Se dice con frecuencia que Jalisco es el “Gigante agroalimentario” de México, pero son raras las veces en las que se nombran y se visibilizan las consecuencias que la producción de alimentos tiene en el plano socioambiental.
La crisis climática es una realidad innegable que impacta en la cantidad e intensidad de desastres naturales, el colapso de las infraestructuras y su adaptación, la intensificación de la migración y los cambios en los patrones de asentamiento, así como en la transformación del consumo, el trabajo y la producción de energías.
La lógica de producción, distribución y consumo de alimentos ha cambiado de forma drástica a nivel mundial en los últimos cinco años, y esto tiene implicaciones en la calidad de los alimentos, la salud de las personas, las condiciones ambientales y la capacidad de sustentabilidad de esta industria.
Ante este panorama, el Centro Universitario de los Altos (CUAltos) ha creado el Centro de estudios para la agricultura, la alimentación y la crisis climática (CEAACC) como un instrumento que aglutina enseñanza, investigación y transferencia de tecnología en busca de promover la investigaciones multi e transdisciplinares sobre los desafíos que la producción de alimentos, la actividad agropecuaria y la crisis climática imponen.
El director de este centro, Edgar Pulido Chávez, dijo que el objetivo es articular a las diferentes carreras del campus alteño que se relacionan con procesos de producción de alimentos para generar soluciones técnicas y científicas desde el contexto local, pero teniendo en cuenta las implicaciones globales.
“El tema es ver cómo la producción animal impacta en el medio ambiente, pero también ver cómo se tienen que modificar algunas cosas que ya se hacen, entre ellas, la transformación de residuos de la industria agropecuaria o los provenientes de sectores importantes como agave, leche, huevo y cerdo”, mencionó.
Este enfoque es una apuesta hacia el cambio de lógica de una producción que genere el autoabastecimiento regional de alimentos ante la inestabilidad de los precios por las diversas afectaciones en las cadenas de suministros globales debidas a diversas razones, como conflictos armados, desastres naturales o el cambio climático.
La región Occidente del país y su sistema de producción y distribución de alimentos ya estuvo a prueba, por ejemplo, durante la pandemia de covid-19, y si los alimentos no escasearon en forma significativa, subrayó Pulido Chávez, fue gracias a los medianos y pequeños productores que, a su vez, son los más desfavorecidos y castigados en la distribución de recursos y generación de utilidades.
Además, Jalisco cuenta con altos niveles de fragilidad ante el cambio climático y, como señaló el investigador, si no se toman medidas en conjunto entre academia, gobierno, sociedad y sector empresarial, podríamos ver pronto consecuencias irreversibles.
Por lo que este tipo de propuestas que se pretenden impulsar desde el CEAACC, diseñadas desde una perspectiva inter y transdisciplinar, permiten el análisis y la creación de intervenciones que tengan un impacto más real en las diversas esferas de la vida pública, ecológica, económica e industrial.