Proponen combatir plaga de chicharrita del maíz con microavispas

Este método de control biológico ha mostrado una efectividad de 80 por ciento, lo que ayuda a mantener a raya el avance de esta potencial plaga para México, comparte investigador del CUCBA

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Con un tamaño milimétrico, pero con el potencial de salvar miles de hectáreas de cultivos, dos especies de microavispas pueden convertirse en una alternativa para combatir la plaga causada por la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), un diminuto insecto que debilita las mazorcas y puede transmitir patógenos a las plantas de maíz.

Sin embargo, como una alternativa a insecticidas y otros métodos químicos, el uso de estas dos microavispas abre la posibilidad para detener el avance de esta potencial plaga, que ya ha causado estragos en Brasil y Argentina, advirtió Gustavo Moya Raygoza, investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la UdeG.

El especialista en entomología con orientación en plagas agrícolas, explicó que se estudiaron diferentes métodos para combatir el avance de la chicharrita del maíz, como la aplicación de insecticida o la implementación de hongos que se alimentan de insectos.

Sin embargo, se descubrió que la mejor opción es el uso de parasitoides que afectan directamente a los huevecillos de la chicharrita; esta medida, destacó, demostró una efectividad de 80 por ciento, mientras que las otras alternativas no superan una efectividad mayor a 35 por ciento.

“Son tan eficientes que llegan a matar hasta el 80 por ciento de los huevos en el campo. Las microavispas son bastante eficientes al encontrar huevos y parasitarlos, después emergen y se quedan ahí en el cultivo de maíz donde parasitan más huevos”, describió.

Estas especies de microavispas son la Anagrus virlai, con apenas 0.5 milímetros y la Paracentrobia subflava, que mide aproximadamente 0.6 milímetros; Moya Raygoza señaló que ambas son especies nativas de México, por lo que no representan un riesgo para los ecosistemas locales.

Además, ambas especies de parásitos no compiten entre ellas, sino que eclosionan de los huevos invadidos en diferentes periodos y de esta manera hay disponibilidad de alimento para los dos tipos de microavispas, generando una relación cercana con las plantas de maíz.


“Cuando llega el insecto plaga y pone los huevos daña la planta del maíz, pero
la planta produce unos químicos llamados volátiles, que son como unas fragancias que están en el medio ambiente y atraen a los parasitoides; así es fácil que éstos encuentren a los huevos de la plaga”, detalló.

Una vez que las microavispas parasitan los huevecillos de la chicharrita, éstos cambian de color. Aquellos parasitados por Anagrus virlai adquieren tonalidades rojizas, mientras que los que fueron afectados por Paracentrobia subflava se vuelven negros, refirió.

Moya Raygoza detalló que la chicharrita de maíz es un insecto que mide apenas cuatro milímetros y se alimenta de la salvia de los cultivos de este cereal, transmitiendo patógenos que debilitan las plantas, lo que limita su producción. 

Advirtió que esta es una especie que se reproduce de manera rápida que ya ha afectado a Brasil y Argentina en los últimos cinco años, mientras que en México ya se monitorea su presencia en Guanajuato.

Ante este escenario, el uso de estos parasitoides es considerado un método de control biológico y surge como una alternativa ante el uso de insecticidas que pueden causar resistencia en la chicharrita o esporas de hongos que no siempre penetran el cuerpo del insecto plaga, señaló el científico.

La propuesta se documentó en el artículo “Biological control and management of Dalbulus maidis (Hemiptera: cicadellidae) with egg parasitoids: a review”, publicado en la revista Journal of insect science y que aborda la metodología para implementar este método de control biológico, además de proponer su uso como una alternativa natural.

Este artículo es de libre descarga y se puede consultar en este link.

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