda eso es lo que más me gusta de liderar estos proyectos. Creo que cumplen un rol importante en el ecosistema de talento de la ciudad, del país y de la región. Han logrado conectar y articular información, y sembrar la idea de que juntos podemos más. Entender la música como un lugar de encuentro, no solo en sus dimensiones de cultura o entretenimiento, sino también en su diálogo con la gastronomía en PortAmérica, con la poesía y con el arte plástico, ha transformado mi vida. Además de los kilos adicionales que me ha dado la maravillosa experiencia gastronómica de PortAmérica, el privilegio más grande ha sido conocer y trabajar con gente que admiro y respeto profundamente: jefas, socios, colaboradores y colegas. Aprendo un montón de todos, y eso es un gran privilegio.

Colaboración

En México y en Latinoamérica necesitamos trabajar juntos. Estamos liderando un momento cultural muy importante en el mundo, pero aún existen pocas asociaciones regionales que trabajen de forma articulada alrededor de la música y la cultura. En ese sentido, he participado en la creación de dos redes de trabajo en la región: ADIMI y MMF Latam; también apoyé la creación de la Red de periodistas musicales de Iberoamérica (REDPEM) y de la Asociación de Supervisores Musicales de Habla Hispana.

Inspiración

Es difícil hablar de bandas específicas cuando gran parte de mi trabajo es escuchar música. Pero hay constantes. Cuando necesito levantar el ánimo: una salsita del Gran Combo o de los Hermanos Lebrón. Para disfrutar las letras y cantar: Spinetta, Vetusta Morla. Para la espiritualidad: sin duda Arvo Pärt y mucho Indio. Para alterar los sentidos: Massive Attack, Nicolas Jaar. Y bueno… es un largo etcétera.

"Nosotros"

Desde un punto de vista técnico, en el análisis que hace el neurólogo Daniel Levitin en su libro El mundo en seis canciones, la música no solo entretiene: cumple funciones esenciales para la vida social. La música construye identidad, fortalece vínculos, transmite memoria, canaliza emociones colectivas y permite que las personas se reconozcan como parte de un mismo “nosotros”, incluso en contextos de fragmentación.

Esperanza

En un plano personal, mi padre —un cómplice fundamental en mi vida, que también se dedica a la gestión cultural— me dijo algo que nunca olvido. Algún día, muy angustiado por las noticias, le escribí y le pregunté si él había sentido esa misma ansiedad en tiempos de la Guerra Fría. Me respondió que no: que jamás había sentido al mundo como lo sentía hoy. Pero que, aun así, no podíamos abandonar lo que hacemos quienes trabajamos en cultura. Porque, al final, nuestra tarea es una sola: cultivar la esperanza.

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