La Universidad Centro Panamericano de Estudios Superiores (UNICEPES) y la  Red Iberoamericana de Medio Ambiente (REIMA) le otorgaron el Premio Iberoamericano de Medio Ambiente “José Mateo Rodríguez” 2025-2026 a la Muestra Biológica Itinerante del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) de la Universidad de Guadalajara, en la categoría de Proyecto comunitario por 18 años de divulgación científica.

El Coordinador de la muestra, Luis Eugenio Rivera, detalló que el mismo galardón le fue concedido en 2022 como persona; pero este año, en Zitácuaro, Michoacán, le fue dado al proyecto de divulgación único en su tipo en América Latina.

“Es un motivo de orgullo y satisfacción, como universitario, el ver que nuestro trabajo no ha sido en vano y que ha trascendido en nuestro estado y más allá de nuestras fronteras. El impacto que ha tenido se ha visto reflejado en la actitud y cambio de percepción de niñas, niños, jóvenes y adultos respecto a la fauna”, compartió.

Apenas en diciembre de 2025 celebraron que la muestra había sido vista por 200 mil personas, cifra que se traduce en un recorrido por cabeceras municipales y escuelas de localidades de 52 municipios de Jalisco, dos de Michoacán y dos de Colima, además del impacto en países de Centroamérica.

“Han sido 18 años de mucha lucha, de cansancio y desgaste en muchos aspectos, pero llega el momento de cosechar lo que ampliamente sembramos”, dijo Rivera Cervantes.

La muestra tuvo su origen en los inventarios biológicos recopilados en 1985 en la que hoy es la Reserva de la Biósfera de la Sierra de Manantlán. En esa década realizaron estudios para lograr el decreto que se reflejó en inventarios.

A partir de entonces hay inventarios biológicos de la Sierra de Quila, Cacoma, Tapalpa, Occidental, entre otras, un acervo biológico situado en el CUCSur, en Autlán de Navarro, que cuenta con un herbario de más de 30 mil plantas, entre 2 mil 500 y 3 mil hongos; una colección de entre 6 mil a 8 mil vertebrados, y 80 mil insectos, una de las colecciones regionales reconocidas por Semarnat y la Conabio.

Rivera Cervantes, sin embargo, consideró que la riqueza biológica se desperdiciaría en los anaqueles de los edificios si sólo pocos especialistas tienen acceso a ella.

“Así no sirven de nada, y hablamos de que hay una inversión de muchos recursos que salen de nuestros impuestos. Y, sobre todo, si una y otra vez hablamos de la pérdida de biodiversidad, la gente que escucha no percibe las consecuencias tanto como cuando ve y toca esos recursos naturales que se están perdiendo”, explicó.

El objetivo de la Muestra Biológica Itinerante del CUCSur es sensibilizar a las poblaciones urbanas de la riqueza biológica y a las rurales, de trascender mitos alrededor de las especies. En ambos casos, Rivera Cervantes ha documentado daños importantes.

“En el caso de la fauna está bajo dos fuegos: los habitantes de las urbes están desconectados de la naturaleza y al ver a un animal que no conocen, lo matan; y en las áreas semi-rurales y ciudades pequeñas, el entorno natural está más o menos conservado, pero todavía hay mucha gente con creencias e ideas arcaicas igual de nocivas y peligrosas contra la fauna”, detalló.

A la ceremonia de premiación asistieron más de 30 rectores de universidades y funcionarios públicos de América Latina. Rivera Cervantes reconoció el apoyo de la Coordinadora de Internacionalización de la UdeG, Valeria Padilla Navarro, quien acompañó a la muestra a Zitácuaro y gestionó el préstamo de un vehículo para trasladar al equipo y a las especies de la muestra.

Tienen invitaciones para llevar la muestra a Chiapas, Veracruz y Puebla, en una gira que, año con año, aumenta el número de destinos. Sobre todo, apuntó Rivera Cervantes, para que llegue a comunidades rurales y a niñas, niños, jóvenes y adultos con escaso acceso a una muestra científica con especies locales y de otras latitudes del planeta.

Artículo anteriorPlaza de los Mariachis: la última y nos vamos
Artículo siguienteCuando la lotería mexicana cuenta historias