
Qué querías ser de grande...
Yo de chico me veía como muchos personajes, el del bombero, por una parte, pero principalmente tenía la imagen del futbolista. Mi papá jugaba futbol los domingos. Soy de un barrio popular, El Retiro, en el que en los años 70 había algunas posibles formas de salir del barrio, de ir más allá, de cumplir el sueño: uno era, por supuesto, pensar en ir a Estados Unidos, pero había otras alternativas, hacerse boxeador y ser futbolista, que los hubo en el barrio. Era un sueño de niño, pero también un contexto del barrio. El futbol era una religión en el barrio. Y llegué a jugar en mi infancia y adolescencia de manera sistemática. Iba por ahí encaminado, pero después cambié el rumbo. Ya en la adolescencia vino otro proyecto, otra aspiración de vida, que era tener una banda de rock. Yo nunca tuve la fantasía de ser escritor, y ni siquiera llegué a ser lector, porque en mi casa no había libros, no había lectores, ni en el barrio; eso llegó de manera circunstancial más tarde.
30 años de tallerear
Llegué en septiembre del 95 a la Casa de la Cultura de Guzmán a dar, cada sábado, durante las mañanas, mi taller. Durante los siguientes once años estuve yendo y viniendo de Guadalajara a Guzmán. Y sucede que en el Centro Universitario del Sur surge el proyecto de abrir la carrera de Letras Hispánicas y me invitan a formar parte del equipo de profesores fundadores, también fui el primer coordinador de la carrera. Se consolida el proyecto y me vengo a trabajar (a Guzmán) de tiempo completo. Casi sin querer se fue dando: fundé en el 95 el taller, formo parte del equipo fundador de la carrera en 2007, y las cosas se fueron dando de manera natural y yo encajé muy bien en el contexto de Ciudad Guzmán porque la gente siempre me trató muy amable, muchos proyectos, mucha colaboración. Terminé convirtiéndome en un zapotlense. En estos 30 años en Guzmán ha habido innumerables proyectos de cultura, de literatura, en los que he participado, ideas mías o por invitación.
Letras por futbol
En una convalecencia de una de esas enfermedades típicas de invierno, una gripe feroz en año nuevo y combinada con una crisis emocional familiar, un amigo d ela prepa llega y me presta un libro para que me entretenga mientras estoy convaleciente, y ese libro era una biografía de Jim Morrison, De aquí nadie sale vivo. La vida de Jim Morrison (de Jerry Hopkins y Danny Sugerman). A mí, que me gustaba el rock, sin entender nada por supuesto, en ese momento lo que sí entiendio es que Jim Morrison, aparte de ser cantante y compositor, era poeta y había publicado, y que había ido a la escuela de cine, que leía a poetas y a filósofos, y en ese momento coyuntural, crítico, mis proyectos cambiaron de foco, en ese momento yo decido dejar el futbol, no volví a los entrenamientos y empecé a leer apasionadamente. Fui a buscar a los autores que mencionaba este libro, a Baudelaire, a Nietzsche, a Lautréamont, comencé a leer a los poetas malditos.
20 años de Letras en CUSur
Vamos a hacer una celebración importante, porque a la carrera le ha ido muy bien en Zapotlán. Acá tuvimos la fortuna de tener la Cátedra Cortázar en su primera época, un momento de esplendor con la visita de Fernando del Paso, Juan Gelman, Eraclio Zepeda... Tuvimos muy buena fortuna al abrir la carrera y muchos egresados con muy buenos resultados. Todavía no sabemos qué, pero haremos una celebración importante (para festejar el vigésimo aniversario). Va a ser 2027 un año clave para el CUSur, para Letras y para la comunidad de los nuevos escritores del Sur de Jalisco, casi 70-80 por ciento de los jóvenes que escriben a gran nivel pasaron por las aulas de Letras Hispánicas.
Pessoa, el autor
Si hubo un autor que me marcó de por vida, que llegó muy temprano, fue Fernando Pessoa. Yo leí a Pessoa siendo adolescente. En Radio UdeG en los años 80 había un programa de literatura, y ahí me encontré que existía un tipo llamado Fernando Pessoa. Yo ya era un lector muy activo, ávido, casi obsesivo; pero no fue sino hasta encontrar a Pessoa que empecé a entender la literatura como la entiendo. Antes de Pessoa yo pensaba que la literatura era una especie de iluminación, o de inspiración, un asunto personal donde el poeta o el escritor tenía esta misión de decirle al mundo qué pensaba, qué sentía. Y con Pessoa entendí otras cosas, que la literatura es ficción; que una voz poética o una voz narrativa no necesariamente son del individuo o son desdoblamientos del individuo, aquellos que uno no puede ser, que están dentro de uno de forma latente; la idea de que las estéticas múltiples en un solo sujeto pueden convivir, también fue muy importante para mí. Pessoa, lo reconozco, ahora con los años, fue fundamental.
Amor de mi vida
Tengo un cariño muy profundo por la radio cultural, porque jugó un papel muy importante para mi formación emocional, sentimental, la música. Yo allí aprendí muchas cosas, no en el sentido del conocimiento didáctico, sino en el conocimiento vital, de darle sentido a mi vida. En la prepa comencé a acercarme a programas culturales casi como un fan. Recuerdo que yo iba a la XEJB, los sábados, a escuchar un programa de jazz, ahí afuera de la cabina; Mario Alberto Nájera lo conducía, y terminó invitándome a colaborar. Tendría unos 17 años y ya hacía cápsulas para la radio, y fue mi primera incursión. Era el amor de mi vida, un amor imposible. Cuando llego al CUSur en 2007, Pepe Galindo, director de la radio, me dice, “Tienes que hacer algo relacionado con literatura para que haya vinculación con la carrera y la sociedad”. Inmediatamente le dije que sí. Y empezamos a hacer unas cápsulas que se llamaban “La nave de los locos”, que hablaban de literatura y se programaban a lo largo del día. También, en aquellos años, me incorporé como columnista del noticiero. Tengo 19 años haciendo una columna en el noticiero de Radio Universidad, semanal, que se llama “A diestra y siniestra”, de cultura en general.
Poesía vs prosa
Ante de publicar yo era poeta, y por pudor mis textos se convirtieron en prosa. Fui prosista, narrador, ensayista, cronista. ¿Por qué esa diversidad de géneros, esos intereses? Yo creo que la raíz, la respuesta está allí, en este sustento de leer tempranamente en mi vida la obra de Pessoa.
Cumbres de Babel
Y en 2008 nace el proyecto “Cumbres de Babel”, que es de literatura, pero tiene música, cápsulas, producción y una entrevista en torno a un tema en particular. El programa nació con una vocación didáctica, hablar de grandes autores universales y libros interesantes, para dar herramientas a los posibles lectores; pero en los últimos años ha habido una dinámica intensa en el ámbito literario en el Sur de Jalisco, el programa modificó un poco su línea y hoy, digamos que 90 por ciento de la programación de “Cumbres de Babel” está dedicada a la literatura del Sur de Jalisco, a los jóvenes. Porque en periodismo hay que cubrir lo que sucede, no podemos quedarnos al margen de lo que acontece.
Los Maderos de San Juan de Dios
Yo llegué a la literatura por medio de la música. Entendí que la poesía no eran solamente esas composiciones cívicas de la escuela, que había poetas que decían cosas muy intensas, muy del interés de la vida y de la calle, por decirlo de alguna forma, y que eso combinaba perfectamente con la música. Yo ya estaba aprendiendo a tocar un instrumento en el taller de música de la Escuela de Música de la UdeG, los sábados y domingos, tenía 15 años. En esos talleres encontré gente que tenía intereses similares a los míos. Nos juntábamos en la azotea de la Escuela de Música para practicar nuestras lecciones y terminamos creando un taller particular de composición. Y ese taller se convirtió, primero, en una banda que se llamó Gente Extraña, donde tocábamos instrumentos acústicos, siguiendo al movimiento de los rupestres. Y ya cuando pudimos comprarnos nuestras guitarras eléctricas, un bajo eléctrico y una batería en lugar de percusiones elementales, la banda pasó a llamarse Los Maderos de San Juan de Dios. Una banda que cuidaba mucho las letras. Hacer una música creativa, divertida, en el sentido de que no fuera estereotipada, que no siguiera el canon de la música comercial. Era muy subterránea, conocida en ciertos ámbitos muy de culto, aunque llegamos a tocar con Gerardo Enciso, con Real de Catorce.
Premio Jalisco 2025
En las semanas después de la noticia inesperada del premio pensé mucho en cómo las trayectorias son muy diferentes en cada caso, porque mi trayectoria no está marcada por haber ganado muchos premios, por un montón de ventas, por ser muy mediático, tengo un perfil de otra naturaleza, un perfil bajo. ¿En qué consistió entonces? Hay otras cosas, lo he pensado mucho tiempo, y ahora lo confirmo, que en el ámbito cultural hay muchas buenas ideas, muchas iniciativas, mucho talento, pero aquellas cosas que más inciden son las que tienen mucha permanencia, las que son constantes. Ésas en las que está ahí uno aferrado, y aferrado, durante años y años, y a veces tienen más peso, más resultados, más efectos, que una grandísima idea de un instante, que no pasó de unas cuantas semanas. No esperaba el premio. Era muy reducida la posibilidad de que sucediera, pero se dio, y fue una sorpresa muy agradable. Pero yo entendí que no era solamente una mirada del centro hacia Ricardo Sigala, sino hacia el Sur de Jalisco; no hacia un individuo, sino hacia todo un movimiento que está muy activo. Sí, es un premio que me otorgaron a mí, pero, vuelvo a la filosofía de Fernando Pessoa, es un premio para toda la galaxia de Gutenberg que funciona en el Sur de Jalisco, porque somos una comunidad, escritores, profesores, lectores, a quienes les debo el premio.
Encrucijada
Yo tomé dos decisiones tempranas, y las dos eran muy arriesgadas: vivir de la música o vivir de la literatura. Decidí dejar a Los Maderos de San Juan de Dios e inclinarme más por la literatura, que era de donde me estaba saliendo para subsistir, ya había publicado Periplos, ya estaba dando mi taller literario en Ciudad Guzmán, tenía una beca de creación de la Secretaría de Cultura. Lo cuento, sin que parezca soberbio: yo tengo la fortuna de que he vivido de la literatura desde que egresé de la universidad, he trabajo como profesor de literatura, trabajo como editor, en el periodismo cultural, en los talleres. Lo digo con mucho orgullo, sin parecer ostentoso. El orgullo nace porque cuando yo decidí estudiar Letras fue una guerra en la familia, con los amigos cercanos, “Estudia una carrera de verdad”, “¿De qué vas a vivir? No vas a tener para comer”. Siempre han surgido opciones de trabajo, y siempre relacionadas con la literatura. Es como paradójico, pero también muy bello, vivir de la literatura se puede, con un poco de suerte, con mucho trabajo, con constancia. Es una forma de decir, es como un poco quitarle ese halo de desprestigio que tienen las carreras de humanidades.
Qué sigue
Seguir trabajando. Todavía le queda mucha cuerda al taller literario, el trabajo en Letras Hispánicas, seguiré haciendo “Cumbres de Babel”, y en lo personal soy un hombre de muchos proyectos, tengo un libro de minificciones en proceso, por invitación de mi editor estoy trabajando un libro que va a documentar el 2025 en el taller literario, donde se va a hablar de toda la historia del taller; hay también un par de invitaciones a hacer nuevas antologías con los nuevos autores del Sur de Jalisco; trabajo tenemos mucho. Hay otro libro en puerta, en colaboración con la directora de Radio UdeG en Guzmán, Andrea Gutiérrez, sobre el 25 aniversario de la radio universitaria en Ciudad Guzmán. En “Subversiva”, tengo una participación de recomendación de libros escritos por mujeres. El programa este 2026 cumple cinco años y vamos a publicar un libro, una selección de esas recomendaciones, mini reseñas de libros escritos por mujeres de todo tipo, literatura, filosofía y de distintas procedencias.
Hacia el Sur
Fue todo muy circunstancial. Nunca había estado en Ciudad Guzmán, ni conocía a nadie acá. Conocí a Víctor Manuel Pazarín, en 1995 y a Julio César Aguilar, pero no tenía más referencias de Ciudad Guzmán, claro, a Juan José Arreola y José Clemente Orozco. Pero todo fue muy circunstancial: un día recibí una llamada de la Secretaría de Cultura, de la oficina de Apoyo a Municipios, que tenía el plan de llevar talleres de creación artística a todos los municipios, y a mí me invitaron para que diera el taller de literatura en Zapotlán y, por supuesto, fue una provocación para mí, porque me pregunté qué voy a hacer allá, voy a ir a enseñarle el Padre nuestro al señor cura, porque yo era muy joven, tenía 26 años y no tenía mucha experiencia en talleres, pero lo consideré un reto, una provocación. Dije que sí. Acababa de publicar mi primer libro en Guadalajara, Periplos. Notas para un cuaderno de viaje, en la editorial naciente de Carlos Bustos, Plenilunio. Ese fue mi primer contacto con Ciudad Guzmán.
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