El mundo está inmerso en la información, y ésta lo mueve vertiginosamente, para bien de muchos, para mal de pocos o viceversa. La sociedad maneja la información a su antojo y la utiliza para tomar decisiones, enajenar, distraer, desviar la atención, cambiar opiniones, etcétera. La información es poder y la tendencia actual de las instituciones y las empresas, grandes y pequeñas, es protegerla de la mejor forma y para ello se prepara. Actualmente quienes la manejan, invierten grandes cantidades en storage (almacenamiento en diferentes plataformas), seguridad, integración y virtualización.
En el caso de la virtualización, ésta genera un sistema de cómputo más seguro y menos complejo, fácil de transportar en caso de migración a un nuevo esquema de trabajo en el manejo de la información y uso de la red. En este esquema los usuarios trabajarán en plataformas virtuales como si fueran computadoras físicas. En pocas palabras, es la tecnología que permite que distintas aplicaciones y sistemas operativos compartan un mismo servidor. Esta será la moda de 2008, que ya está conquistando a las empresas.
“La virtualización es la forma de aprovechar todos los recursos de un equipo robusto, creando en él, maquinas virtuales que pueden ser de diferentes plataformas, con la facilidad de asignarle los recursos (memoria, procesador, disco duro, tarjetas de red, etcétera), según las necesidades de procesamiento de estas máquinas y los servicios usados en ellas. Permite hacer respaldos rápidos y responder eficazmente a una contingencia. Puede convertirse en máquina virtual un servidor que está quedando obsoleto y asignarle más capacidad, sin necesidad de que el usuario se entere. Al igual que un equipo físico, las máquinas virtuales necesitan administrarse permanentemente, es decir, actualizarse, monitorearse y estar alertas a los ataques tecnológicos”, explica el ingeniero César Osvaldo Sánchez Rivera, de la Unidad de aplicaciones y bases de datos, de la Coordinación General de Tecnologías de Información, quien ha estudiado este tema.
A final de cuentas el usuario común es el más beneficiado con estas nuevas formas de trabajar con la tecnología. Al implementar máquinas virtuales podrá usar un equipo de cómputo en óptimas condiciones y tener acceso a grandes bancos más rápido que antes. Lo mejor para él es que este cambio será transparente.
La virtualización ahorra costos, reduce espacios y optimiza recursos. Incluso la consultora Gartner destaca que será la tecnología la que tendrá mayor impacto en la empresa.
La empresa que ha revivido este modo de aprovechar al máximo la capacidad y tecnología de los servidores, es VMware (http://www.vmware.com/lasp/), la que ha logrado que en un mismo servidor corran distintos sistemas operativos y diferentes aplicaciones. La virtualización ha renacido y comienza el boom, destaca la consultora IDC, que calcula que sólo el 15 por ciento de los servidores está virtualizado, por lo que queda el 85 por ciento sin tener en cuenta las nuevas áreas de expansión, como es el área del PC, las aplicaciones o las soluciones “grid”.








